
Sergio Díaz-Granados, presidente ejecutivo de CAF -banco de desarrollo de América Latina y el Caribe-, anunció una inversión de US$ 10,000 millones hasta 2031 para financiar proyectos de integración regional.
Detalló que los recursos se destinarán a áreas estratégicas como infraestructura física y digital, comercio intrarregional, energía, turismo, innovación, logística y movilidad.
Díaz-Granados destacó que la integración es “un imperativo de desarrollo, competitividad y posicionamiento global de América Latina y el Caribe”. En un contexto marcado por tensiones geopolíticas, fragmentación del comercio, turbulencias financieras y una nueva normalidad de incertidumbre, los países de la región deben apostar por la integración regional para incidir en las grandes cadenas globales de valor, en la transición energética, en la seguridad alimentaria o en la nueva arquitectura productiva del mundo.
Foro del CAF: Perú sigue siendo minero, pero este sector marca un “giro importante”,
“La integración es la respuesta para proteger nuestros ecosistemas estratégicos, generar empleo, enfrentar la informalidad y defender los valores democráticos que sostienen nuestra convivencia, libertad y futuro”, agregó en el marco del Foro Internacional de Integración Regional.

Inversión en los últimos 30 años
Se detalló que en los últimos 30 años el CAF ha aprobado 118 operaciones de crédito por USD 16,730 millones para iniciativas de integración. Más concretamente en los últimos cinco años, CAF ha profundizado su visión hacia una integración física, productiva, digital, energética y ecosistémica.
LEA TAMBIÉN: Directorio de CAF reelige a Sergio Díaz-Granados como presidente ejecutivo
Díaz-Granados también destacó que la región no parte de cero. Entre los avances mencionó la reducción significativa de aranceles desde los años 90, el acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea que reúne a 770 millones de personas, el desarrollo de mercados eléctricos regionales en Centroamérica, la expansión de cables submarinos como el Humboldt y el Firmina, y la recuperación del turismo y la conectividad aérea intrarregional por encima de niveles prepandemia.
“La integración regional ya tiene avances, pero ahora debe entrar en una fase de ejecución más ambiciosa. Menos barreras, más infraestructura. Menos diagnósticos y más proyectos”, concluyó.







