
La comisión multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (Enfen) modificó el estado del sistema de alerta ante la posible ocurrencia de este evento en el Perú, pasando de “no activo” a “vigilancia”. Estima que, de producirse, podría tener, por lo pronto, una magnitud débil.
¿Qué impacto podría tener El Niño costero, de confirmarse su presencia en el Perú, en una de sus principales actividades productivas como es la agricultura? ¿Cuándo se sabrá con certeza si ya llegó al país? Para saberlo, Gestión consultó a expertos en agroclimatología.
Glicerio Canchari, especialista del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi), quien participó en las reuniones del ENFEN para analizar la evolución de El Niño, calculó que en los siguientes 20 a 30 días se tendría una mayor certeza de la ocurrencia de esa anomalía climática.
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¿Cuándo se podría iniciar el fenómeno?
Sin embargo, estima que podríamos estar a mas o menos 90 días de un probable inicio del Fenómeno El Niño Costero, es decir que podría presentarse en la segunda quincena de abril próximo.
Vale recordar que la ocurrencia de El Niño Costero se suele declarar al cabo de tres meses consecutivos en que las temperaturas del mar frente a nuestro litoral registran niveles por encima de lo normal.
De ocurrir El Niño, Canchari refirió que el escenario más probable es que tengamos un invierno ligeramente cálido con temperaturas no tan frías como las que se presentan regularmente en la costa central y norte del país, debido a una temperatura ligeramente mayor del mar.
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¿Qué cultivos podría afectar?
Esas condiciones, anotó el especialista en agrometeorología, podrían impactar negativamente en algunos de los principales productos de agroexportación, como los arándanos y el mango en la costa central y norte, y posiblemente también en la palta.

Vale recordar que la campaña agrícola del arándano en nuestro país se inicia en mayo de cada año y se prolonga hasta febrero del siguiente, mientras que la campaña del mango se inicia entre abril y mayo. Es decir, podrían coincidir con el inicio de El Niño.
Canchari refirió que si se presenta ese fenómeno podría ocasionar algunos inconvenientes en el proceso de siembra del mango en la costa norte, en sus fases de inducción floral y maduración de los brotes, considerando que se trata de un cultivo sensible.
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Asimismo, en cuanto al arándano, estimó que podría retrasarse también en la costa norte y central el proceso de cuajado y floración de algunas variedades tradicionales del blueberry, que ocurre normalmente durante las temporadas más frías del año.
Tampoco descartó afectaciones para la cosecha de palta, en caso de que se presente un invierno menos frío que lo normal de manera focalizada en algunas localidades del país donde se puede dar su cultivo.
¿Doble impacto negativo para cultivos?
No obstante, señaló que no se prevé afectación en el principal cultivo para consumo interno de valles costeros, como es el arroz, en caso de una posible ocurrencia de El Niño porque en abril ya inicia su etapa de floración y podría favorecerse más bien sus etapas de trasplante y macollamiento.
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En tanto, para Ulises Osorio, experto en agroclimatología, se espera que a inicios de febrero se empiece a producir un posible incremento en la temperatura del mar que se prolongue hasta mayo, lo cual marcaría el inicio de un nuevo fenómeno El Niño en el país.
Un problema adicional, anotó, es que -de presentarse- El Niño podría coincidir con otro fenómeno atmosférico que está ya presente en el país, como son los denominados Vientos de San Andrés, que ocurren en la tropósfera, y que se caracterizan por despejar la nubosidad y aumentar la radiación solar, lo cual tiene diversos impactos en los cultivos en general.
En principio, esos vientos, explicó, ocasionan mayor sequedad en las plantas, lo cual, aunado a la mayor radiación solar, les genera estrés, por más que reciban el riego adecuado. Además, las hace más susceptibles a ser atacadas por plagas y enfermedades fitosanitarias, lo que explica el actual mayor uso de pesticidas.

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Asimismo, Osorio coincidió con el Senamhi en que unos de los productos que más se podrían afectar en este escenario de anomalías climáticas, son los mangos y los arándanos, por lo cual se requiere que los productores adapten sus cultivos o introduzcan variedades que puedan soportar mejor esos fenómenos naturales.
Riesgos entre enero y marzo
No obstante, antes de la posible llegada de El Niño a partir del segundo trimestre del año, ya entre enero y marzo del 2026, el Senamhi advirtió de condiciones de riesgo agroclimático para otros principales cultivos de la campaña 2025-2026, como la papa, el maíz, la palta y el cacao.
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En el caso de la papa, el segundo producto más sembrado, señaló que tiene niveles de riesgo entre medio y alto en la costa central y sur y en la sierra norte y central, teniendo en cuenta una alta demanda hídrica, falta de humedad y una mayor presión de plagas de la temporada, entre este mes y marzo.
En la sierra sur y el altiplano no se descarta daños a ese tubérculo por granizadas, veranillos, nevadas, lluvias intentas y otros eventos meteorológicos extremos de corta duración, propios de la temporada, así como afectaciones por la presencia de plagas asociadas a la variabilidad térmica.
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Comunicador social. Estudió en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, e Inglés en la PUCP. Diplomado en Economía y Finanzas en la Universidad de Esan. Labora actualmente como analista económico especializado en industrias extractivas, energía y transportes en el diario Gestión.








