
Aunque las grandes corporaciones cuentan, en su mayoría, con programas de seguros, el país tiene importantes brechas de protección frente a un cada vez más probable fenómeno de El Niño de gran intensidad.
El problema no solo radica en la baja proporción de pequeñas y medianas empresas que tienen un seguro ante tales anomalías, sino también en que muchas compañías y entidades públicas pueden estar aseguradas pero por montos insuficientes para enfrentarlas, sostuvo Giulio Valz Gen, gerente general de la corredora de seguros Howden Perú.
“Lo que me preocupa no es únicamente que estén asegurados, sino que estén adecuadamente asegurados”, manifestó a Gestión.
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Así, explicó que muchas empresas podrían encontrarse en una situación de “infraseguro”, es decir, haber declarado valores de sus activos inferiores al costo real de reposición de los mismos o contratar pólizas con límites pensados para pérdidas individuales, como las ocasionadas por un incendio.
La preocupación también alcanza al sector público, pues si bien la infraestructura concesionada cuenta con seguros por obligación contractual, es necesario revisar si hospitales, colegios, carreteras, puentes y sistemas de agua administrados por el Estado tienen la cobertura adecuada para responder ante un desastre natural de gran magnitud, indicó el ejecutivo.
En ambos ámbitos, privado y público, en muchos casos no se considera que un Niño severo o un terremoto pueden afectar varias sedes, almacenes o plantas de producción, simultáneamente.

Tamaño de empresas
Valz Gen detalló que las empresas de minería, petróleo y gas, energía, banca, finanzas y telecomunicaciones presentan los mayores niveles de cobertura con pólizas.
“Más del 90% de las grandes empresas están aseguradas y cuentan con programas robustos de gestión de riesgos”, afirmó. Ello responde a que suelen acceder tanto al mercado asegurador local como al internacional, donde obtienen capacidades adicionales mediante reaseguradores especializados, acotó.
Sin embargo, la realidad cambia conforme disminuye el tamaño de las empresas. Solo el 30% de las medianas empresas dispone de seguros, mientras que en las pequeñas el porcentaje apenas llegaría al 20%, según el gerente de Howden.
Esta situación responde en gran medida a una escasa cultura de transferencia de riesgos, pues muchas empresas consideran que un desastre natural es poco probable o contratan coberturas de seguros limitadas con la perspectiva de que un evento extremo difícilmente ocurrirá, sostuvo.
“La experiencia demuestra que estos riesgos no pueden ser asumidos por las propias empresas y deben ser transferidos mediante seguros”, enfatizó.
Estimaciones
Conforme avanza el año, las estimaciones son más acuciantes. Senamhi asigna una probabilidad de 99% de un Niño fuerte o muy fuerte en el primer trimestre del 2027, y NOAA, de EE.UU., calcula una probabilidad de 81% de un fenómeno muy fuerte entre octubre y diciembre próximo en el Pacífico central.
David Rey, director de riesgos generales de Mapfre Perú, expresó, ante los graves daños esperados por El Niño, preocupación, en general, por la baja penetración del mercado asegurador en el país, pues representa alrededor del 2% del PBI.
“Los seguros, en general, se han mantenido. No es que hayan llegado (por el riesgo de El Niño), empresas de una actividad económica específica a buscar coberturas en masa. Nosotros (en Mapfre) hemos sentido que los mismos (clientes) que han adquirido seguros durante mucho tiempo siguen con las coberturas. Entonces, nos llama la atención que no se haya incrementado tanto el nivel de protección”, manifestó.
Lo anterior significa que muchas compañías en el país están vulnerables al impacto del inminente fenómeno de El Niño, reconoció.

Oferta
Pese al incremento del riesgo climático, Valz Gen aseveró que el mercado internacional de reaseguros atraviesa por una etapa favorable para los demandantes.
Hay una mayor oferta por parte de los reaseguradores, lo que mantiene las primas en niveles competitivos, dijo. No obstante, advirtió que esta situación podría cambiar rápidamente si ocurriera un desastre natural de gran magnitud, como el previsto Niño.
Cuando empiezan eventos catastróficos, parte de la capacidad aseguradora internacional se reduce, algunos participantes se retiran del mercado y los precios se elevan, añadió.
Por ello, recomendó a las empresas no esperar a que el riesgo sea extremo para contratar seguros, ya que una vez que El Niño se declara resulta más difícil obtener coberturas, por ejemplo, en el sector agrícola.
Las empresas deben actualizar sus planes de continuidad del negocio e incorporar escenarios de interrupción de operaciones, junto con estudios de riesgo climático y estimaciones de pérdidas máximas, para fortalecer su capacidad de respuesta, sugirió.
Limitada capacidad en agro
Las plantaciones continúan siendo uno de los activos menos protegidos debido al elevado costo de los seguros agrícolas y a la limitada capacidad que ofrecen las aseguradoras frente a este tipo de riesgos, refirió Valz Gen.
Las inundaciones, lluvias intensas, sequías y golpes de calor asociados al Fenómeno de El Niño pueden afectar directamente la producción agrícola al reducir la floración y el rendimiento de cultivos como mango, uva o caña de azúcar, indicó.
Además, mencionó riesgos importantes en la pesca debido al impacto del calentamiento del mar sobre la anchoveta, así como en infraestructura vial y energética, puertos y sistemas de agua y saneamiento.
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Economista de la Universidad de Piura. Actualmente se desempeña como redactor de Finanzas en Diario Gestión.








