
Perú posee materia prima y talento —es decir, ventajas que el mundo necesita—, pero todavía no consigue extraer de estos elementos todo su potencial. Sin embargo, el nuevo escenario internacional abre una ventana para intentarlo: la reconfiguración de las cadenas globales exige nuevos proveedores y destinos.
¿Por qué la inversión, la inteligencia artificial y la estrategia serán la clave para que las empresas produzcan nacionales participen con producción y creación de valor?
Participación de los sectores
Alonso Razetto, socio y managing partner Lima de McKinsey & Company, explica qué indicadores debería mirar Perú para saber si está construyendo productividad a largo plazo y no solo atravesando un buen ciclo económico.
El foco apuntaría a la habilidad de incorporar tecnología para acelerar industrias estratégicas, especialmente las extractivas. Frente a ello, monitorear si el país se limita a ser un “seguidor” de soluciones desarrolladas fuera o si promueve una agenda real de innovación que genere nuevo valor para las empresas y la sociedad.
Aquí hace una acotación. El uso de la inteligencia artificial no se limita a un único rubro: aplica a todos los sectores por igual. Explica que existen elementos transversales de eficiencia y que el reto de cada industria es identificar cuáles son sus procesos prioritarios para extraer verdadero valor.
“El impacto que tiene la IA está alrededor de todos los sectores. Uno puede pensar en cosas muy específicas para sectores específicos, pero también hay elementos transversales. [...] La IA está aquí para quedarse y cada sector tiene que encontrar justamente cómo aplicar de la mejor forma aquellos procesos o dominios de negocio que sean importantes”, sostiene.
Aun así, resalta que el Perú, sobre todo, no debe quedarse atrás en sectores que registran activos de gran nivel: minería, agricultura y pesca, por ejemplo.

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Geopolítica: la oportunidad de Perú
El reacomodo global está transformando y reemplazando cadenas productivas, lo que abre espacio para que aparezcan nuevas oportunidades de generación de valor. Al respecto, Perú tiene una oportunidad muy relevante, aclara Razzeto, siempre que sea capaz de identificar las oportunidades e invertir decididamente en ellas. “No es una garantía”, dice.
Otro factor para que nuestro país no se quede fuera de este reordenamiento es ofrecer un entorno de estabilidad y seguridad, que mantenga al país como un destino atractivo para las inversiones internacionales.
“[Apalancar la figura de Perú] también pasa por crear un contexto para que la inversión extranjera siga llegando, que nos sigan viendo con buenos ojos, que el Perú sea un lugar atractivo y seguro para las inversiones y que brinde esa sensación de estabilidad, sobre todo de cara a estas conexiones a largo plazo. No creo que en el corto plazo se puedan tener grandes movimientos. Esto pasa, más que todo, por inversión sostenible”, subraya.
Este y otros análisis estarán sobre la mesa en un encuentro que, el 22 de septiembre, reunirá miradas sobre productividad, innovación, geopolítica y el impacto de la inteligencia artificial en las empresas: McKinsey Forum.
El rol del privado para acelerar el crecimiento
Razzeto sostiene que, ante un escenario con condiciones favorables como el buen precio de los metales, el sector privado peruano debe reconocer que para mantener la competitividad es imprescindible traer tecnología e integrarla en el núcleo de la estrategia empresarial, sin asumir que es una tarea reservada únicamente para países más avanzados.
“Un elemento principal en esta receta es cómo pensamos en en el talento y en el modelo de ejecución [...]. Definitivamente lo que nos trae la IA también es la necesidad de contar con roles diferentes en una organización que está dispuesta a desaprender para aprender de nuevo [...], el mundo de la IA tiene el rol del humano también al centro, orquestando estos procesos”, refiere.
Pero más allá de la IA, lo que los líderes deben desaprender para encabezar la transformación es la idea de que las estrategias tradicionales o “lo que nos ha traído hasta acá“ continuará siendo lo que los haga exitosos hacia adelante.
En suma, dado que el mayor desafío del país es la productividad, la inteligencia artificial debe verse como una palanca en la cual hay que invertir, entender su uso y extraerle valor real, finaliza Razzeto.








