
El mundo se distendió ayer, cuando el presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció que aceptó el cese el fuego de dos semanas con Irán, a hora y media del plazo límite que había fijado al país islámico (ayer a las 7 pm) para reabrir el estrecho de Ormuz, ¿cuál era el escenario temido?
De no haberse llegado a esta pausa, EE.UU. hubiera devastado las centrales eléctricas, puentes y otra infraestructura iraní.
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“Siempre que la República Islámica de Irán acepte la apertura completa, inmediata y segura del estrecho de Ormuz, acepto suspender los bombardeos y ataques contra Irán durante dos semanas. ¡Será un alto el fuego bilateral!", manifestó el mandatario estadounidense.
Afirmó que su decisión se funda en que su país ha cumplido todos sus objetivos militares, y ahora avanza hacia un acuerdo definitivo para la paz a largo plazo con Irán y en todo el Medio Oriente.
“Hemos recibido una propuesta de diez puntos de Irán y creemos que constituye una base viable para la negociación. EE.UU. e Irán han llegado a un acuerdo sobre casi todos los puntos de controversia anteriores, pero un plazo de dos semanas permitirá finalizar y concretar el acuerdo”, dijo.
Poco después, el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán se atribuyó una gran victoria, pues aseguró haber obligado a EE.UU. a aceptar su propuesta de 10 puntos. No obstante, acotó que habrá un paso regulado por el estrecho de Ormuz en coordinación con las Fuerzas Armadas de Irán. Israel, por su parte, se plegó al alto el fuego, que se extiende al Líbano.

Actuación determinante
En medio de la confusión internacional de ayer, antes de la tregua, la actuación del primer ministro de Paquistán, Shehbaz Sharif, fue determinante para este logro, pues el funcionario presentó una moción a EE.UU., Israel e Irán para el alto el fuego, a fin de que continúen las negociaciones diplomáticas tendientes a finalizar la guerra.
“Este anuncio es suficiente para una relief (alivio) mañana (hoy). Habrá un proceso de recuperación de los mercados inverso a los que hemos visto en las últimas semanas. Se espera entonces una caída del petróleo, de las tasas de interés, alza de metales, recuperación de las bolsas y monedas emergentes frente al dólar”, estimó el cofundador de Valoro Capital, Jorge Espada.
Un dólar de retorno a los S/ 3.35 (ayer en S/ 3.423 y tras tocar un máximo de S/ 3.50 la semana pasada) será posible por el menor sentimiento de riesgo, dijo.
Negociaciones
Empero, acotó que todos estos indicadores de mercado repuntarán, pero aún no recuperarán sus niveles previos al estallido de la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán, el 28 de febrero, esa sería su línea roja.
Además, los activos financieros y el petróleo, tras una inicial reacción positiva, se moverán según avancen las negociaciones en estas dos semanas, y, sobre todo, la fluidez en el tránsito de barcos petroleros por Ormuz, sostuvo.
A su vez, Alonso Alcorta, head of credit research de Seminario SAB, opinó: “Si se extienden las negociaciones dos semanas más, antes de que EE.UU ataque la infraestructura energética (de Irán), finalmente tendremos dos semanas duras, con un mismo nivel de incertidumbre, donde seguiremos yendo de arriba a abajo con base en titulares de noticias. Muchas veces intraday (de un mismo día) tenemos más optimismo o mayor negatividad”, expresó.
En tal sentido, el analista estima que, pese a que el mercado sentiría un alivio inicial, la tregua significaría 15 días más de oferta restringida del petróleo, lo que podría mantener altos los precios del crudo, lo que sería negativo para los activos de riesgo, es decir, para las acciones listadas en las bolsas de valores, incluyendo la de Lima. Asimismo, en el dólar se observaría “una estabilidad momentánea”, refirió.
Cuenta regresiva
Antes del anuncio, en la cuenta regresiva del plazo fijado por Trump, los precios del petróleo se dispararon, en particular el WTI, referencia para el mercado estadounidense y de países de la región, que llegó a US$ 115, el doble de la cotización a fin del 2025. El Brent avanzó hasta casi US$ 112.
El crudo trepó por expectativas de una oferta aún más restringida con un Ormuz cerrado por más tiempo, y porque las reservas del commodity que tienen los países aminoran. Pero ayer avivó el alza al ataque de EE.UU. a los emplazamientos militares de la isla de Kharg, un centro neurálgico pues desde ahí se exporta el 90% del petróleo iraní.
Antes de la hora límite, los ánimos se encresparon tras la frase lapidaria de Trump acerca de que “toda una civilización morirá esta noche. No quiero que eso suceda, pero probablemente ocurrirá”. Mientras que su vicepresidente JD Vance amenazó con que EE.EE. podría usar armas hasta ahora no utilizadas, lo que despertó temores a un eventual ataque nuclear.
En medio de la conmoción, la bolsa de Nueva York decayó 1%; las europeas también cedieron en torno a 1%, y, en la región, Brasil y México bajaron 0.23% y 0.8%, respectivamente. La plaza limeña descendió 1%, empujada por las acciones mineras alineadas con la caída de metales.
Fuera de la región
El nerviosismo se acentuó por la reacción de Irán, que hizo varios ataques sobre países del Golfo, como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Catar, principalmente a instalaciones de energía.
Los iraníes advirtieron incluso que sus represalias, en caso EE.UU. cumpliera con su amenaza de devastar la infraestructura civil del país islámico, se extenderían fuera de la región, con consecuencias para el mercado de energía y la economía mundial.
En tanto, Israel aumentó ayer los ataques contra vías férreas, carreteras y puentes de Irán, pues sostuvo que las rutas de transporte de ese país se están usando para movilizar material bélico.
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Escenario inflacionario del 2022 no se replicaría con ajustes en petróleo
Un martes volátil tuvo el precio del petróleo, luego de que la cotización del crudo WTI subió más de 3% y alcanzó los US$ 116 por barril y, posteriormente, se ajustó por debajo de los US$ 100, en respuesta al anuncio de Donald Trump de aplazar sus amenazas contra Irán.
Esta situación resulta crítica para el Perú que, principalmente, se abastece de petróleo importándolo, pues no produce suficiente. Según datos del Ministerio de Energía y Minas (Minem) y registros del Osinergmin, en los últimos años la demanda de combustibles en el país bordea los 220 mil barriles diarios. En tanto, según Perupetro, la producción nacional llegó a un promedio de 44 mil barriles por día en el 2025.
Aunque inicialmente se esperaba un conflicto de corta duración, Hugo Perea, economista jefe de BBVA Research, indicó que la situación se ha vuelto cada vez más incierta.
“El mercado está incorporando una prima por riesgo porque no se sabe cómo va a evolucionar el conflicto [...]”, comentó a Gestión. Si bien EE.UU. e Irán acordaron ayer un alto al fuego esto sería solo por dos semanas y está sujeto a la reapertura del estrecho de Ormuz.
De hecho, esta incertidumbre, en caso no se cumpla el plazo establecido o surgan nuevas amenazas, podría llevar nuevamente a los precios por encima de los US$ 110 por barril.
Katherine Salazar, analista del Departamento de Estudios Económicos de Scotiabank, coincidió en que el sesgo sigue siendo alcista, dejando la posibilidad de que el crudo escale a los mayores precios vistos hace cuatro años, cuando inició la guerra entre Rusia y Ucrania.
“Si no se concreta el pedido y el estrecho de Ormuz continúa cerrado, el siguiente objetivo del petróleo podría ser los US$ 120 por barril, e incluso acercarse a los niveles máximos del 2022, alrededor de US$ 129”, detalló.
Pese a esto, Perea consideró que el impacto no necesariamente replicaría el episodio inflacionario del 2022, cuando la inflación superó el 8%.
“No creo que lleguemos a esos niveles porque en ese entonces hubo una confluencia de distintos factores. No solamente fue el petróleo, fue una economía que tenía una demanda contenida a la que se adicionó el tema de Ucrania, pero en esta ocasión estaríamos viendo más un choque petrolero directamente”, indicó.
Perea sostuvo que el mundo hoy es más resiliente a este tipo de shocks, pero recordó que una elevación importante en los precios de los combustibles genera un aumento en los costos de producción, por ende, el impacto sobre el poder adquisitivo es inevitable.
Un reporte de Scotiabank ya advertía que en países como el Perú, donde los combustibles representan alrededor del 2.2% del índice de precios, el impacto se traslada con relativa rapidez a la inflación. En meses previos ya se venía observando esta alza, indicó Salazar.
Un 25% del suministro mundial de petróleo circula por el estrecho de Ormuz, vía marítima sobre la cual tiene el control Irán. Es la ruta principal para países ricos en este combustible, como Arabia Saudita y Kuwait.


Economista periodista. Estudió economía en Pontificia Universidad Católica del Perú. Editor de Finanzas por 10 años.

Economista con trayectoria en periodismo y medios digitales.









