
El desarrollo de obras públicas demanda la presentación de garantías. Sin embargo, la carta fianza que se exige a los contratistas no mitiga todos los riesgos, ¿qué opciones hay?
Si el contratista incumple el contrato, la entidad pública puede ejecutar la garantía y recuperar el flujo de dinero.
Sin embargo, un fideicomiso permite asegurar que los recursos se destinen al fin previamente pactado, por ejemplo, el pago a proveedores y bienes de capital. Así lo explicó Fernando Vivanco, vicepresidente de nuevos negocios del Grupo Coril, durante el evento Perspectivas Económicas, organizado por Diario Gestión.
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Es decir, la carta fianza sirve “cuando lo malo ya pasó”, a diferencia del fideicomiso cuya principal ventaja es que permite que la obra pública siga en marcha, enfatizó.
Un fideicomiso es una estructura o contrato por el cual una parte (el fideicomitente) transfiere bienes o derechos a un tercero (fiduciario). Ello, con el fin de que se constituya un patrimonio autónomo que se destine a cumplir un objetivo particular.
En el caso al que se refiere Vivanco, el fideicomitente es la entidad pública, mientras que el fiduciario es Grupo Coril.
Grupo Coril anualmente realiza más de 150 fideicomisos relacionados con obras públicas, estimó Vivanco, y el stock de proyectos vigente es de entre 300 y 400, añadió.
“El fideicomiso atendía al principio al sector privado. Pero el sector público ha empezado a utilizarlo hace varios años. Entonces, el Estado coloca los flujos en una cuenta fiduciaria y a partir de allí se paga a los proveedores de la obra”, explicó el ejecutivo.
“Se evita la malversación de los fondos porque existe un tercero que controla el destino de los flujos”, añadió.
En tal sentido, refirió que el número de operaciones que manejan viene en crecimiento, sobre todo, por lo que corresponde a obras por impuestos, y en distintos tipos de proyectos como de agua y saneamiento, carreteras, construcción de puentes, centros penitenciarios, centros educativos, entre otros.
Vivanco aclaró además que si bien la ley lo permite, no obliga la contratación de un fideicomiso en el marco de las obras públicas.
Al año, según el directivo, Grupo Coril genera más de S/ 1,000 millones en activos administrados en este tipo de fideicomisos en obras públicas.

Déficit
“Cuando el riesgo incrementa, el fideicomiso también”, expresó Vivanco al ser consultado sobre las expectativas para este año, tomando en cuenta la coyuntura electoral.
En tal sentido, prevé que los activos administrados por Grupo Coril en fideicomisos incremente en el 2026 a una tasa de dos dígitos.
Además, enfatizó que a nivel de la región, Perú se encuentra en un “déficit enorme” en el mercado de fideicomisos.
“En Colombia, creo que ya se sobrepasan las 20,000 operaciones por año, por ejemplo. Pero en Perú no se superan las 3,000 o 4,000 operaciones por año”, mencionó.
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Gestión patrimonial
Según Vivanco, en épocas electorales, los clientes aprecian estructuras que puedan reducir riesgos, como los fideicomisos de gestión patrimonial que permiten trasladar activos como inmuebles y acciones a un patrimonio fideicometido.
De ese modo, esos activos, que pueden ser inmuebles o acciones, por ejemplo, pueden separarse del patrimonio de la persona o la familia ante la posibilidad de riesgos legales.
“A veces, hay proyectos normativos que buscan gravar al patrimonio, por ejemplo, que quienes tengan más de dos inmuebles, paguen más impuestos”, comentó.

Grupo Coril es un holding financiero con cinco brazos de negocio: fiduciaria, titulizadora, casa de bolsa, administradora de fondos de inversión y un banco (Alfin).

Economista con trayectoria en periodismo y medios digitales.







