
Las condiciones internacionales que se observan para los siguientes meses se posicionan entre las mejores a los intereses del Perú. El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) estimó que los términos de intercambio comercial, en este año, se ubicarán en su “nivel más alto desde que se tiene registro”, explicado por los precios de las exportaciones, como oro, cobre, entre otros.
Esto tiene una incidencia en un indicador llamado balanza en cuenta corriente. Este se puede entender, en términos sencillos, como el registro de los ingresos y gastos cotidianos del Perú frente al resto del mundo: contabiliza las transacciones por intercambio de bienes, contratación de servicios o transferencias corrientes.
La balanza en cuenta corriente, que tiene como pieza clave a la balanza comercial (comercio exterior), está en uno de sus mejores momentos.
Indicador que no pasa desapercibido
La entidad monetaria proyectó que la balanza en cuenta corriente registraría cinco años (2023-2027) consecutivos de superávit, destacando que se trata de un “hecho que superaría en extensión al período de mayor auge del boom de commodities”, ocurrido entre el 2004 y 2007.
En 2025, por ejemplo, este indicador fue equivalente al 3.5% del Producto Bruto Interno (PBI). Y, para este año, el BCRP estimó que representaría el 3.9% del PBI, mientras que, en el 2027, sería 3.1%.
En el primer trimestre del 2026, la última cifra disponible. este indicador (anualizado) mostró un superávit de US$ 15,448 millones (4.3% del PBI y 3.5% mayor que el resultado del mismo período del año pasado).

- LEA TAMBIÉN: El Niño: las empresas que ya perdieron todo con el falso invierno, ¿quiénes siguen en la lista?
Relevancia del superávit
Jorge Luis Ojeda, docente de la Facultad de Negocios de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), señaló que son varias las razones por las que es positivo tener un superávit en la cuenta corriente. Una de las principales es que otorga “flujo” para las transacciones en el mercado internacional.
“La balanza en cuenta corriente viene a ser el resultado de los dólares que ingresan y salen de la economía nacional. Es como un ‘flujo de caja’ frente al mundo y la lógica, ante un comercio internacional que se hace en dólares, es que tengas más de lo que gastas como país”, anotó.
Ojeda indicó que un superávit no es una condición menor, pues casos cercanos, como el de Bolivia, evidencian los problemas que surgen cuando la situación es contraria. “[En Bolivia] no pueden importar insumos. En el caso de Perú, en un escenario extremo y lejano, no podríamos comprar petróleo, por ejemplo”, indicó.
En este contexto, el superávit en la cuenta corriente es una excelente noticia para el país. Al registrarse un ingreso neto de dólares gracias a las exportaciones, la economía cuenta con los recursos necesarios tanto para cumplir con el servicio de la deuda externa como para que el BCRP pueda seguir nutriendo las Reservas Internacionales Netas (RIN), asegurando así la estabilidad cambiaria.
“Un superávit también permite mayor solidez de las RIN. Es como tener un colchón, un refugio ante cualquier shock, como ocurrió con la pandemia del covid-19”, comentó Ojeda.

Riesgos para la balanza en cuenta corriente
Sin embargo, siempre hay riesgos que podrían cambiar la tendencia que se proyecta desde el Banco Central de Reserva. A su vez, abordarlos, podría mejorar el escenario previsto. Al respecto, Luis Miguel Castillo, exministro de Economía y Finanzas, recordó dos sucesos ocurrido en el último lustro.
El primero respondió a la salida de capitales del país al inicio del período del Gobierno de Pedro Castillo por el riesgo que suponía un cambio de Constitución. Una “fuga” de capitales genera una presión de iliquidez de dólares. Si el país tiene o entra en un déficit de cuenta corriente en ese momento, ya no cuenta con el financiamiento externo privado para cubrirlo, forzando una de dos salidas: ajuste brusco en la economía (reducción drástica de importaciones y consumo) o la “quema” acelerada de las Reservas Internacionales.
“Esto afectó la cuenta corriente. Una muestra más de corto plazo fue cómo subió el precio del dólar en el país a más de S/ 4. Se dio una fuga de capitales hasta que se puso un ‘candado’ al cambio constitucional”, apuntó.

Asimismo, observó que la falta de señales claras para la inversión privada extranjera termina perjudicando la balanza de cuenta corriente.
“La inversión extranjera directa son capitales de largo plazo. Un ejemplo es la inversión minera de este tipo. Hace 10 o 15 años, esta inversión bordeaba los US$ 9,000 millones, pero se redujo a la mitad en el período reciente. Eso generó una menor cantidad de divisas en el país”, anotó.
Ahora bien, en su reciente informe del reporte de inflación, el BCRP proyectó que la cuenta corriente mantendría “una posición superavitaria a lo largo del horizonte de proyección [hasta el 2027], en línea con la evolución proyectada para el superávit de la balanza comercial”.
“En 2026, esta dinámica se vería reforzada levemente por el incremento del ingreso secundario [transferencias, como remesas del exterior], principalmente por los pagos esperados de Impuesto a la Renta por parte de no domiciliados y de las indemnizaciones extraordinarias por reaseguros”, detallaron.
Respecto a la reducción de 3.9% a 3.1% del PBI en el 2027, el banco indicó que se explicaría básicamente por la reducción del superávit comercial. “Esta dinámica sería atenuada por el impacto esperado de los menores egresos por fletes, mismos que se corregirían luego del notable incremento de 2026, y las mayores exportaciones de servicios de viajes —en el contexto de los Juegos Panamericanos 2027—, sobre el déficit de la balanza de servicios”, precisaron.

Bachiller en Comunicación y Periodismo en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), especializado en economía, negocios, mercado laboral, políticas públicas, tributario, procesos concursales.







