
La carrera global por la inteligencia artificial suele describirse como una competencia por algoritmos y talento digital. Gobiernos, inversionistas y empresas tecnológicas compiten por desarrollar los modelos más avanzados. Pero esa visión es incompleta. La IA no es solo una revolución digital; también es una revolución industrial.
La IA depende de sistemas físicos: energía, semiconductores, infraestructura y cadenas industriales complejas que deben escalar simultáneamente. En última instancia, el poder computacional es el reflejo de la capacidad instalada que lo sostiene.
La International Energy Agency (IEA) proyecta que el consumo eléctrico global de data centers podría duplicarse hacia 2030, siendo Estados Unidos y China responsables de casi el 80% de ese crecimiento¹. La disponibilidad de energía ya se está convirtiendo en uno de los principales cuellos de botella para la expansión de infraestructura de IA.

La fabricación de semiconductores representa otro desafío crítico. Los chips avanzados requieren robótica de precisión, óptica, químicos especializados y procesos industriales altamente sofisticados. El capital ya acompaña esta transformación. Los principales actores tecnológicos proyectan inversiones de cientos de miles de millones de dólares anuales en data centers, capacidad computacional y sistemas energéticos. McKinsey estima que la infraestructura necesaria para sostener el crecimiento de la IA podría requerir hasta US$7 billones de inversión acumulada hacia 2030².
El poder computacional de la IA es, en esencia, un reflejo de su infraestructura física. Y a medida que esta infraestructura crece, el cuello de botella comienza a desplazarse desde el software hacia la capacidad de construirla y operarla.
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La revolución invisible detrás de la IA
La expansión de la IA no solo está aumentando la demanda por ingenieros de software. También está reconfigurando la competencia global por talento industrial especializado. La electrificación de data centers, la expansión de semiconductores y el crecimiento de infraestructura crítica están elevando simultáneamente la demanda por ingenieros eléctricos, especialistas en automatización, técnicos de infraestructura y profesionales de manufactura avanzada.
La evidencia ya es visible. Los job postings (ofertas de empleo) para roles clave en data centers crecieron 64% entre 2023 y 2025, mientras las vacantes para técnicos eléctricos aumentaron más de 180%³. En semiconductores, SIA y Oxford Economics proyectan que la industria estadounidense podría enfrentar un déficit de 67.000 trabajadores hacia 2030⁴. Y en energía, Kearney e IEEE estiman que el mundo podría necesitar hasta 1,5 millones de ingenieros eléctricos adicionales durante esta década⁵.
Sin embargo, este fenómeno no afectará por igual a todas las industrias. Los sectores que construyen la infraestructura física de la IA: energía, data centers, semiconductores, manufactura avanzada, automatización industrial y minerales críticos, ya enfrentan una competencia creciente por capacidades técnicas especializadas. Para estas organizaciones, el desafío ya no será únicamente adoptar IA, sino asegurar el talento necesario para construir y operar la infraestructura que la hace posible⁶.
Esto tiene implicancias directas para los CEO, CHRO y directorios de estos sectores. Durante años, la conversación sobre talento estratégico estuvo dominada por software y transformación digital. En los próximos años, perfiles como ingenieros eléctricos, especialistas en sistemas de potencia, líderes de proyectos industriales y expertos en automatización podrían ocupar un lugar cada vez más relevante en la agenda estratégica de talento de las organizaciones.⁷
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También exigirá nuevas capacidades de liderazgo. Los ejecutivos deberán gestionar organizaciones donde convergen software, energía, manufactura avanzada e infraestructura industrial. El desafío ya no será únicamente adoptar nuevas tecnologías, sino asegurar capacidades críticas, acelerar la formación de talento especializado y coordinar operaciones, tecnología y capital humano. En este contexto, la planificación del talento deja de ser una función de soporte para convertirse en una capacidad estratégica. Para muchas organizaciones, asegurar ingenieros, técnicos especializados y líderes capaces de operar infraestructura crítica podría transformarse en un factor tan determinante como el acceso a capital o tecnología⁸.
La conversación sigue centrada en programadores y científicos de datos. Sin embargo, el éxito de la IA dependerá cada vez más de profesionales que rara vez aparecen en los titulares. La IA podrá programarse con software. Pero las empresas que lideren esta revolución serán aquellas capaces de asegurar energía, infraestructura y el talento industrial que hará posible su crecimiento.
Fuentes
¹ International Energy Agency (IEA), Energy and AI Report 2025
² McKinsey & Company, The Cost of Compute: A $7 Trillion Race to Scale Data Centers
³ Deloitte, In the AI Age, Data Centers and Power Companies Compete for the Same Core Workforce
⁵ Kearney & IEEE Power & Energy Society, The Future of the Energy Workforce
⁶ World Economic Forum, The Future of Jobs Report 2025
⁷ Deloitte, In the AI Age, Data Centers and Power Companies Compete for the Same Core Workforce
⁸ McKinsey & Company, The AI Assembly Line: Strategic Imperatives for CEOs
Boston Consulting Group, Reinvention of the CHRO in an AI-Driven Enterprise

Tiene más de 20 años de experiencia en posiciones de liderazgo en banca, tecnología, recursos naturales, consultoría y como emprendedor. Se especializa en la búsqueda y selección de talento, evaluación de liderazgo y planes de sucesión en los sectores industriales, servicios financieros y servicios de tecnología. Es mentor y emprendedor Endeavor.








