
Durante varios años, Kambista fue uno de los nombres inevitables cuando se hablaba de fintech en el Perú. La plataforma, fundada en 2016 y lanzada al mercado en enero de 2017, fue la primera casa de cambio online del país, en un momento en el que cambiar dólares por internet todavía generaba cierta desconfianza. Para el 2019, ya tenía planes de expandirse en la región, ¿lo logró? ¿qué nuevo desafío enfrenta?
En los últimos 18 meses, la compañía ha mantenido un perfil bajo, en un ecosistema donde las fintech suelen anunciar rondas, nuevas verticales o expansiones con frecuencia. Solo en enero del 2025 hizo público la salida de Daniel Bonifaz como su CEO, pero no presentó oficialmente a la nueva cabeza: se trata de Fernando Ruiz, cofundador de la fintech y el nuevo gerente general de Kambista desde marzo pasado.
A un año desde su designación, Ruiz sale al frente y lo hace, explica, en un momento en el que el sistema financiero peruano se prepara para cambios regulatorios que podrían redefinir el mapa de las fintech: finanzas abiertas y una nueva arquitectura para los sistemas de pagos en el país.
“Hemos estado trabajando silenciosamente. Ha sido un periodo de agachar la cabeza y trabajar. Creo que el 2025 y el 2026 serán los años en los que más se remecerá la estructura fintech en el Perú”, asegura Ruiz.

LEA TAMBIÉN: Perú dará un nuevo paso hacia la verificación de reportes de sostenibilidad de empresas
¿Qué pasó con la expansión regional?
El primer intento de expansión de Kambista sucedió en 2019, cuando evaluó ingresar a Argentina. Pero el proyecto quedó congelado debido a la volatilidad política y regulatoria de ese país. Exploraron otros mercados como Chile, pero la internacionalización quedó en stand by, cuenta Ruiz.
No obstante, en el último año la compañía retomó el análisis de mercados en la región. Actualmente evalúa varios países de América Latina (aunque evitó precisar qué mercados) donde el comportamiento cambiario y la dolarización parcial podrían generar oportunidades.
“Tenemos una lista de mercados finalistas, por así decirlo, sobre los cuales vamos a profundizar un poco más la exploración este año. Con suerte, hacia finales del tercer o cuarto trimestre de este 2026 ya tendremos novedades concretas y un potencial nuevo mercado al cual podríamos entrar”, adelanta.
La expansión —según Ruiz— se financiaría con capital propio, aunque el monto de la inversión final dependerá del mercado elegido. La estrategia también contempla abrir una oficina local, apoyada por la operación tecnológica que permanecería en Perú.
“La rentabilidad nos da flexibilidad para elegir cuándo y dónde entrar. No estamos presionados por levantar capital”, explica. Cabe indicar que Kambista logró el punto de equilibrio en el 2018, apenas un año después de iniciar operaciones, y desde entonces se ha financiado con sus propios flujos. La única ronda relevante fue en 2017, cuando levantó capital equivalente al 25% del equity de la compañía. Desde entonces no han vuelto al mercado de inversión.
LEA TAMBIÉN: Kashio avanza hacia Wall Street: su ambicioso plan de expansión en América Latina
Nuevos productos en camino
El roadmap de la fintech también incluye diversificación. El CEO de Kambista mencionó que trabajan en un nuevo producto vinculado a transferencias internacionales, que buscaría aprovechar la base actual de clientes que ya realizan operaciones cambiarias.
Además, un proyecto previo llamado Kodito, que también quedó congelado, y que permitía realizar pagos o transacciones digitales, volvería a operar en el marco de las políticas sobre finanzas abiertas que se están regulando en el país.
“Creemos que podría tener mucho más sentido en un entorno de open finance”, señala Ruiz.
Como se recuerda, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) está impulsando una nueva arquitectura del sistema de pagos, inspirada en el modelo de interoperabilidad de India. Por su parte, la SBS ha publicado su hoja de ruta hacia el sistema de finanzas abiertas (open finance), que obligará a bancos y otras entidades a compartir información financiera bajo ciertos estándares.
Para Ruiz, estos cambios representan el mayor punto de inflexión desde que nació el ecosistema fintech local. “Son dos transformaciones distintas pero complementarias. Juntas pueden cambiar la forma en que interactúan las fintech con el sistema financiero”, sintetiza.
En ese escenario, Ruiz dice que su fintech ha optado por elevar sus estándares internos al nivel de una entidad financiera tradicional, incluso sin estar obligada a hacerlo. Así, durante el último año la empresa ha invertido en ciberseguridad, prevención de riesgos, cumplimiento y protección de datos personales, con el objetivo de posicionarse como socio tecnológico de bancos y otras instituciones.
Hoy la fintech ya tiene integración vía API con una entidad financiera y se encuentra en proceso de cerrar una segunda para este 2026.

LEA TAMBIÉN: Eolic Wall, la startup peruana que adaptó la energía eólica para hogares en Perú
Crecimiento en 2026
En 2025 la plataforma transó US$631 millones en operaciones de cambio, con 450,000 transacciones y cerca de 170.000 operaciones anuales, lo que representó un crecimiento de entre 13% y 14% frente al 2024.
Hoy la fintech suma 454.000 usuarios registrados, de los cuales entre 75.000 y 89.000 se mantienen activos.
“La mayor competencia ha reducido los márgenes del tipo de cambio, sobre todo entre 2021 y 2022. Pero aún seguimos generando ahorro frente a otras alternativas”, explica Ruiz.
Parte de esa ventaja, dice, proviene de un factor poco visible: la actualización constante del dólar. “El mercado cambiario se mueve en tiempo real. Muchas casas de cambio físicas no reflejan esos movimientos inmediatamente, y ahí se generan oportunidades para el usuario”, señala.
Pese al crecimiento de la empresa en 2025, el CEO reconoce que el inicio del 2026 ha mostrado señales de desaceleración económica. ¿Los motivos? Por un lado, los problemas de suministro de gas, los riesgos climáticos asociados al Niño costero, y la incertidumbre previa a las elecciones.
“El año empezó fuerte, pero en los últimos meses hemos notado cierta desaceleración en la economía real”, afirma. En este contexto, las proyecciones de crecimiento de la fintech para el 2026 están siendo ajustadas mientras se clarifica el panorama macroeconómico. “Tendremos una mayor claridad hacia abril o mayo”, indica.
El retorno después del silencio
Ahora, en medio de cambios regulatorios, competencia creciente y una nueva etapa del sistema financiero digital, Kambista busca reposicionarse.
“Queremos que el mercado vea que somos una fintech ágil, pero con un nivel de madurez que nos permite trabajar con cualquier jugador del sistema financiero”, anota Ruiz. Kambista está próximo a cumplir diez años en el mercado en un terreno donde las reglas del juego están por cambiar para las fintech.









