
La proximidad de la segunda vuelta electoral inquieta a los mercados y a los agentes económicos.
En este contexto, el CEO de Credicorp, Gianfranco Ferrari, manifestó que el balotaje enfrentará a candidatos “con visiones económicas marcadamente diferentes”.
Semanas atrás, analistas y el mercado habían internalizado, por la evolución del conteo de la ONPE, que pasarían a esa instancia definitoria Keiko Fujimori, de Fuerza Popular (FP), de quien se aguarda que preserve el modelo económico; y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú (JP), considerado anti mercado por sus propuestas, como la nacionalización de la explotación del gas natural y la renegociación de los tratados de libre comercio, conocidos como TLC.
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“(La segunda vuelta) incluye a uno que aboga por una intervención estatal (Sánchez) significativamente mayor. Si este candidato resulta vencedor, podría surgir cierta incertidumbre inicial en el mercado. Sin embargo, creemos que la composición del Senado es el factor más decisivo, y esta tiende hacia una configuración que respalda los fundamentos macroeconómicos y la continuidad institucional”, sostuvo el CEO.
Salvaguardias
Este equilibrio legislativo actuará como un contrapeso eficaz que contribuirá a preservar la estabilidad política, manifestó en conferencia con inversionistas internacionales para presentar los resultados del holding que encabeza en el primer trimestre.
“Las salvaguardias estructurales del Perú, incluyendo el poder de veto del Senado y los obstáculos constitucionales a cambios de política significativos, probablemente funcionarán como limitaciones efectivas, ayudando a preservar la independencia del Banco Central y su mandato, particularmente en lo que respecta al financiamiento monetario al Tesoro (público)”, añadió.
El postulante de JP es partidario de la participación del Ejecutivo en las políticas de BCR, pese a la autonomía que la Constitución le confiere al instituto emisor.
Corto plazo
En tanto, el CFO de Credicorp, Alejandro Pérez Reyes, indicó que, aunque las elecciones presidenciales podrían generar cierta incertidumbre en el corto plazo, el marco institucional más amplio del Perú, incluido el rol del Senado, debería ayudar a limitar el alcance de cambios abruptos y aportar estabilidad.
Las salvaguardias institucionales del país seguirían funcionando como un factor de contención frente a eventuales intentos de modificaciones significativas en la política económica, manifestó.

Choques
Ferrari afirmó que la economía peruana fue afectada por diversos choques temporales de oferta en el primer trimestre, entre estos el incremento de los precios del petróleo derivado del conflicto en Medio Oriente, interrupciones del suministro energético local –ya superadas– y condiciones climáticas adversas que tuvieron impacto en los sectores primarios.
Pese a ello, sostuvo que el dinamismo de la economía continúa. Indicadores como la inversión privada continúan registrando un crecimiento de dos dígitos, impulsados por fundamentos macroeconómicos robustos y precios de exportación favorables, detalló.
El cobre, principal producto de exportación del país, cotiza actualmente alrededor de US$ 6.30 por libra.
En este escenario, los ejecutivos del holding mantienen su proyección de crecimiento del PBI para el 2026 en torno al 3.5%, aunque reconocen que la perspectiva se ha inclinado a la baja, con indicadores macroeconómicos recientes que la acercan al 3.2%.
Demanda interna
Aun así, destacan que la demanda interna sigue en ascenso, con un crecimiento superior al 4% interanual, y la consideran el principal motor de expansión de largo plazo.
La inflación, no obstante, se elevó hasta el 4.01% a 12 meses, impulsada principalmente por el alza de los precios del transporte, energía (combustibles) y alimentos, señaló Ferrari. Como consecuencia, estimó que las condiciones monetarias podrían mantenerse más restrictivas de lo previsto inicialmente.

Inestabilidad política bajaría
Fitch considera que el próximo Ejecutivo se enfrentará a problemas de gobernabilidad de larga data, aunque la introducción de una segunda cámara legislativa, es decir, el Senado, “podría ayudar a reducir la inestabilidad política, que recientemente alcanzó niveles muy altos”.
Aunque los constantes enfrentamientos entre el Poder Legislativo y el Poder Ejecutivo han dificultado la gobernabilidad, la fragmentación del Congreso podría frenar cambios políticos más radicales, sostiene. Además, el nuevo Senado puede vetar tanto las reformas constitucionales como los juicios políticos, señala.
Sin embargo, la ausencia de mayoría en el próximo Parlamento podría limitar también reformas estructurales clave que el país necesita, según la calificadora de riesgo.
“El resultado de la segunda vuelta tendrá, por lo tanto, importantes repercusiones en la política macroeconómica del Perú. Sin embargo, las elecciones legislativas de abril dieron como resultado un Congreso fragmentado, lo que genera incertidumbre sobre la capacidad del candidato ganador para impulsar reformas estructurales y asegurar el progreso de grandes proyectos mineros y de infraestructura, fundamentales para el crecimiento económico”, indica.
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Economista de la Universidad de Piura. Actualmente se desempeña como redactor de Finanzas en Diario Gestión.







