
La definición de los participantes en la segunda vuelta presidencial continúa siendo incierta, con la posibilidad de que avance un candidato contrario a la promoción de la inversión privada. Los mercados financieros han reaccionado con preocupación a dicho escenario, con la depreciación del sol y la caída de la bolsa local.
En los siguientes días, estos impactos se acrecentarían si los candidatos continúan mostrando posturas poco favorables a la seguridad jurídica, la independencia del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) o el respeto de los tratados comerciales, entre otros pilares del régimen económico vigente.
Tipo de cambio al alza
La incertidumbre sobre el resultado de la segunda vuelta y los riesgos asociados se reflejaron en el tipo de cambio. Desde las elecciones del 12 de abril, el sol se ha depreciado 3.5% respecto del dólar, lo que representa una aceleración respecto del alza que el tipo de cambio había mostrado desde el inicio del año hasta ese momento (0.7%).
Según estimaciones del Instituto Peruano de Economía (IPE), este aumento responde a factores locales, mientras que los factores externos durante ese periodo favorecen una apreciación de la moneda.

Así, la depreciación del sol peruano desde las elecciones se ha dado pese a que las divisas de otras economías relevantes en la región se apreciaron, en línea con la debilidad global del dólar reflejada en una reducción del índice DXY.
En comparación con otros episodios electorales, el alza del tipo de cambio en 2026 es la segunda mayor de este siglo durante los primeros 15 días luego de la primera vuelta.
Solo la elección de 2021 (6.2%) registró un alza más fuerte. Los mensajes y acciones de los candidatos definirán la trayectoria del tipo de cambio hasta la segunda vuelta.
Por ejemplo, en 2011, el alza del dólar se detuvo a mediados de mayo, cuando Ollanta Humala presentó una hoja de ruta que moderó su plan de Gobierno inicial.

Lo hará del mismo modo cuando se defina el presidente. Por ejemplo, en 2021, no hubo moderación en los mensajes económicos y el tipo de cambio subió 9.3% desde la primera vuelta hasta las dos semanas posteriores a la segunda.
Así, si durante este proceso electoral el tipo de cambio sigue la misma trayectoria de depreciación que en 2021, este alcanzaría S/3.70 por dólar en ese periodo.
Volatilidad financiera
La incertidumbre electoral luego de la primera vuelta también ha golpeado los mercados financieros. Al 27 de abril, el índice general de la Bolsa de Valores de Lima ha caído 3.3% respecto de su valor previo a la primera vuelta.
Específicamente, en la semana posterior a los comicios, se negociaron S/ 500 millones en operaciones de compra y venta, el segundo mayor monto semanal en el año, solo detrás de la semana en que José Jerí fue censurado.
Por su parte, el “riesgo país” también registró un aumento a través del índice EMBIG de Perú, que refleja las diferencias en tasa de interés entre los bonos soberanos peruanos y los del Tesoro Estadounidense.

Este riesgo se incrementó 1.6% en la primera semana posterior a elecciones para luego iniciar una tendencia a la baja. Sin embargo, aunque en promedio el índice EMBIG se redujo 5.4% en América Latina entre el 10 y el 23 de abril, en Perú luego de su subida solo regresó a su nivel previo a la elección.
Los cambios en estas variables impactan directamente sobre los costos de individuos y empresas. Según el BCRP, alrededor del 25% de bienes y servicios en la canasta que mide la inflación están vinculados al tipo de cambio, entre ellos diversos bienes importados (alimentos, combustibles y artículos del hogar) y servicios como alquileres y el consumo eléctrico.
Asimismo, el incremento de la tasa de interés de los bonos soberanos aumenta el costo de endeudarse para el sector público y privado.
La incertidumbre continúa
El movimiento de los mercados durante las próximas semanas continuará siendo sensible a los acontecimientos políticos. Entre estos se considera a los resultados de las encuestas de intención de voto o a los anuncios u otros compromisos de los candidatos, en especial relacionados con la promoción de la inversión privada y el respeto a los pilares del régimen económico.
También se prestará atención a las alianzas que se formen y su repercusión sobre las dinámicas que se presentarán en el nuevo Congreso bicameral.

La incertidumbre política en el Perú afecta a hogares y empresas mediante un mayor tipo de cambio, costos de endeudamiento y desincentivos a la inversión.
Para evitar nuevos choques adversos a la economía, es necesario contar con un Gobierno que genere un entorno favorable para la inversión privada, maneje responsablemente las cuentas fiscales y preserve los pilares del régimen económico que sustentan la transformación de la economía peruana durante las últimas décadas.
Se juega la confianza en el Perú
Por Alonso Macedo, economista del IPE
En 2021, la elección de Pedro Castillo y las preocupaciones sobre la implementación de sus propuestas de transformación económica ocasionaron la salida de capitales más grande de este siglo. Trágicamente, los casi US$ 17 mil millones, equivalentes al 7% del PBI de ese año, no han retornado en similar magnitud al país.

El resultado de la segunda vuelta presidencial definirá si el Perú recupera la confianza como destino de inversiones y de capitales extranjeros o si, por el contrario, se gatilla una nueva fuga y se eleva el tipo de cambio, el riesgo país y los costos para familias y empresas.









