
Con más de 1,400 millones de consumidores y una economía que gana protagonismo global, India representa hoy una de las mayores oportunidades comerciales para el Perú. Sin embargo, también es uno de sus desafíos más persistentes: después de más de una década de conversaciones, ambos países siguen sin concretar un Tratado de Libre Comercio (TLC).
La negociación avanza a un ritmo que los expertos describen como un “ejercicio de paciencia”, ¿por qué?
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La “fotografía” de Perú-India
Víctor Ballena, coordinador del Observatorio Económico de Comercio Exterior de la UPC, compartió con Gestión las cifras que recogió de la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (Sunat) sobre el comportamiento económico con India en los últimos años.
En detalle, en 2015, las exportaciones peruanas hacia el país asiático registraron menos de US$ 700 millones; para 2025, alcanzaron US$ 6,475 millones. Es decir, los envíos crecieron casi 10 veces.

El experto destacó que el “salto” lo explica el papel de los minerales: “En ese periodo, el precio del oro, por ejemplo, se ubicaba en menos de US$ 1,000 y hoy está bordeando los US$ 5,000 la onza. El cobre también subió fuertemente en los últimos años. Mucho de eso está detrás. La India tiene una gran industria joyera que respalda la demanda de oro”.
En efecto, la data demuestra que, el año pasado, el oro representó, aproximadamente, un 87% (US$ 5,615 millones) de todo lo que Perú exportó a India y, hasta lo que va del 2026, la participación llega al 97.8%, con US$ 2,630 millones.
Ballena precisó, además, que India ocupó en 2025 un 7.35% del total de los envíos nacionales; mientras que en 2015 simbolizó un 2.01%.
Dados los resultados, India aún no se configura como un mercado diversificado para Perú; es, sobre todo, un mercado aurífero. Este, por tanto, es el principal argumento a favor de un TLC: la necesidad de crear espacio para otros sectores.
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La esperanza en otros productos
Rafael Zacnich, gerente de Estudios Económicos de ComexPerú, señaló que, de lograrse una desgravación arancelaria con India, hay un grupo de productos que ya cuentan con estudios de factibilidad del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) y que podrían convertirse en “gatilladores” económicos al ingresar a las góndolas extranjeras: “Hay potencial en granos andinos, bebidas espirituosas, que es el caso particular del pisco, y otros tantos”.
Edgar Vásquez, director del CIEN-ADEX, completó la enumeración con productos agroindustriales: uvas, arándanos y mangos cosechados en contraestación.
“Nuestra oferta también está en prendas de vestir de alta calidad y de alto precio, como las de alpaca. En prendas que compiten por precio bajo no vamos a tener potencial en el mercado de la India. A ello se suman la pesca y acuicultura no tradicional, como langostinos y calamares. Además, India es el principal consumidor de legumbres del mundo, así como de capsicum (ajíes y pimientos)”, agregó.
En esa línea, Ballena también apostó sus “cartas” a los arándanos y a los productos textiles. Consideró en el radar a la manufactura automotriz de autos y motos y a los productos farmacéuticos.

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Una “luz verde” tardía
Zacnich es enfático al recordar que el interés del país asiático por nuestro territorio se remonta al Gobierno de Ollanta Humala (2011-2016). No obstante, durante ese tramo de la historia, diversos ministros de turno postergaron deliberadamente el inicio de las negociaciones.
Cuando en 2017 empezó la ronda formal, Perú se encontró con una metodología de trabajo diferente a las de otras naciones: “India negocia muy distinto a otros países, producto por producto, línea por línea. En idas y vueltas, vamos en la séptima u octava ronda de negociación, algunas se han hecho virtuales”, sostuvo el vocero.
Coincidió Vásquez: “India es un ejercicio de paciencia. [Establecer un TLC] suele demorar bastante. Tiene que ver también con que India, aunque tenga relativa estabilidad presidencial, cambia mucho a sus ministros. Cada vez que hay un ministro, cambian los negociadores y entran nuevas prioridades: a veces Perú se pone bajo prioridad, luego pasa a otro nivel de prioridad. Es un proceso complejo, largo, hay que mantenerlo a nivel técnico, hay que respaldar al equipo negociador y tratar de que, en la medida de lo posible, se ejecuten las gestiones de más alto nivel para poder impulsarlas”.
Al respecto, otro de los factores que habría ralentizado las negociaciones es la inestabilidad política que ha golpeado al Perú, indicó el especialista. Los constantes cambios de los puestos ministeriales y del presidencial dificultan las gestiones y despiertan cautela entre los socios comerciales, quienes suelen preferir esperar para avanzar con los acuerdos de largo plazo.
Frente a este panorama, Zacnich consideró que, más allá de cuándo se firme el acuerdo, el verdadero reto está en que el país llegue preparado.
“El TLC se va a dar en algún momento, pero para eso deberíamos tener mucho más desarrollado todo lo relacionado con la materia de agenda competitiva y logística para lograr menores costos de exportación y acercamientos en mercados. Tenemos que llevar todos los productos de la sierra y de la selva más fácilmente hacia la costa”, concluyó.


Redactora de Economía en diario Gestión. Periodista piurana con seis años de experiencia profesional en el rubro.







