
La producción agropecuaria del Perú, que desde mediados del 2025 se venía incrementando a tasas de dos dígitos, perdió velocidad en octubre último, con un crecimiento de 1.9% frente a igual periodo del 2024, a la par que “prendía” la nueva campaña agrícola 2025-2026 (que arranca cada agosto).
Aun así, el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) había previsto que esa campaña estaría marcada por una mejora de las condiciones climáticas, esperando además que hubiera un crecimiento de 5.4% en la superficie a sembrar (con 2.1 millones de hectáreas).
Sin embargo, los pronósticos del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), y de expertos consultados por Gestión, advierten que se pueden presentar diversas condiciones de riesgo agroclimático no solo para principales cultivos de consumo interno, sino también para algunos de agroexportación.
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Pronósticos para principales cultivos
De acuerdo con Senamhi, las expectativas del clima para el principal producto de la campaña, como es el arroz, continúan siendo favorables tanto en la costa norte y sur, como en la selva norte.
No obstante, advierte que, hasta febrero del 2026 (hasta donde llegan sus últimos pronósticos) existen condiciones de riesgo agroclimático en niveles entre medio y alto para otros principales productos de siembra masiva, como son la papa, el maíz, el café y la quinua, en algunas partes del territorio.

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Riesgo alto para la papa
En el caso de la papa que se cultiva en la costa central y sur, Senamhi señala que hasta febrero las condiciones térmicas propias de verano incrementaran los factores de riesgo, repercutiendo en el comportamiento agronómico de las plantas.
Por ello, estima que las decisiones de siembra del tubérculo en la costa central podrían concluir temporalmente debido al riesgo alto, mientras que, en las zonas de irrigación de la costa sur como Majes y La Joya (Arequipa), los sembríos continuarán su curso con niveles de riesgo medio, teniendo en cuenta la alta demanda hídrica y una mayor presión de plagas de la temporada.
En la sierra norte no descarta afectaciones por la presencia de eventos extremos localizados como granizadas en las zonas de mayor altitud y veranillos en zonas bajas, lo que podría incrementar los factores de riesgo, manteniéndose la probabilidad para la incidencia de enfermedades fitosanitarias asociadas a la alta humedad.
En la sierra sur y el altiplano, el Senamhi refiere que si bien hasta febrero se prevén lluvias de normales a superiores respecto a su promedio histórico que permitirá el avance de la campaña, tampoco descarta afectaciones por exceso de humedad, granizadas, nevadas y heladas, y la aparición de enfermedades fitosanitarias asociadas a la alta humedad.

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Previsiones para el maíz
En cuanto a la siembra de maíz amarillo duro, en la zona costera refiere que, debido a la estacionalidad, se prevé aumento de la demanda hídrica del cultivo, además de mayor presencia de plagas, lo que aumenta el riesgo, sobre todo en la costa sur.
Igualmente cree que hay riesgo de mayor presión de plagas e incidencia de enfermedades fitosanitarias que atacan el maíz en la sierra norte, por lo que estima nivel de riesgo medio, aunque en la sierra sur alerta que el riesgo se puede elevar a un nivel alto por la escasez de lluvias previstas y la presencia de días cálidos, lo que aumenta la necesidad de agua.
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Café: la amenaza de la roya
Para el caso del café, la entidad no descarta que, en la selva norte ocurran periodos con altas temperaturas y lluvias frecuentes, que podrían condicionar la presencia de enfermedades como la roya amarilla, particularmente en zonas de manejo agronómico y fitosanitario deficientes.
En otra zona de amplia producción cafetalera como la selva central, prevé que el incremento térmico diurno, sumado a posibles episodios cortos de ausencia de lluvias, podría limitar el crecimiento normal de las bayas. Además, el ambiente podría propiciar la aparición y dispersión de enfermedades fúngicas como la roya amarilla y ojo de gallo.
En la selva sur el incremento térmico diurno podría elevar la demanda hídrica del cultivo y afectar el desarrollo del grano, mientras que la eventual combinación de lluvias intensas y ambientes cálidos en zonas localizadas favorecería la aparición de enfermedades y plagas. Por ello, aunque el riesgo agroclimático se considera mayormente bajo, en zonas puntuales podría elevarse a nivel medio.
Ulises Osorio, experto en agroclimatología, advirtió que actualmente persiste el retraso de las lluvias que se esperaban para el tercer trimestre del 2025, lo cual también afecta a los cultivos, atraso que ya el Gobierno había advertido desde mediados de noviembre en la sierra central y sur.

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Reservorios en el centro en su nivel más bajo
Según el último reporte del Senamhi a 6 de enero, en la zona central del país el reservorio del Lago Junín contaba con solo 25.4 millones de metros cúbicos (MMC), del total de 314.7 MMC que puede contener, estando al 8.07% de su capacidad total, mientras que el reservorio de Viconga, estaba apenas al 4.91% de su capacidad.
En el sur, los reservorios El Fraile, Los Españoles, Paucarani, entre otros, estaban a menos de la mitad de su capacidad de almacenaje.
Pero, además, Osorio refirió que hay una condición climática adicional que no se está tomando en cuenta en los pronósticos oficiales, como es la persistencia de los denominados Vientos de San Andrés, que ya habían afectado todo tipo cultivos en anteriores campañas agrícolas.
Refirió que esa anomalía, caracterizada por la ocurrencia de intensos vientos en la tropósfera, y que ha confirmado la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU. (NOAA por sus siglas en inglés), en nuestro país podría prolongarse aún a lo largo del 2026 e incluso extenderse hasta el 2028.
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Impacto en cultivos de agroexportación
Ese evento climático, anota, provoca un estrés abiótico que impide que las plantas absorban la humedad y nutrientes que necesitan, lo cual, por un lado, repercute en la calidad de la fruta, y que en este periodo, puede afectar incluso cultivos de agroexportación como el mango y los arándanos.
Otro elemento adicional -refiere- es que ese estrés en las plantas atrae más plagas que las usuales, lo que ha llevado a que se incremente el uso de plaguicidas en el país en los últimos años, y finalmente ha derivado en la pérdida de rentabilidad en los campos que no realizan un manejo agroclimático especializado de los cultivos.
A esto le sumó que, según refiere, hay indicios de que podría presentarse un calentamiento de la temperatura del mar desde inicios de febrero, que, de mantenerse podrían configurar la ocurrencia de un nuevo Fenómeno El Niño en el Perú.
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Comunicador social. Estudió en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, e Inglés en la PUCP. Diplomado en Economía y Finanzas en la Universidad de Esan. Labora actualmente como analista económico especializado en industrias extractivas, energía y transportes en el diario Gestión.








