
Perú se ha convertido en uno de los casos más tangibles de volatilidad política, debido a que los partidos han perdido relevancia y ahora se vota por “liderazgos personalistas efímeros”, señaló el politólogo Andrés Malamud.
Este fenómeno es habitual en América Latina, comenta, dado que entre 2021 y 2025, de 20 contiendas electorales, en 16 triunfaron candidatos con partidos que no existían hace una década.
Para Malamud, este fenómeno responde a la transformación estructural de la intermediación política, debido a que los partidos tradicionales y los medios de comunicación han sido desplazados por caudillos y las redes sociales.
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“No hay un giro a la derecha ni a la izquierda. Hay un giro personalista. Las anclas han desaparecido. Los partidos han sido reemplazados por líderes y los medios, por las redes. Todo es más volátil”, mencionó durante el segundo foro electoral “Últimas proyecciones electorales a cuatro días de la primera vuelta”, realizado por El Comercio y América Multimedia.

El voto emocional y de castigo
Malamud señaló que “el voto ya no responde a cálculos racionales estables, sino a emociones e identidades”, donde los electores peruanos marcan contra el sistema en vez de a favor de una propuesta.
De esa manera, identifica el experto un patrón recurrente: se elige a un outsider como forma de castigo y luego es rápidamente rechazado. Lo define como “un mecanismo para deshacerse de los gobernantes sin violencia”.
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Dentro de los ejemplos más notorios, coloca al mandatario ucraniano Volodímir Zelenski, así como al argentino Javier Milei, quienes encarnan “liderazgos emergentes que canalizan el rechazo al sistema”, y son “experimentos en curso” ante la necesidad “de que la política cambie”.

El riesgo sobre la estabilidad económica
Malamud agrega que la alta inestabilidad política, con presidentes que no terminan sus mandatos, puede afectar la solidez macroeconómica del Perú, la cual se mantiene por el rol de Julio Velarde como cabeza del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) desde hace 20 años.
“La pregunta es si Julio Velarde es un hombre o una institución. Si un equipo lo sucede con los mismos resultados, es una institución relativamente autónoma de la política. Si con Velarde se va la estabilidad, tendremos otro Perú”, dijo.
El académico puso como ejemplo a nuestro país como garante para las inversiones a pesar del constante temblor político, al mismo nivel de Italia y Bélgica.
Añade que, ante la paradoja persistente de estabilidad macroeconómica sin política, sucesos como las elecciones de este 12 de abril “seguirán siendo más un síntoma que una solución” al no atender la fragmentación partidaria. “La interrogante de fondo es cuánto tiempo puede sostenerse ese divorcio”, concluye.









