
Mucho antes de que una marca pudiera registrarse desde una plataforma digital, las empresas y empresarios debían realizar trámites que hoy forman parte de los archivos históricos del Estado. Etiquetas, diseños, solicitudes, dibujos técnicos y documentos de registro permiten conocer qué productos se comercializaban en el país y cómo evolucionaron algunas de las empresas que permanecieron en el mercado durante décadas.
Ese material forma parte de la serie “Patentes y Marcas” del Archivo General de la Nación (AGN), que reúne más de 22,600 expedientes correspondientes al periodo comprendido entre 1893 y 1970.
El AGN presentó una selección de estos documentos a medios de comunicación y creadores de contenido, con el objetivo de mostrar el potencial de esta colección para reconstruir distintos aspectos de la historia económica e industrial peruana.
Entre los documentos se encuentran registros relacionados con marcas que todavía forman parte del mercado peruano. Uno de ellos corresponde a Antonio D’Onofrio, quien en 1927 presentó una solicitud para registrar su marca de helados junto con el diseño del carrito utilizado para comercializarlos.

Más allá de los nombres comerciales, los expedientes permiten observar las características de la producción y el comercio de distintas épocas. En el caso de las patentes, por ejemplo, los documentos podían incluir información técnica, planos y dibujos sobre las invenciones o procedimientos que se buscaba proteger.
Las marcas, en cambio, estaban vinculadas principalmente con la identificación comercial de los productos. Los expedientes podían incorporar nombres, logotipos, etiquetas y diseños, elementos que hoy permiten estudiar también la evolución de la publicidad y de la industria gráfica peruana.

Del archivo físico a la digitalización
Los expedientes fueron transferidos al Archivo General de la Nación entre 1973 y 1974 y permanecieron bajo custodia de la institución durante décadas. Sin embargo, una parte del trabajo pendiente era organizar y catalogar el material para identificar con mayor precisión los documentos que forman parte de la serie.
“Los documentos estaban ubicados; lo que faltaba era catalogarlos”, señaló Jorge Ortiz Sotelo a Gestión.
El jefe institucional del AGN explicó que la entidad consiguió recursos para desarrollar un proyecto específico de catalogación de esta colección. El objetivo es ordenar e identificar los expedientes antes de avanzar con su digitalización.
Según detalló Jorge Ortiz Sotelo, el proyecto de catalogación tiene previsto culminar en marzo del próximo año, mientras que la digitalización tomará un periodo adicional.

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El acceso directo al repositorio físico está restringido debido a las condiciones ambientales necesarias para preservar los documentos. Por ello, la institución busca que la digitalización permita ampliar el acceso a este material sin poner en riesgo su conservación.
“Lo que estamos haciendo es catalogando esto y digitalizando y subiendo al servidor que tenemos para que los interesados puedan acceder a ello”, explicó Ortiz Sotelo.
La colección que conserva el AGN permite así reconstruir, a través de documentos oficiales, parte de la transformación de la actividad empresarial peruana: desde los productos y establecimientos que aparecieron a finales del siglo XIX hasta las marcas que lograron mantenerse en el mercado durante el siglo XX.







