
El fenómeno de El Niño está modificando la campaña de algunas frutas peruanas y, en el caso de la mandarina, también el destino de sus exportaciones. Las altas temperaturas dificultaron el desarrollo del color externo de la fruta, pese a que alcanzó la madurez interna requerida, complicando su colocación en mercados como Estados Unidos.
Omar Farronay, gerente de ventas de Agrifruits, explicó a FreshPlaza que la menor diferencia entre las temperaturas diurnas y nocturnas retrasó la aparición del color naranja que exigen determinados mercados.
“Resultó ser una campaña de mandarina muy complicada, no solo en términos de producción y calidad, sino también por las condiciones de mercado”, señaló.
¿Qué está pasando con la mandarina peruana?
El problema de coloración llevó a una mayor orientación de la fruta hacia mercados alternativos de América Latina, como México, Honduras, Costa Rica y El Salvador, además de otros destinos centroamericanos.
México adquirió especial relevancia durante la campaña. Los envíos peruanos llegaron a superar los 250 contenedores semanales y, en la semana 31, Perú envió 270 contenedores de mandarina a México, frente a los 71 del mismo periodo del año anterior.
“El Niño no solo afecta lo que ocurre en el campo; también puede cambiar por completo el flujo comercial de la fruta”, sostuvo Farronay.
La uva de mesa también enfrenta un escenario condicionado por las altas temperaturas. Aunque la cosecha todavía no comenzó, en el norte de Perú se prevén calibres más reducidos y cierta caída en la producción. En el sur, la evolución es más favorable, aunque todavía es temprano para establecer conclusiones definitivas.

“Aunque claramente no parece una campaña del todo normal en cuanto a calendario, calibre y potencial productivo, los viñedos que hemos visitado presentan buen aspecto y fruta de buena calidad”, comentó Farronay.
La expectativa es que la cosecha comience antes de lo habitual, lo que permitiría iniciar la recolección con anticipación y movilizar mayor volumen antes de que las condiciones meteorológicas puedan cambiar. “En definitiva, creemos que la uva tendrá calibres más pequeños que en un año normal, pero la calidad tiene buena pinta”, agregó.
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¿Qué estrategia prepara Agrifruits?
En los arándanos, las condiciones más cálidas también han adelantado el inicio del cultivo. Por ahora, los calibres y la calidad son buenos, aunque las lluvias podrían afectar el programa una vez que lleguen. El panorama apunta a una campaña más temprana e impredecible, con volúmenes potencialmente menores, especialmente en el norte.
Las lluvias intensas asociadas a El Niño todavía no se han materializado. Por ello, los productores siguen de cerca el momento y la intensidad de las precipitaciones, que podrían modificar las perspectivas de los cultivos.
Para Agrifruits, la respuesta pasa por mantener abiertas distintas rutas comerciales según el efecto que tengan las condiciones meteorológicas sobre la calidad de la fruta. “Creo que este año hay que tener un plan B y un plan C”, afirmó Farronay.
La agroexportadora considera que los mercados alternativos con tiempos de tránsito más cortos y destinos capaces de asumir más defectos pueden ofrecer una salida cuando las condiciones climáticas afecten la calidad del producto.






