
El reciente cambio del presidente de Petroperú, por la Junta General de Accionistas (JGA) -conformada por los ministerios de Economía y Finanzas (MEF) y Energía y Minas (Minem)- causó sorpresa y preocupación en distintos actores del sector.
Tras la salida de Elba Rojas como cabeza de la petrolera a inicios de marzo, el 7 de este mes se designó a Edgar Zamalloa en su reemplazo. Casi 20 días después, se realizó un nuevo cambio: Roger Arévalo Ramírez se convirtió en el nuevo presidente de la empresa estatal.

Esta situación se dio solo días después que el presidente de la República, José María Balcázar anunciara, a través de la cuenta de X de Presidencia, que se evaluaría la continuidad del Decreto de Urgencia N° 010-2025, que dividía en bloques patrimoniales a la compañía del Estado. Y que, además, se empiece a escuchar la posibilidad de un nuevo rescate financiero para Petroperú.
En este contexto, Gestión consultó a fuentes cercanas a la petrolera sobre la situación actual. Al respecto, coincidieron en comentar que el presidente del Directorio de Petroperú se habría reunido con los gerentes de la empresa el último viernes 27 de marzo.
Esto porque les habría indicado que se va a impulsar la derogatoria de DU N° 010-2025.
Otro punto, agregaron las voces consultadas, es que se ha abierto con más claridad -y se habría manifestado también a los gerentes- la posibilidad de que ProInversión pueda salir del proceso para reflotar a Petroperú.
Este retroceso en la reestructuración de la empresa no solo ha generado preocupación en actores nacionales, sino también internacionales. El Fondo Monetario Internacional (FMI) subrayó que “las reformas en Petroperú deberían continuar para mejorar la gobernanza, reducir costos y asegurar su viabilidad financiera”. Esto se mencionó en la reciente Declaración final del personal técnico de la misión de consulta del Artículo IV correspondiente a 2026.
David Tuesta, exdirector independiente de Petroperú y presidente del Consejo Privado de Competitividad (CPC), ya había comentado a Gestión que de concretarse esta derogación se tendría una “pésima señal” por parte de este Gobierno peruano y con incidencia en la imagen del país.
“Este es el primer paso para que se regrese a como [la situación negativa] en la que estaba la empresa y se posterga una solución real a futuro”, indicó en su momento.









