
La discusión sobre el pedido de facultades legislativas del Gobierno no solo se concentra en qué materias deberían ser delegadas al Ejecutivo. La eventual decisión de la Cámara de Diputados también podría abrir un escenario inédito en el nuevo Congreso bicameral: ¿hasta dónde podría modificar el Senado un texto que llegue desde la cámara baja?
La pregunta cobra relevancia luego de que el predictamen de la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados, que preside Juntos por el Perú (JP), recomemdó no aprobar y enviar al archivo la solicitud presentada por el Ejecutivo. El grupo de trabajo debatirá el documento este martes 29 y miércoles 30 de septiembre.
Los constitucionalistas Oscar Urviola y Luciano López coinciden en que existe un vacío en las reglas que regulan el diálogo entre ambas cámaras. Sus interpretaciones permiten diferenciar dos escenarios: uno en el que Diputados aprueba parcialmente el pedido y otro en el que lo rechaza por completo.
Si la Cámara de Diputados aprueba solo una parte
Este es el escenario que genera mayores interrogantes. López explicó que la reforma constitucional que restableció la bicameralidad no precisa expresamente qué ocurre cuando Diputados aprueba solo una parte de una propuesta y elimina otras materias, submaterias o condiciones planteadas originalmente.
“Si me mandaron diez puntos y yo solamente aprobé uno”, explicó el constitucionalista al plantear este escenario. En ese caso, ese punto aprobado podría llegar al Senado. El problema posterior es determinar qué margen tiene la cámara alta para intervenir sobre aquello que Diputados decidió excluir.
“El Senado, conforme a la reforma aprobada por el Congreso anterior (2021-2026), sólo tiene competencia para revisar una ley, si ésta ha sido aprobada por Diputados”, señaló López. Según explicó, la Constitución no precisa si esa aprobación debe ser total o parcial.
El Reglamento del Senado establece que la cámara alta puede aprobar la propuesta legislativa remitida por Diputados, modificarla o rechazarla. También señala que las modificaciones no pueden desnaturalizar la propuesta legislativa remitida por la Cámara de Diputados.
Para Urviola, sin embargo, el problema está en el alcance de esa facultad de modificación.
“Si nos quedamos en la facultad de modificar, es un término tan amplio que la modificación puede ser de adicionar o de retirar algo de lo que le ha enviado diputados”, sostuvo.
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Por ello, considera que las reglas actuales podrían generar una confrontación si el Senado pretende reincorporar elementos que Diputados decidió retirar del pedido.
“Eso lamentablemente ha sido ratificado en el reglamento, y ahora estamos frente a una situación de confrontación entre las dos cámaras, sin un mecanismo de equilibrio”, afirmó.
¿Y si Diputados rechaza todo?
En este punto, la respuesta de los constitucionalistas es mucho más clara. Si el Pleno de la Cámara de Diputados rechaza íntegramente el pedido, este se archiva y no pasa al Senado.
López explicó que el artículo 105 de la Constitución es explícito: “Rechazado el proyecto de ley por la Cámara de Diputados, este se archiva”.
“Si el rechazo es total, estoy viendo que ahí sí la Cámara de Senadores no tiene ninguna posibilidad de revisar nada”, señaló.

El constitucionalista hizo una distinción entre rechazar todo el proyecto y aprobar solamente una parte. “La única posibilidad y donde se abre el hueco que se comentó es que se abre el hueco sola y exclusivamente si es que Diputados rechazan una parte y aprueba otra”, sostuvo.
Urviola coincide con esta lectura respecto de un rechazo total. “Si Diputados archiva, ahí quedó. No va nada al Senado”, afirmó.
Esto vuelve especialmente relevante la decisión que adopte el Pleno de Diputados, si finalmente se debate el predictamen que recomienda archivar la solicitud del Ejecutivo.
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El predictamen de la Comisión de Constitución, Reglamento y Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados sostiene que el pedido no desarrolla una materia específica en seguridad. “Se concluye que las modificaciones propuestas en esta materia deben ser objeto de un debate parlamentario ordinario, no considerándose viable la delegación de facultades”, señala.
Sobre el Fenómeno El Niño, el predictamen considera que el Legislativo podría otorgar razonablemente facultades, pero cuestiona que el Ejecutivo no lo haya planteado de manera explícita.
Un vacío que podría reaparecer
Para López, el problema no termina con el pedido de facultades. Podría repetirse cada vez que una propuesta aprobada por Diputados genere discrepancias en el Senado.
“Los reglamentos, que son tres, estos tres reglamentos justamente tienen el gran vacío que no existe el mecanismo de diálogo entre cámaras”, explicó.
Urviola apunta en la misma dirección y cuestiona que no se haya incorporado un mecanismo de insistencia para resolver un eventual desacuerdo entre Diputados y Senado.
“Lo ideal hubiese sido que en el proceso legislativo que se ha establecido se hubiese incorporado los mecanismos de insistencia para evitar precisamente situaciones como la que se está presentando”, sostuvo.
Según explicó, ese mecanismo habría permitido que la cámara de origen pudiera insistir frente a las modificaciones o el rechazo del Senado mediante una votación calificada.
“Ese mecanismo lamentablemente, pese a que se les advirtió frecuentemente sobre la necesidad de establecer un mecanismo de insistencia, que es un mecanismo de equilibrio al interior del Congreso, no se ha contemplado”, afirmó.
¿Qué salida plantean?
Ambos constitucionalistas consideran que el problema debería resolverse mediante una modificación de los reglamentos parlamentarios.
López sostiene que “lo más lógico es que exista una modificación reglamentaria” para establecer cómo debe producirse el diálogo entre las cámaras cuando exista una discrepancia.
Como alternativa, aunque la considera menos adecuada, menciona una opinión consultiva de la Comisión de Constitución del Senado.
“Lo que no es lo más adecuado, pero es que se tenga que hacer una suerte de opinión consultiva a la Comisión de Constitución del Senado”, planteó.
Según López, esa comisión podría emitir una interpretación sobre cómo resolver el vacío, aunque advierte que la salida podría generar una mayor tensión entre ambas cámaras.
“Eso va a generar una fricción y quizá una mayor ruptura entre la Cámara de Diputados y la Cámara de Senadores”, sostuvo.
Urviola también plantea que ambas cámaras deberían buscar un acuerdo para modificar sus respectivos reglamentos y, si fuera necesario, evaluar una modificación constitucional.
“Ahora tienen que consensuar y hacer las reformas en los respectivos reglamentos de manera consensuada. No hay otro camino”, afirmó.
El rol del Ejecutivo
Para López, la salida también pasa por que el Gobierno defina qué materias considera prioritarias dentro de su pedido. “El Gobierno tiene que hacer política y eso significa generar diálogo”, afirmó.
En esa línea, planteó separar “los instrumentos de cortísimo plazo en el cual puede haber más consenso”, entre ellos seguridad ciudadana y las medidas vinculadas al Fenómeno El Niño, del resto de materias incluidas en la solicitud.
Urviola también consideró que el Ejecutivo podría priorizar algunas medidas y recurrir, cuando corresponda, a otros mecanismos constitucionales. “La mayoría de las medidas que se le requieren son de carácter financiero. Y eso sí lo puede hacer con un decreto de urgencia”, señaló.
La discusión sobre las facultades legislativas queda así vinculada a un problema mayor del nuevo Congreso bicameral. Si Diputados aprueba una versión recortada de la solicitud, el Senado deberá revisar un texto que ya habrá sido modificado por la cámara de origen, pero persiste la interrogante sobre hasta dónde puede llegar esa revisión.
Si, en cambio, el Pleno de Diputados rechaza íntegramente el pedido y dispone su archivo, el artículo 105 de la Constitución establece que el proyecto no pasa al Senado.
La diferencia entre ambos escenarios podría determinar si el pedido de facultades termina definitivamente en la Cámara de Diputados o si se convierte en uno de los primeros casos en los que las nuevas reglas de la bicameralidad deberán enfrentar una discrepancia entre ambas cámaras.








