
Ante el riesgo de sufrir un terremoto, la tecnología que más ayuda a los edificios a reducir el movimiento generado son los llamados aisladores sísmicos, los cuales pueden disminuir las vibraciones hasta en un 80%, indicaron analistas consultados para esta nota.
¿Cómo funcionan los aisladores sísmicos? Son dispositivos circulares, hechos de caucho y acero, que se ubican debajo de cada columna (se instalan entre el primer piso y sótano del edificio). El objetivo es que estos aisladores se desplacen con el impacto del sismo, y con ello reducen el movimiento del edificio (ver video).
“El concepto es tratar de desacoplar del edificio el movimiento horizontal del suelo, que es el que genera la mayor cantidad de daño en el edificio; el movimiento vertical no afecta casi nada”, explica el ingeniero civil Luis Speicher, gerente técnico y comercial en Prisma Ingenieros, compañía que realiza diseños estructurales de edificaciones y comercializa aisladores sísmicos en Perú.
“Estos dispositivos generan una especie de cama flexible, de modo que cuando el suelo se mueva el edificio trate de quedarse en su posición sin moverse. El aislador puede desplazarse cuarenta centímetros. Esta tecnología puede reducir en 80% la aceleración que va al edificio”, subraya.
El objetivo de los aisladores sísmicos es que el edificio quede operativo aún con un terremoto de 8 a 9 grados, refiere Luis Speicher. En cambio, los edificios sismorresistentes convencionales si bien pueden resistir un terremoto, el fuerte movimiento puede generar graves daños que luego implicaría invertir en un reforzamiento o en el peor de los casos, se requerirá de la demolición del edificio.
“El objetivo con los aisladores sísmicos es que el edificio no tenga daños, algo que es imposible de lograr con la ingeniería convencional con los edificios fijos al terreno, pues la aceleración entra al edificio y termina dañando al edificio. Esa es la principal diferencia entre un edificio con aislamiento y uno convencional”, remarca.
“La norma sismorresistente de un edificio convencional permite que se dañen los edificios pero que no se caigan, no colapsen, para que la gente evacue; pero luego hay la posibilidad de que el edificio sea demolido, cuando el nivel de daño es masivo”, agregó Luis Speicher.

Desde el 2014 la normativa peruana obliga a que todos los hospitales que se construyan utilicen aisladores sísmicos. Pero su uso en edificios residenciales es voluntario. En el 2015 la inmobiliaria Labok construyó el primer edificio residencial con aisladores sísmicos, ubicado en San Miguel.
No obstante, a la fecha son muy pocos los nuevos proyectos de edificios residenciales que utilizan aisladores sísmicos. Se estima que solo hay 10 edificios residenciales con aisladores sísmicos, indicó Luis Speicher.
“En Perú deben haber solo unos 10 edificios multifamiliares con aislamiento sísmico. El resto, cerca de 200 edificaciones con aislamiento sísmico, son hospitales, clínicas y algunas universidades”, refirió Speicher.

¿Por qué pocos edificios residenciales cuentan con aisladores sísmicos?
El motivo detrás de la poca masificación de los aisladores sísmicos en edificios residenciales es el costo adicional que implica. Ello genera un aumento en el precio final del departamento en alrededor de 5%, estimó Speicher. “Cada aislador en promedio está entre US$ 5,000 a US$ 10,000, dependiendo del edificio. Para un edificio de 15 pisos se requeriría de 25 a 30 aisladores”, apuntó.
Además del precio de los aisladores, otro costo adicional que se genera en los proyectos inmobiliarios es la reducción de los metros cuadrados vendibles, indicó Héctor Chávez, arquitecto de la inmobiliaria Labok.
Explica que en un edificio convencional el espacio con otro inmueble es de alrededor de 10 centímetros. Pero cuando se usan aisladores sísmicos, el espacio debe crecer entre 50 a 80 centímetros. Ello recorta el perímetro a construir, espacio que se multiplica según el número de pisos del edificio. “Esto impacta en la rentabilidad del proyecto, por ello para algunos casos resulta inviable”, subrayó Chávez.
Para Luis Speicher, el mayor problema para la falta de masificación de los aisladores sísmicos es que Perú no tiene una cultura de prevención importante. “Tenemos un periodo de silencio sísmico muy largo, más de 280 años que no tenemos un terremoto fuerte. Al no ver esa necesidad de proteger nuestras estructuras la gente no lo pide. Japón tiene 5,000 edificios con aislamiento sísmico, la mayoría de viviendas. Lo piden para proteger su inversión, pues el edificio seguirá operativo con el aislamiento sísmico”, sostuvo.
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En total Labok construyó dos edificios multifamiliares con aisladores sísmicos (ambos en San Miguel). Luego han realizado proyectos convencionales, pero hacia futuro evalúan volver a desarrollar algún nuevo proyecto con aisladores sísmicos.
“Queremos hacer edificios con aisladores sísmicos, pero depende de tener el terreno correcto para que se pueda implementar. Por ejemplo, los edificios que hicimos -de 17 pisos- tuvieron una base de terreno de 1,500 a 1,600 metros cuadrados. En terrenos más pequeños es más complicado”, indicó Héctor Chávez.

Licenciado en periodismo de la PUCP, con más de diez años de experiencia en medios de prensa escritos y digitales.







