
El sector servicios concentra la mayoría de las mypes en el país: 3.3 millones. Sin embargo, el comercio, que ocupa el “segundo lugar” con 2 millones, registró el mayor número de cierres en este tamaño de empresas si en la balanza se coloca el nivel prepandemia.
En detalle, en este último rubro hay 103,000 mypes menos frente a las del 2019. Así lo detectó ComexPerú en su último estudio, denominado “Desempeño anual de las MYPE y capacidad para formalizarse”. ¿En qué circunstancias están operando los que permanecen?
Otras cifras de alarma
Sumado al cierre, los resultados también arrojan que, en el sector comercio, las ventas cayeron en S/ 600 millones (a S/ 74,694 millones) en comparación con el 2019 y hubo un alza de 4.5 puntos porcentuales en la informalidad (a 85.6%); es decir, miles de negocios “retrocedieron”.
Daniel Najarro, economista senior de ComexPerú, lo precisa: “Hemos encontrado que el cierre de locales mypes y el retroceso en la formalidad se ha concentrado sustancialmente en el sector comercio. [...] Es curioso también saber que el sector comercio es el único en el cual las ventas anuales han disminuido cerca de S/ 600 millones, frente al 2019. En los demás sectores ha habido una mezcla de resultados. Por ejemplo, en las mypes vinculadas a producción ha aumentado la cantidad de empresas a cerca de 50,000 (a 871,079 mypes)”.
El experto enfatiza también que la estructura productiva peruana depende en exceso del comercio sin transformación, cuando lo óptimo sería migrar hacia un sector con mayor valor agregado.
“En un escenario idóneo, deberíamos ver una transición del comercio y servicios hacia una mayor cantidad de mypes de producción”, apunta.
Asimismo, Najarro subraya que los negocios del sector comercio, como bodegas, tiendas de paso y locales “puerta a la calle”, son los más expuestos a extorsiones, cobro de cupos y robos. Esta ola delictiva ha coincidido con la menor demanda interna y ha obligado al cierre definitivo de locales para proteger a los comerciantes.
En el estudio también figura que departamentos fuertemente orientados al comercio, como Tumbes, muestran una continua regresión en la tenencia de locales y servicios básicos. Aquello la sitúa entre las regiones con peores condiciones de capacidad formal.

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Mypes: adaptabilidad extrema
Najarro enfatiza en que, en general, las mypes que logran mantenerse operativas en el Perú lo hacen mediante mecanismos de adaptabilidad extrema para subsistir en un entorno de baja productividad, inseguridad y sobrecostos regulatorios.
En ese sentido, el Índice de Capacidad Formal de las Mypes (ICF) se ubicó en 24.8 puntos en 2025, frente a 25.3 puntos en 2015. En suma, las condiciones que tienen estos negocios para avanzar hacia la formalidad permanecen estancadas desde hace más de una década.
Vale decir que el ICF analiza la capacidad de las mypes para formalizarse a partir de tres pilares: el perfil del empresario, las características del negocio y las condiciones del empleo. Para ello, considera aspectos como el manejo de registros contables, el acceso a productos financieros formales, la disponibilidad de un local y servicios básicos, así como la remuneración, afiliación al sistema de pensiones y cobertura de salud de los trabajadores.
Los resultados muestran, por tanto, una alerta: más del 90% de los trabajadores de las mypes no cuenta con un sueldo fijo, mientras que solo el 22.9% lleva algún registro de las cuentas del negocio y el 57% accede a productos financieros formales.
Las brechas también alcanzan las condiciones en las que operan: más de la mitad de las mypes no cuenta con un local propio y, entre aquellas que sí disponen de uno, casi el 80% carece de acceso a agua. Para evitar el pago de alquileres y la exigencia de permisos municipales complejos, adaptan una habitación o espacio dentro de su propia vivienda. En el gráfico se observa que comercio se lleva el peor desempeño.
“Tenemos un estancamiento severo en los últimos años. Existen motivos; uno de ellos sería, sobre todo, porque no ha habido ninguna clase de progreso para que las mypes tengan un espacio destinado a operar sus negocios. Eso es sumamente importante porque mientras la mype no tenga un espacio físico establecido, las inversiones posteriores, como poner maquinaria, equipos, internet, luz y temas adicionales, se ven limitadas. Todas estas inversiones que dejan de hacer son pérdidas a largo plazo”, analiza.

“Por estas circunstancias pedir que hoy la mype cumpla con todo lo que exige la regulación laboral y tributaria de manera particular es sumamente complejo. En la mype el grueso de los trabajadores depende de las ventas, tiene un ingreso variable, por lo tanto pasar a un sueldo fijo en planilla es inviable. [...] Las exigencias deben ser adaptadas a la realidad, de lo contrario, no importa cómo se aborde, el resto de reformas laborales va a ser insuficiente. La situación de la mype en cuanto a jornadas laborales y en cuanto a ingresos variables no se condice en absoluto con lo que exige hoy la formalidad”, acota ante una consulta de Gestión.
Najarro también destaca que hay una lógica de autoempleo y necesidad económica a considerar: cerca del 50% de los emprendedores opera con el objetivo de generar ingresos para cubrir la alimentación familiar y no con un plan de inversión a largo plazo. Esta orientación a la subsistencia les permite ajustar sus márgenes al mínimo y operar aun en momentos de ralentización.
- El dato:
Las empresas, además, han aprovechado el crecimiento de herramientas digitales y bancarias para cobrar y realizar transacciones de forma ágil sin que ello las obligue necesariamente a registrarse ante la SUNAT o asumir cargas tributarias.








