
El Gobierno de Keiko Fujimori ya comenzó a reemplazar funcionarios de alto nivel. El caso más sonado fue el de Rafael Rey, que renunció al Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) por “razones de salud”. Su reemplazo es José Tangherlini, quien asumió el viernes pasado. Pero hubo otro cambio relevante, que ocurrió cinco días antes: mediante Resolución Suprema 037-2026-TR, el Gobierno designó presidenta ejecutiva del Seguro Social de Salud (Essalud) a Zulema Tomás Gonzales, médica anestesióloga, en reemplazo de la contadora Hilda Sandoval, quien estuvo al frente de la entidad, como “encargada”, durante un mes y cinco días.
Parecía idóneo que Essalud tuviese como presidenta ejecutiva a una profesional del perfil de Sandoval, considerando el apremio de ponerle fin al descalabro financiero de la entidad, además de ser completamente ajena a su ineficiente administración. Sin embargo, Tomás tampoco arrastra vínculos laborales con Essalud, pues desarrolló su carrera en el Instituto Nacional de Salud del Niño, que depende del Minsa, y llegó a ser directora general del Hospital del Niño de San Borja. También fue titular del Minsa durante el Gobierno de Martín Vizcarra, de modo que integra el nutrido grupo de ministros y altos funcionarios “reciclados” por Fujimori. Otro integrante de ese elenco es el titular de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), Juan Sheput, quien ocupó el mismo cargo en el Gobierno de Alejandro Toledo. Essalud está adscrito al MTPE.
El interés de Sheput por atacar los múltiples problemas de la entidad no se ha quedado en discursos –ya moderó su lenguaje agresivo–, pues ha proporcionado estadísticas que sustentan la urgencia de un drástico cambio. Por ejemplo, el gasto de personal pasó de S/ 2,981 millones el 2010, a S/ 9,419 millones este año, y se pagaron S/ 10,000 millones en el periodo 2019-2204, pero sin medir desempeño. En planilla, hay alrededor de 52,000 personas, más 15,000 locadores de servicios y 11,424 bajo el régimen CAS. Ayer, se supo que Essalud prescindirá del 75% de locadores de servicios y de la mayoría de asesores.
Un cambio que impactará de manera positiva en los afiliados será la autorización de que los pacientes hospitalizados estén acompañados por un familiar, las 24 horas del día. Esta es una práctica común, desde hace décadas, en las clínicas privadas, pero que estaba ausente en los centros de salud estatales –el Minsa tendría que seguir el ejemplo de Essalud–. Se está empezando bien, pero abundan los pendientes, si es que el objetivo es brindar un trato realmente humano.







