
Mientras algunas empresas, como las de agroindustria, observan con cautela el impacto que podría generar un nuevo fenómeno de El Niño sobre la actividad económica en Perú, Basa -adquirida por el Grupo Herrera (de Facusa) en 2002- se prepara para poner en marcha su tercera planta industrial en el país. Esta vez, al sur de Lima. El objetivo, informó la empresa, es acompañar el crecimiento de segmentos como logística, industria química, reciclaje y agroindustria.
La instalación en la zona de Chilca, que ocupa un terreno de 20,000 metros cuadrados y requirió una inversión “de varios millones de dólares”, comenzará a operar durante la segunda mitad del 2026 y estará enfocada principalmente en la fabricación de productos industriales. Entre ellos figuran contenedores, pallets plásticos, separadores viales y otros productos de gran volumen que han venido ganando participación dentro del portafolio de la compañía.
Para Jorge López Saldarriaga, gerente corporativo de Operaciones de Basa, la decisión responde también a preparar la infraestructura necesaria para sostener su expansión futura.
“Nos hemos visto obligados a activar esta nueva planta para tener más capacidad de producción y almacenamiento y mantener un buen nivel de servicio para nuestros clientes”, dijo a G de Gestión.
Según explica, en la industria plástica existe un trinomio fundamental: las máquinas, la tecnología y los insumos.

Ampliará producción
La nueva instalación se convertirá en la tercera unidad productiva de la empresa, que actualmente opera plantas en El Agustino y Ate.
Aunque iniciará operaciones de manera gradual, la planta fue diseñada para alcanzar una capacidad de procesamiento de hasta 500 toneladas mensuales de material plástico cuando opere a plena capacidad. En una primera etapa, el volumen será menor, “de 100 toneladas y aumentará progresivamente en función de la demanda”, explicó el ejecutivo.
Cabe indicar que la planta principal de la compañía, en Ate, tiene actualmente una capacidad aproximada de 1,200 toneladas mensuales.
Según López, esta última expansión permitirá incrementar entre 40% y 50% la capacidad de crecimiento proyectada para los próximos tres a cinco años.
“La línea industrial es la que más está creciendo y requiere cada vez más capacidad de almacenamiento”, sostuvo López Saldarriaga.
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El negocio industrial gana protagonismo
Aunque Basa, que cumple 77 años este 2026, mantiene presencia en categorías tradicionales de menaje y consumo, la compañía ha orientado parte importante de sus esfuerzos de innovación hacia soluciones para la industria.
Actualmente atiende sectores como la industria química, logística, reciclaje, construcción y agroindustria, tanto en Perú como en 15 mercados internacionales.
La estrategia responde a una tendencia de mayor sofisticación de la demanda industrial. Productos como cilindros para sustancias químicas, contenedores para residuos especiales, pallets plásticos o sistemas de almacenamiento requieren cumplir estándares más exigentes de seguridad, resistencia y sostenibilidad.
Dentro de las líneas con mayor dinamismo destacan los pallets plásticos, que vienen reemplazando progresivamente a los de madera debido a su durabilidad y menores requerimientos de mantenimiento, así como los contenedores vinculados a procesos de reciclaje y gestión de residuos.
La industria química y los operadores logísticos figuran entre los principales segmentos que impulsan actualmente la demanda de estos productos.
Crece la participación de exportaciones
“Ante periodos de volatilidad económica, la solución está en diversificación geográfica de nuestras ventas”, afirma el gerente de Operaciones.
Actualmente, alrededor del 30% de su producción anual se destina a mercados internacionales y la empresa exporta a más de 15 países, entre ellos Colombia, Ecuador, Chile, Bolivia, Centroamérica y Estados Unidos.
López reconoce que fenómenos como la inestabilidad política, la pandemia o los eventos climáticos extremos pueden afectar la demanda interna. El fenómeno de El Niño, por ejemplo, suele impactar directamente a sectores como la agroindustria, uno de los mercados que consume parte importante de los productos industriales de la compañía. “Se prevé que entre el 60% y 70% de la producción de mango, limón, y otros se pueda afectar debido a El Niño”, calcula.
Una menor producción de cultivos como mango, limón, palta o arándanos reduce la necesidad de determinados insumos vinculados a cosecha, almacenamiento y transporte. “Sin embargo, la presencia internacional ayuda a compensar parte de esos riesgos”, afirma.
La compañía continúa explorando oportunidades en nuevos mercados y no descarta ampliar su presencia internacional en los próximos años. Actualmente cuenta con un centro de distribución en Colombia y seguirá evaluando alternativas para fortalecer su cobertura regional, dijo López.
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Modernización de sus plantas
Durante los últimos años, la empresa ha destinado alrededor del 20% de sus ingresos anuales a procesos de modernización tecnológica, automatización y mejora de capacidades productivas.
Entre las iniciativas implementadas, explicó López, figuran nuevas máquinas inyectoras con menores consumos energéticos, robots colaborativos, sistemas de análisis de datos, herramientas de machine learning para pronósticos de demanda y soluciones orientadas a optimizar la gestión de inventarios.
La empresa también ha incorporado paneles solares y otras fuentes de energía renovable como parte de una estrategia para reducir costos operativos y disminuir su huella ambiental. Eso le ha permitido obtener dos estrellas en el programa Huella de Carbono del Ministerio del Ambiente y avanzar hacia nuevas certificaciones vinculadas a sostenibilidad.
Actualmente, alrededor del 30% de los materiales utilizados por la compañía proviene de procesos de reutilización y reciclaje. Además, mantiene programas de logística inversa para recuperar productos al final de su ciclo de vida e incorporarlos nuevamente a determinados procesos productivos.
Crecer en medio de la volatilidad
A pesar de un entorno marcado por mayores costos de materias primas, incertidumbre internacional y riesgos climáticos, Basa asegura mantener un crecimiento de dos dígitos durante el año frente al mismo periodo del ejercicio anterior.
Según López, ese desempeño responde a una combinación de innovación, eficiencia operativa, diversificación de mercados y una estrategia orientada a fortalecer la competitividad de largo plazo.
En esa línea, Basa también está incorporando un estrategia menos visible: la colaboración con universidades y centros de conocimiento.
Para Jorge López Saldarriaga, la manufactura moderna exige una conexión permanente entre industria, academia y tecnología.
El ejecutivo suele citar el caso de Alemania como uno de los referentes que más lo han marcado. Allí, explica, la transformación industrial estuvo acompañada por un trabajo coordinado entre empresas, universidades y el Estado para impulsar la digitalización de las operaciones, el desarrollo de nuevas tecnologías y la formación de talento especializado.
“Cuando uno revisa los modelos industriales más exitosos del mundo, encuentra una relación muy estrecha entre la academia y la empresa”, sostiene.
Esa visión ha llevado a Basa a desarrollar alianzas con distintas universidades locales para incorporar nuevas capacidades a sus procesos productivos. La compañía trabaja con programas vinculados a ingeniería, diseño industrial, sostenibilidad y gestión de cadenas de suministro, cuyos estudiantes y docentes participan en proyectos orientados a identificar oportunidades de mejora e impulsar iniciativas de innovación.
Según López, algunas de esas colaboraciones ya están explorando aplicaciones vinculadas a inteligencia artificial, análisis de datos, automatización, drones y sistemas de control digital para avanzar hacia modelos de manufactura cada vez más inteligentes.
En tanto, la empresa comparte experiencias operativas con universidades y recibe retroalimentación técnica que luego incorpora a sus procesos. “Se ha generado un círculo virtuoso de conocimiento”, afirma.

Coordinadora en la revista G de Gestión e integrante del podcast de economía y negocios 'Actualidad Latinoamericana'. Escribo sobre management, agricultura, tecnología y emprendimientos. Bachiller en Periodismo por la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Activa participante de los cursos del Centro Knight para el Periodismo en las Américas.








