
Las propuestas gastronómicas no son lo único que está moviendo la economía en el Centro Histórico de Lima este 2026. Este año, un cambio clave en la administración de dos de los principales teatros del país —el Teatro Segura y el Municipal— ha permitido que alberguemos una cantidad de temporadas de ópera y ballet similar a la del famoso Colón de Buenos Aires (Argentina). Y para el 2027, “podría ser igual o más intensa la programación de producciones”, adelantan desde la Municipalidad de Lima. El impacto ya se siente en los comercios aledaños.
Primero, un poco de historia. Hasta el siglo XIX, los teatros eran un negocio auspicioso y estaban en manos de empresarios (solo el Teatro Municipal de Lima podía albergar hasta tres funciones de ópera al día en su mejor momento), hasta que llegó el cine y configuró el entretenimiento de la época.
En Lima, además, estos grandes teatros se administraron bajo un modelo de alquiler para poder sostenerse. Hasta el 2025, el Teatro Segura y el Municipal se arrendaban incluso por días a productores locales, lo que limitaba la producción artística y no permitía contar con un programa ordenado de eventos, cuenta Miguel Molinari, gerente de Cultura de la Municipalidad de Lima, quien cofundó con Juan Diego Flórez Sinfonía por el Perú.

Pero todo cambió a mediados del año pasado, tras la promulgación de la Ordenanza Municipal N.° 2734, que institucionalizó la organización de conciertos sinfónicos, ópera, zarzuela, recitales líricos y ballet en los teatros administrados por la Gerencia de Cultura de la Municipalidad Metropolitana de Lima. Esto, además, con un presupuesto inicial de apertura de S/6 millones cada año.
Un gran año para el ballet y ópera en Lima
Así, con un presupuesto asignado, a inicios de este año desembarcó en el Callao un barco con cinco contenedores de 40 pies que traía toda la escenografía de una de las obras teatrales más importantes del Teatro Colón de Argentina.
Según Molinari, una sola temporada de teatro u ópera puede movilizar a más de 200 personas, muchas veces incluso más allá de los actores, coros y orquesta. Se requiere personal técnico de luces, maquillaje y vestuario. Incluso se tuvo que traer a técnicos del Teatro Colón para poder armar algunas piezas de la escenografía.
“El Teatro Colón de Buenos Aires tiene seis temporadas de ópera al año. Nosotros hemos hecho la misma cantidad entre el Teatro Segura y el Municipal. Pero también tenemos cuatro producciones de ballet con temporadas largas, además de teatro clásico, folclore y música peruana. Eso implica que tenemos a ambos teatros ocupados casi todos los días del año y que también tenemos producción propia”, detalla el funcionario.
Uno de los montajes más aclamados de este año fue Atahualpa, cuya reposición para el 2027 ya fue adelantada a G de Gestión. También se han presentado Concierto Andino Sierra, producciones con Iván Ayón, Il trovatore, Sangre de mi sangre, La púrpura de la rosa y otras obras y producciones. Pero el ballet continúa. Este año, en octubre, se presentará Romeo y Julieta, de William Shakespeare, con participación de Gianfranco Gamarra, así como la temporada de Cascanueces para Navidad. Además, está prevista una nueva temporada de ópera en noviembre, con una obra de Mozart.

“Hoy ya somos parte del circuito más importante de la ópera”, afirma Molinari.
De hecho, ambos teatros forman parte desde hace dos años de OLA, una plataforma que reúne teatros de Latinoamérica, España y Portugal, con el objetivo de generar sinergias entre instituciones. En ese marco, se han logrado realizar coproducciones con el Teatro Colón de Buenos Aires y con el Teatro de la Zarzuela de Madrid.
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Impacto en los negocios del Centro Histórico
“El arte y la cultura son herramientas poderosas para el crecimiento humanístico y para el desarrollo de la ciudad”, resalta Molinari.
Según cifras compartidas a G de Gestión, los comercios situados en un radio de 500 metros alrededor de los teatros municipales registran un incremento promedio de ventas de entre 25% y 40% durante los días de función y las temporadas líricas. En restaurantes y cafeterías, el consumo por cliente aumenta aproximadamente 30% en el horario previo y posterior a cada espectáculo, entre las 5:00 p. m. y las 11:00 p. m.
El movimiento también estaría generando nuevas oportunidades para el entorno. Entre 2023 y 2026 se registra un crecimiento de 18% en la apertura de nuevos comercios y locales gastronómicos o culturales en los alrededores de los teatros, según las cifras de la Municipalidad. El denominado efecto multiplicador también aparece en la medición: por cada sol invertido en la realización y gestión de producciones propias y espectáculos culturales de gran formato, se estiman S/3.50 generados en la economía indirecta local.
A nivel de taquilla, el número de asistentes pasó de 210,000 en total en 2023 a 390,000 este año. Para el 2027, la proyección apunta a superar esta cifra en 20%.

El movimiento acumulado también se refleja en las actividades vinculadas al consumo. Entre 2022 y 2026 se registraron transacciones gastronómicas y comerciales indirectas por más de S/27.5 millones. A ello se suma un gasto adicional estimado de entre S/45 y S/65 por asistente en restaurantes, cafeterías, estacionamientos y transporte en el Damero de Pizarro.
En restaurantes del jirón Ica y jirón Huancavelica, las ventas reportan incrementos de entre 35% y 50% durante los días de función.
Las temporadas internacionales de ópera y conciertos, de música clásica y sinfónico-vocal que se han desarrollado este año han comenzado así a transformar la dinámica turística y comercial del Centro Histórico.
Nuevas inversiones y un adelanto del 2027
La programación, además, apunta a mantenerse durante el próximo año.
“Estamos proyectando para el 2027, lo que puedo adelantar: tenemos cuatro óperas seleccionadas. La reposición de Atahualpa, por el éxito notable; luego se hará Fausto, Otelo y Rigoletto. Estamos evaluando a Iván Ayón, que triunfa en todo el mundo, y algunos conciertos de artistas que estamos evaluando. Se viene una temporada tan o igual de grande el próximo año”, adelanta el gerente de Cultura.
Este año, la entrada más barata cuesta S/28, mientras que el precio promedio se ubica entre S/50 y S/70. La expectativa es que, a partir del próximo año, el precio de los boletos pueda reducirse progresivamente con apoyo de empresas privadas a través de patrocinios.
La participación empresarial también aparece en otros aspectos de la operación. Después de las funciones -dice Molinari- es tradicional llevar a los artistas a cenar a diferentes restaurantes, mientras algunas marcas ayudan a cubrir costos de alimentación, traslados u ofrecen descuentos en hoteles. “El empresario se ve involucrado en el desarrollo de la imagen del país y se genera un círculo virtuoso donde todos nos beneficiamos de eso”, señala Molinari.
La mayor actividad de los teatros también abre espacio para nuevas inversiones comerciales. Debido a la demanda turística y a la consolidación económica de la zona del Teatro Municipal, la Municipalidad de Lima abrió una convocatoria para el arrendamiento de la cafetería y el restaurante del teatro, dirigida a operadores gastronómicos y turísticos interesados en captar el flujo de espectadores.

Además, la comuna prepara otra propuesta para instalar un restaurante en el entorno del teatro, más cerca del museo. La recuperación del Centro Histórico y la llegada de nuevos restaurantes a la zona motivaron la evaluación de este proyecto. De hecho, la necesidad también responde a un problema práctico: las funciones de ópera y teatro terminan tarde en la noche y, a esas horas, buena parte del Centro Histórico queda prácticamente cerrada.
Datos
- La Municipalidad Metropolitana de Lima administra actualmente tres sedes de biblioteca, tres galerías de arte, cuatro museos, una pinacoteca, dos teatros —el Municipal y el Segura— y una sala de conciertos, además de actividades de calle y en espacios públicos.
- El cambio de modelo en los teatros busca que esa infraestructura cultural no solo tenga una programación permanente, sino que también contribuya a activar el entorno. La apuesta, finalmente, va más allá de llenar una sala: es utilizar la cultura como parte de la recuperación económica y urbana del Centro Histórico.

Coordinadora en la revista G de Gestión e integrante del podcast de economía y negocios 'Actualidad Latinoamericana'. Escribo sobre management, agricultura, tecnología y emprendimientos. Bachiller en Periodismo por la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Activa participante de los cursos del Centro Knight para el Periodismo en las Américas.








