
La incorporación del Perú en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (ODCE) es uno de los hitos que, como país, augura una mejor en diferentes aspectos tanto en la nación como la imagen del país a nivel internacional.
La modernización del Estado bajo estándares OCDE generará reformas institucionales que mejoren la transparencia, la eficiencia y la calidad del servicio público. Asimismo, implementará prácticas internacionales que obliga a revisar normativas, procesos y sistemas de gestión para reducir la corrupción y acelerar trámites.
El desafío principal del próximo gobierno será coordinar cambios técnicos y políticos, asegurando capacidades técnicas en entidades y continuidad más allá del contexto político y social que viva el país.
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La importancia de entrar al organismo
En esa línea, la invitación y promoción del Perú para integrarse el organismo es consecuencia de una evaluación positiva de su desempeño estatal a lo largo de los años, más ligada a la gestión que a la política.
La organización se ha consolidado porque todos sus miembros comparten el denominador común de tener prácticas estatales valiosas, lo que representa para el Perú una oportunidad y un estímulo para mejorar su desempeño estatal.
Miguel Rodríguez Mackay, internacionalista y excanciller, precisó que, aunque políticamente al Perú “no le ha ido bien” en la última década, en materia de procesos y crecimiento económico el país ha mostrado una proyección que lo convierten en un “país prometedor” dentro de la OCDE.
Por otro lado, la incorporación del Perú a la OCDE fortalecería a las instituciones y la lucha contra la corrupción, uno de los principales problemas que aquejan a la nación.
“Vamos a ver otra vitrina de gestos y de actos en la vida administrativa, en la vida del Estado peruano y por tanto un impacto positivo hasta en la idiosincrasia del actor, del burócrata, el actuar del Estado. Esto es trascendente, ha sido justamente uno de los elementos que incidió en la forma como fueron incorporándose algunos países”, señaló Mackay.
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Desafíos políticos y técnicos para el próximo gobierno
Respecto a los desafíos que supone alinearse con las normas y estándares de la OCDE, la adhesión deberá mantenerse como política estatal permanente, con continuidad, y no como una iniciativa sujeta a cambios de orientación política. Esta postura fue lo que buscaron las autoridades peruanas para transmitir a la alta autoridad de la OCDE que Perú es un país comprometido con el proceso, más allá del ciclo gubernamental.
El nuevo gobierno deberá tratar este proceso de adhesión como una política de Estado, por encima de la coyuntura política o de la ideología del gobierno de turno. Rodríguez Mackay enfatizó que, el próximo gobierno también deberá enfocarse en recuperar el liderazgo del Perú en la política internacional.
Esto implica fortalecer la presencia del país en organizaciones y organismos internacionales, y al mismo tiempo robustecer embajadas, consulados y representaciones permanentes. Estas instancias deberán velar por el interés nacional y ser la plataforma para reposicionar al país como actor relevante, en espacios como Naciones Unidas, la OEA, la Unión Europea, la Unión Africana y la Liga Árabe.
“Perú tiene una tradición de liderazgo, y para ejercerla nunca se tomó en cuenta si era o no una potencia. No somos una potencia: somos un país en desarrollo, pero que tiene ganas de ejercer liderazgo, y de hecho lo tuvo. Por eso, es necesario recuperarlo”, puntualizó.

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Efectos sobre inversión y cierre de brechas
Karla Gaviño, profesora en Gestión Pública de la Universidad del Pacífico, sostuvo que el ingreso del Perú a la OCDE tiene un impacto directo sobre la confianza de la comunidad internacional, ya que se entiende que se trata de un país donde se pueden desarrollar grandes proyectos que requieren tiempo de maduración y altos niveles de inversión, especialmente infraestructura.
Además, los países que son admitidos a este organismo son catálogos como solventes, que respetan contratos, instituciones y que poseen estabilidad económica, jurídica y política, agregó, por lo que es más atractivo para la inversión extranjera de gran envergadura que uno que carece de estas condiciones.
Servicios básicos
Por otro lado, para ingresar a la OCDE el país debe demostrar avances continuos y sostenibles, que incluyen infraestructura, educación, salud y prestación de servicios básicos. Se requieren mejoras constantes que permitan alcanzar determinados niveles de desarrollo y mantenerlos en el tiempo, lo que implica una apuesta estatal por garantizar prestaciones básicas para todos los ciudadanos.
“Tanto a nivel macroeconómico, como a nivel de cada uno de los ciudadanos a nivel social, el poder acercarnos al logro de las metas establecidas para el OCDE implica una apuesta a un trabajo del Estado justamente vinculado a generar bienestar de forma prolongada y continua en el tiempo”, señaló Gaviño.
Respecto a la reputación internacional, la inclusión en la OCDE tendría un impacto importante en índices de competitividad que comparan el desarrollo de los países, ya que en mediciones recientes el Perú muestra fortalezas macroeconómicas, pero debilidades en el servicio civil meritocrático, capacitación de recursos humanos, institucionalidad y lucha contra la corrupción.
“Para poder ser una economía solvente y atractiva a nivel internacional, necesitamos comportarnos como tal y eso se va a evidenciar cuando logremos cumplir las metas para poder formar parte de la OCDE”, apuntó.

Bachiller en Periodismo por la Universidad Jaime Bausate y Meza, con seis años de experiencia en prensa radial, escrita, digital e instituciones públicas.







