
Las réplicas del terremoto que sacudió a los metales y divisas el viernes continuaron ayer, en medio del nerviosismo de los inversionistas que hasta el jueves, previo al desbarajuste, estaban encendidos con la rápida revalorización de sus portafolios, ¿qué pasó desde entonces?
Los metales discurrían por todo lo alto hasta antes del viernes, con la plata que avanzaba un inédito 59% solo en enero; el oro, 25%, y el cobre, 11.3%. Al mismo tiempo, el dólar global acumulaba un descenso de 2%. Pero el “viernes negro” de los minerales arrasó con gran parte de esas ganancias, y sus precios se achicaron de golpe en 26%, 10% y 5%, en cada caso.
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El billete verde trepó 0.7% frente a las principales monedas y en el Perú saltó de S/ 3.346 a S/ 3.37.
Ese día, muy temprano, el presidente Donald Trump, anunció la designación de Kevin Warsh como sucesor de Jerome Powell al frente de la Reserva Federal de EE.UU. (Fed).

El nominado —pues aún debe pasar el tamiz de Congreso estadounidense— trastocó las previsiones de parte de los gestores de inversión y corredoras que esperaban otros nombres (Kevin Hassett, Christopher Waller y Rick Rieder), más avenidos a la predica de Trump de acelerar los recortes de tasas de interés en la primera economía del globo.
Si bien Warsh, desde el año pasado se mostró partidario de recortes más agresivos de la tasa clave de la Fed —que es una variable esencial para el desempeño del crédito y los mercados de capitales de todo el orbe—, a priori luce como más ‘hawkish’ (restrictivo en el manejo de las tasas, o más orientado a sopesar la inflación en las decisiones monetarias) que los otros candidatos.
Además, recientemente planteó la necesidad de reconfigurar la Fed y reducir el balance de ese banco central, lo que implica menor impulso monetario para los mercados.

Sobresaltos
Con esas premisas, la elección de Trump para la Fed causó sobresalto, por el impacto que ello podría tener en los distintos activos. Sin embargo, según coinciden los especialistas y operadores del mercado, fue solo el detonante o revulsivo del bajón de los metales.
Y es que si bien el oro, plata y en menor medida el cobre, treparon con fuerza desde el año pasado, apoyados en fundamentos reales como las tensiones geopolíticas, cierta pérdida de confianza en el dólar como reserva de valor y una demanda largamente superior a la oferta en el caso de la plata y el metal rojizo, esa misma tendencia alcista atrajo una apreciable inversión especulativa.
Esta última es acompañada por apuestas apalancadas que duplican o triplican las ganancias, aunque también las pérdidas. Esto último se desencadenó el viernes, cuando los inversionistas liquidaron rápidamente sus tenencias de metales y activos ligados a estos, como una bola de nieve que aceleró la caída en las cotizaciones.
La sangría, aunque con menor intensidad, se extendió ayer, con la merma del oro en 1.2%, de la plata en 1% y del cobre en 1.5%. La Bolsa de Valores de Lima, eminentemente minera, acumuló entre el viernes y ayer una caída de 4.8%.
El dólar, que el jueves marcaba S/ 3.346, cerró en la víspera en S/ 3.367, ligeramente por debajo de S/ 3.37, aunque por primera vez en el año sube frente al sol, un comportamiento no observado en el 2025.

Especuladores
Para el portfolio manager de Blum SAF, Diego Marrero, el problema se originó en la rampante subida de precios de los metales desde el 2025, acentuada en el presente año, que condujo a muchos especuladores a colarse en el mercado.
Luego, la designación de Warsh, que cambió las expectativas sobre rebajas de tasas de la Fed, fue el punto de partida para que estos mismos realizaran ganancias con fuertes ventas de sus tenencias vinculadas a los commodities, sostuvo
“Con el nombramiento de Warsh en la Fed, con menos propensión a bajar tasas, también se afectan las perspectivas sobre los metales, por lo que se gatillan ventas (de los metales). Y luego (desde el viernes también) vino la parte técnica del mercados, pues los agentes apalancados (en instrumentos vinculados a metales) tienen que salir a liquidar posiciones. Entonces los stop loss (ventas para evitar más pérdidas) se activan y generan pánico y sobreventas”, describió.
Sin embargo, destacó que las caídas de precios aún no borran las ganancias acumuladas en el año por los metales, y aseveró que estos conservan los fundamentos que los hicieron escalar, como la demanda del oro por parte de bancos centrales y su papel como alternativa al dólar para preservar valor, así como el creciente uso de la plata y el cobre para las industrias, IA, energías renovables y autos eléctricos.
Así, Marrero consideró que esos activos estarían próximos a tocar un piso, porque su demanda sostiene los precios, con lo que el fuerte retroceso responde a una sobrerreacción que podría ser temporal.
Ese mismo pánico y “sobreventas” también se observó en el dólar por parte de fondos de inversión con tenencias elevadas de esa moneda, aunque su repunte podría ser solo pasajero, conforme se acomoden las expectativas en torno a Warsh.
Por ello, estimó que tras una volatilidad temporal, la divisa de EE.UU., retomaría su tendencia a depreciarse contra otras monedas y el sol. Este último se sostendría en un sólido superávit en la balanza comercial, dijo.
En el muy corto plazo la divisa cotizaría en torno a los niveles actuales, para después proseguir con su declive, añadió.
Catalizador
Para Yordin Lozano, analista senior de inversiones de Kallpa SAB, la caída de los metales preciosos que continúa desde el último viernes es “natural” y esperada, tomando en cuenta el fuerte rally del que venían, principalmente, durante las semanas previas.
“No hemos encontrado un factor fundamental (de oferta o de demanda), más allá de una caída que esperaban muchos bancos de inversión. Se estimaba una baja desde los altos precios que ya veíamos en estos dos metales (el oro y la plata)”, expresó el analista.
“El oro pasó de US$ 2,800 a US$ 5,500 en un año, por lo que la caída tenía que venir por algún lugar”, añadió.
Lozano manifestó que la nominación de Warsh para la Fed fue un “evento macro que abrió la puerta a correcciones”. Es decir, esa noticia, más que una razón, fue un catalizador o excusa para que los inversionistas vendan o “tomen ganancias”, liquidando sus tenencias.
“Había un posicionamiento bastante agresivo en ambos metales preciosos (oro y plata). Esto se rompe relativamente rápido el viernes por un rebote fuerte del dólar, en la medida que Trump anuncia a su candidato a la Fed, que es considerado menos ‘dovish’ (proclive a bajar la tasa de interés). Eso cambia el view (perspectiva) de una política (monetaria) ultraexpansiva”, sostuvo Alonso Alcorta, jefe de research de Seminario & Cía SAB.
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Se debe monitorear movimientos en torno a Fed
Yordin Lozano, de Kallpa SAB, estima que continuará la volatilidad en los metales preciosos. Además, advierte que las proyecciones de los bancos de inversión para este año muestran diferencias que pueden ser muy amplias.
“Algunos creen que el oro va a acabar el año en US$ 4,100 la onza, otros en US$ 3,800. De hecho, ahora mismo JP Morgan acaba de publicar que proyecta US$ 6,300 la onza”, mencionó.
Alcorta, de Seminario & Cía SAB, también considera que es complicado estimar la trayectoria futura de los metales preciosos. Así, indicó que habría que monitorear los eventos en torno a la política monetaria de la Fed.
En cuanto al dólar, tanto Alcorta como Lozano prevén que el ingreso de dólares al país, sobre todo por los altos precios del cobre, mantendrán las presiones apreciatorias sobre el sol durante el 2026.
En conclusión, no es lo más probable que el dólar se mantenga al alza consistentemente en los próximos meses, según los analistas.

Economista periodista. Estudió economía en Pontificia Universidad Católica del Perú. Editor de Finanzas por 10 años.

Economista con trayectoria en periodismo y medios digitales.









