
La inseguridad no es un problema reciente en el escenario peruano, pero sí una realidad que se ha ido agudizando en mayor medida en los últimos años; ello, ante la inercia de las entidades llamadas a combartirla. Así, el consumidor peruano ha optado por prácticamente normalizar dicho contexto y, de manera personal, tomar medidas que reduzcan en parte esta condición de vulnerabilidad; según adviertió el estudio “El consumidor en tiempos de inseguridad”, elaborado por Ipsos Perú.
De acuerdo al análisis, un 79% de peruanos reconoció que, en los últimos seis meses, cambió sus hábitos de compra a consecuencia de la inseguridad. De hecho, entre algunas medidas tomadas figuran “evitar llevar efectivo y pagar más con tarjeta”, “ir a tiendas más cercanas a casa”, “comprar en horarios considerados más seguros”, “comprar en tiendas con más reputación”, entre otros.
“En este aspecto, es importante destacar que el estudio ha recogido el temor que existe no solo en el sentido de la gestión que implica la compra productos, sino también en la duda o desconfianza que puede generar la marca en sí. Hoy, la gente está investigando más sobre marcas, productos y servicios antes d comprar porque ya no confía”, explicó Javier Álvarez, director senior de Tendencias del Consumidor de Ipsos Perú.
El ejecutivo sostuvo que el consumidor está trasladando la responsabilidad de su seguridad a la empresa, en la que medida que sea una marca que; además, de proteger a su cliente a lo largo del proceso de compra, también sea transparente en torno a la calidad de lo que vende. “Es imprescindible que las compañías trabajen en generar confianza porque ahora el consumidor duda de la calidad, del peso, del producto empaquetado; es decir, la inseguridad no solo se reduce a la posibilidad de un robo en la calle”, agregó.
Por plataformas, Álvarez indicó que el consumidor navega entre la seguridad percibida en las diferentes opciones que proporciona el canal moderno y la conveniencia del canal tradicional, considerando que aunque los supermercados y tiendas por departamento son los espacios más visitados, la proximidad juega a favor de una alta penetración de bodegas y mercados tradicionales en el país.
“La gente tiene la percepción de que en el canal moderno hay mayor esfuerzo por la seguridad versus el canal tradicional. Hay que tener en cuenta que dentro de todo el retail, los centros comerciales son vistos como esa zona en la que hay mayor confianza en cuanto al control de la inseguridad, específicamente, hablando de robos o asaltos”, enfatizó.

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Estos son los negocios que ganan y pierden
Dentro del escenario de inseguridad que perciben los consumidores, algunos negocios empiezan a ganar y perder visitas. Por ejemplo, un 44% de encuestados aseguró que hoy su frecuencia de compra en tiendas de descuento es “mayor que antes”, mientras que un 42% indicó que es “igual”.
“Lo mismo sucede con tiendas mayoristas modernas y tiendas de conveniencia, donde un 32% y 31% de consumidores, respectivamente, está yendo un mayor número de veces a comprar. Por el contrario, el indicador que determina una menor asistencia en estos negocios es bajo, con un 19% en tiendas mayoristas y 22% en tiendas de conveniencia”, afirmó Álvarez .

No obstante, la situación es diferente para comercios como restaurantes (40%); galerías comerciales (37); tiendas por departamento (34%); ferias y mercados itinerantes (34%), en cuyos espacios los consumidores sí aceptan haber retraído sus visitas. La justificación a este comportamiento sería que dichos negocios están orientados a la venta de productos no indispensables en el hogar o categorías de lujo riesgoso; a diferencia de las tiendas de descuento o mayoristas que son canales de venta de productos básicos para la canasta familiar.
“La gente sigue saliendo a comer a un restaurante, pero lo hace con menor frecuencia e incluso lo puede evitar si el negocio está en una zona poco iluminada, insegura o con atención en horarios considerados riesgosos. En general, lo que se sabe es que la gente está prefiriendo salir menos de su casa y cuando lo hace; por ejemplo, a una tienda de compra de alimentos lo hace de manera eficiente y planificada, aprovechando esa visita para surtirse adecuadamente”, explicó.
El ejecutivo destacó que más allá de los comercios en donde la visita se ha contraído, existen otros negocios que realmente están sintiendo el castigo del consumidor, toda vez que el público se ha alejado completamente, al punto de dejar acudir. En la lista figuran “bancos en áreas lejanas o desconocidas”, “discotecas y bares”, ”tiendas de barrio en zonas peligrosas”, “restaurantes en zonas alejadas o poco iluminadas”, “tiendas en el Centro de Lima”, “casinos y tragamonedas”, entre otros.

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El precio de la seguridad
Actualmente, un 71% de peruanos está dispuesto a cambiar de marca o tienda por otra que le ofrezca mayor seguridad, sobre todo, comsumidores del nivel socioeconómico A, B y C, en edades de 18 a 24 años y de 40 a 54 años.
“La lealtad se rompe donde la inseguridad comienza. Hay una abrumadora mayoría de consumidores que admite que abandonaría sin dudar a su marca de siempre por una alternativa que le ofrezca más protección. Los de mayor riesgo, sacando supermercados y negocios vinculados con la compra de alimentos que son los menos afectados, podrían ser incluso servicios como gimnasios o farmacias que estén ubicadas en sitios un poco peligrosos”, expresó.
En otro momento, el vocero de Ipsos Perú señaló que la seguridad tiene un precio y el consumidor está dispuesto a pagarlo, ya sea con dinero por servicios adicionales o con sus datos personales. De este modo, un 40% de encuestados se inclina por pagar entre S/ 5 y S/ 10 por delivery con seguro y rastreo GPS en tiempo real; un 31% asumiría S/10 a S/ 15 mensual por un seguro integral contra todo tipo de fraude; un 25% pagaría de S/ 2 a S/ 3 por tarjetas virtuales desechables para cada compra online, entre otras opciones.
“Asimismo, los consumidores se muestran dispuestos a compartir información como huella digital o facial, dispositivos autorizados, preferencias de seguridad personal, zonas frecuentes de compra, horarios típicos de seguridad y otro tipo de datos, a cambio de mejorar su seguridad”, finalizó.
Ficha técnica:
Técnica de recolección de información: Encuestas online.
Método de muestreo: No probabilística.
Población objetivo: Hombres y mujeres de 18 a 70 años de los NSE A, B y C.
Ámbito geográfico: Perú urbano.
Intervalo de credibilidad: El margen de error estadístico no es un concepto aplicable a las encuestas online, por ello para medir la precisión del presente estudio se considera un intervalo de credibilidad de más o menos 5.1%.
Ponderación: Los resultados serán ponderados considerando la información más reciente de la distribución real de la población en estudio.
Trabajo de campo: Del 9 al 17 de marzo del 2026.
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Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Nacional del Santa. Trabaja en el Diario Gestión desde noviembre del 2021. Laboró anteriormente en la Sociedad Nacional de Industrias y el diario La Industria de Chimbote.








