
En directorios, almuerzos corporativos y reuniones privadas, hay una conversación que empieza a repetirse entre ejecutivos senior: “¿Qué haré después de los 50?”. A esa edad, muchos profesionales C-level descubren otro miedo —pocas veces verbalizado en directorios o comités— que empieza a convertirse en uno de los grandes fenómenos laborales de la generación X: la soledad no deseada.
Una sensación silenciosa que aparece cuando el cargo pierde centralidad y el mercado empieza a valorar más la juventud que la experiencia. Cuando termina esa primera fase de una larga vida laboral, “muchos se quedan sin los amigos del trabajo; el 60% está separado o sin pareja, y los hijos viven lejos”, dice Mirian Lau, una exejecutiva de Intercorp y fundadora de La Segunda Mordida, un programa enfocado en la Silver economy.
Y no se trata solo del retiro laboral. Para muchos, la preocupación pasa por algo más inmediato: cómo mantener ingresos, un cierto estilo de vida, vigencia profesional y bienestar físico en una etapa en la que todavía se sienten plenamente productivos por, al menos, 20 años más. Según datos de La Segunda Mordida, siete de cada diez ejecutivos cercanos al retiro siguen preocupados por generar ingresos y sostener su estilo de vida, mientras que el 60% reconoce ansiedad respecto a su salud física y mental.
“Por eso hay una gran alegría cuando el ejecutivo senior reconoce o redescubre nuevas facetas, porque en el fondo está el miedo a la soledad, sobre todo a la soledad no deseada. El hecho de que puedan reconectar con nuevas personas en una comunidad es una alegría, porque muchos sienten esa exclusión”, comenta Lau.
Datos compartidos por la ejecutiva revelan que el 85% de trabajadores en Perú percibe discriminación por edad en el mercado laboral y que el 41% considera que las empresas ya no incorporan personas mayores de 45 años. Así, mientras las compañías hablan de diversidad e innovación, miles de ejecutivos senior enfrentan una sensación menos visible: la pérdida progresiva de relevancia económica.
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¿Quién financia el futuro de la Generación X?
Aunque la ciencia y la tecnología ‘regalaron’ casi dos décadas adicionales de vida laboral productiva, el modelo corporativo todavía parece diseñado para carreras profesionales que terminan entre los 50 y 60. “La generación X financia el presente, pero nadie está financiando su futuro”, resume Lau.
Actualmente, los mayores de 50 años ya generan el 58% de los ingresos de los hogares peruanos; además, el 82% paga puntualmente sus deudas y el 14% ya opera un negocio propio. Este segmento sostiene buena parte del consumo, el ahorro y la actividad económica del país.
Reskilling: la importancia de un portafolio de ingresos
Uno de los grandes descubrimientos dentro de la generación Silver economy es que muchos ejecutivos nunca pensaron realmente en sí mismos durante su primera gran etapa laboral. “Sus metas estuvieron definidas más por la necesidad, la estabilidad o el crecimiento profesional que por un propósito personal”, explica Lau. Por eso, encontrar qué quieren hacer en esta nueva etapa suele ser el primer paso cuando terminan su gran ciclo corporativo (y esta es una fase que podría tardar al menos tres meses).
“Lo que se propone es un roadmap, una herramienta para construir tu portafolio de ingresos”, explica la ejecutiva. Y es que para algunos el sueño pendiente siempre fue emprender, aunque pocos se animaron por falta de tiempo, porque la idea quedó estancada o porque nunca encontraron al socio adecuado. Otros, en cambio, apuntan a convertirse en una “company of one”: profesionales que ya no quieren jefes ni grandes equipos a cargo y que prefieren monetizar su experiencia como coaches, speakers, asesores, inversionistas o miembros de directorio.
Pero si hay una tendencia que gana terreno entre ejecutivos senior, esa es la figura del ejecutivo fractional. “De las personas que hacen fractional, el 50% son mujeres y el otro 50% hombres”, comenta Lau. A diferencia de un directorio —que orienta, pero no ejecuta— o de un consultor —que propone soluciones—, el fractional sí entra a operar. “Usualmente tiene más de 25 años de experiencia, trabaja por bloques de horas, supervisa equipos y se compromete con el resultado de la compañía”, explica. En algunos casos, señala, combinar tres posiciones fractional puede acercarlos al sueldo promedio de un ejecutivo C-level tradicional.
La tendencia todavía es incipiente en el Perú, pero en Estados Unidos, la demanda de este tipo de posiciones creció 57% entre 2020 y 2023, mientras que el 72% de directores generales ya prevé aumentar la contratación de talento senior bajo este modelo.
A nivel local, empieza a ganar espacio. Lau asegura que ya hay grupos económicos y fintech incorporando este perfil, sobre todo por la necesidad de acceder a experiencia senior sin asumir estructuras corporativas rígidas. Dentro de la comunidad que lidera, el 40% aspira a convertirse en fractional y otro 35% quiere emprender, aunque todavía persisten mitos alrededor de hacerlo después de los 50. “La clave, quizás, es emprender con un partner joven para elevar las probabilidades de éxito”, aconseja.
En otros casos, la reinvención toma caminos menos tradicionales. “Tenemos personas que trabajaron toda su vida en recursos humanos y encontraron espacios para transformar momentos de dolor en amor. Muchas veces la raíz del propósito está en su propia experiencia y expertise”, señala.
El 80% de las personas que son miembros de La Segunda Mordida ya se está formando en inteligencia artificial e innovación; un 70% en transformación digital. El perfil de la comunidad también refleja el peso corporativo de sus integrantes: el 65% proviene de banca y finanzas, seguido de telecomunicaciones, consumo masivo y cerca del 75% ocupó posiciones C-level.
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Las zonas azules: trabajo y comunidad
Para Lau, sin embargo, la reinvención profesional después de los 50 no solo pasa por aprender nuevas herramientas o encontrar nuevas fuentes de ingresos. También implica redefinir el propósito personal. “Si alguien pudiera hacerse un autoregalo, le recomendaría recorrer alguna de las zonas azules”, comenta, en referencia a las regiones del mundo donde las personas viven más y mejor. Entre ellas, destaca Italia y Grecia.
Más allá de la longevidad, lo que más le llamó la atención fue la relación de las personas con el trabajo y la comunidad. “El gran mensaje de las zonas azules no es necesariamente ser fractional o emprendedor, sino trabajar alrededor de tu propósito de vida”, afirma. En esos lugares —dice— es común encontrar personas de 80 o 85 años que siguen activas porque enseñan matemáticas, cocinan o ayudan a otros simplemente porque eso les da sentido de utilidad. “No trabajan por obligación, sino porque sienten que todavía pueden dar frutos: disfrutan”.
El otro elemento que resalta es el sentido de comunidad. “Italia es la isla del abrazo”, dice Lau. Recuerda que cuando se “jubiló laboralmente”, viajó sola y sin hablar el idioma, pero aun así encontró personas dispuestas a integrarla de inmediato en sus círculos cotidianos. “Hay una sensación permanente de acogida y pertenencia. La gente te abre las puertas, te presenta a sus familias y te hace sentir parte de algo, incluso en un lugar donde nunca habías estado”.

Coordinadora en la revista G de Gestión e integrante del podcast de economía y negocios 'Actualidad Latinoamericana'. Escribo sobre management, agricultura, tecnología y emprendimientos. Bachiller en Periodismo por la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Activa participante de los cursos del Centro Knight para el Periodismo en las Américas.








