
El presidente del Banco Central de Reserva (BCR), Julio Velarde, vaticinó hace unos años que el cobre viviría, por estas épocas, un auge impulsado por una creciente demanda. No se equivocó.
A mediados del 2024, y más visiblemente el año pasado, el metal clave para el Perú trazó un notorio rally que hacía dudar a algunos analistas sobre su sostenibilidad. Pese a esas cavilaciones, el cobre empezó el presente año con renovados bríos y estampó un récord al superar por primera vez los US$ 6 la libra y ubicarse en US$ 6.28 a finales de enero en la Bolsa de Metales de Londres.
Poco después, sin embargo, el mineral fue estremecido por temores a sobreprecios en el mercado y por una corrección técnica (ventas luego de un alza continua). Posteriormente, el inicio de la guerra en Irán lo abatió.
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Pese a estas caídas puntuales, el cobre exhibe fortaleza y un sesgo ascendente marcado por una sólida demanda y una oferta limitada a nivel global, un desequilibrio que es cardinal para entender su trayectoria.
Brecha
Esa brecha se amplía cuando surgen otros desacoples que impulsan aún más a la materia prima, como se constata en las tres últimas semanas, y redundan en hitos como el máximo histórico de US$ 6.39 ayer en Londres y de USS$ 6.70 en el mercado estadounidense.
El conflicto en el golfo Pérsico ha recortado el suministro internacional de azufre, básico para la elaboración de ácido sulfúrico, que a su vez es insumo clave para las refinerías de cobre. Por el estrecho de Ormuz se moviliza el 50% del comercio marítimo mundial de azufre, y como la vía está restringida desde marzo, esa menor disponibilidad comenzó a reducir el ritmo de producción del metal rojo.
En previsión a ello y a posteriores disrupciones en el suministro, los principales mercados de materias primas han elevado las compras del cobre. Los problemas de oferta convergen con perspectivas de mayor demanda del mineral a corto, mediano y largo plazo.

Inversión
Las grandes tecnológicas de EE.UU. han anunciado que este año invertirán US$ 725,000 millones en infraestructura y centros de datos necesarios para el desarrollo de la IA, lo que implica mayores requerimientos de cobre. Y China, pese a las crisis geopolíticas, muestra un sector industrial en crecimiento que usa intensivamente el metal. Por el lado de la oferta, la mina Grasberg de Indonesia, una de las principales del mundo, opera hoy limitadamente tras un luctuoso incidente en el 2025.
Con estas condiciones, en lo que va del año el precio promedio del cobre asciende a US$ 5.84 la libra, muy por encima de los US$ 4.22 en el 2025, lo que se traduce en abultados ingresos de divisa para países cupríferos como Chile y Perú.
Ello asegura copiosos ingresos fiscales, hoy fundamentales para el país, cuyo gasto público corriente, sobre todo en remuneraciones, se desbordó en años recientes y requiere, en contrapartida, de esas entradas extraordinarias para evitar que su déficit fiscal se agrave.
Además, los flujos de divisas hacia el Perú se acrecientan por el auge del metal, y hacen retroceder la cotización del dólar pese al desasosiego electoral interno.
Restricciones
Ayer, la moneda de EE.UU. bajó de S/ 3.43 a S/ 3.419. El sesgo descendente, anticipado por analistas a Gestión (7.05.2026), contrasta con el repunte de abril, cuando cerró en casi S/ 3.51.
La Bolsa de Valores de Lima (BVL), estrechamente relacionada con los metales, trepó en la víspera 2% (ver nota vinculada)
El gerente de estrategia de renta variable de LarrainVial Research, Luis Ramos, considera que hay un balance entre oferta y demanda global de cobre “bastante apretado, por lo que cualquier desviación o cambios coyunturales terminan en subidas del precio”.
“Hoy hay menos cobre para el crecimiento de demanda secular que se espera. El alza de precios es más impactado por restricciones de oferta”, añade.
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Transición
Entre los fundamentos del metal, menciona la transición energética e innovación de la IA, así como la perspectiva de que la crisis en Medio Oriente será temporal y su incidencia sobre la economía mundial será limitada, “por lo que no se descarrilarían las perspectivas de demanda del cobre”.
Incluso la cifra de inversión de las gigantes tecnológicas de US$ 725,000 millones puede acrecentarse en la medida en que continúe la adopción de la IA, afirma, aunque acota que más preponderancia para la evolución del precio del commodity tendrá su uso en la transición energética, en vehículos eléctricos y en centrales de energía ecoamigables.
Por el lado de la oferta, Ramos señala: “El mercado pone en precio una escases del cobre en el futuro. Es clara la tendencia a la escasez. No es la incertidumbre sobre si habrá o no escasez, sino de qué magnitud será. Esto es muy importante para el Perú. Es algo estructural: cada vez es más difícil para las compañías mineras producir, las leyes del metal bajan”.
Más aún, advierte que la clave mina Grasberg recién operará a plenitud a fin del 2027.
En este escenario, sostiene que el precio del metal es un soporte para el sol frente al dólar en el corto plazo, por sus implicancias en una mayor recaudación tributaria, mejores términos de intercambio y la economía, que debería crecer el doble por la elevada cotización del cobre.
Tres años constructivos
Teniendo en cuenta la correlación inversa en el mercado local del cobre y dólar, Ramos considera que, en el proceso electoral, en el que la atención se concentra en la segunda vuelta, “el escenario constructivo del metal” dará sostén a la moneda local.
“Pero el dólar también dependerá del conflicto (en Irán) y, a nivel local, una mayor probabilidad de un nuevo gobierno menos promercado (como el que eventualmente encabezaría Roberto Sánchez) puede tener presiones al alza”, agrega.
“Pero, a larga, triunfa el precio del cobre (sobre los otros factores que mueven al dólar). Se vienen tres años muy constructivos para el cobre, vientos positivos para los mercados emergentes”, enfatiza.
Aunque los altos precios del cobre continúan favoreciendo a la economía peruana, el mercado cambiario está reaccionando principalmente a factores políticos internos, dice César Huiman, analista senior de research de Renta4 SAB.
Las últimas encuestas muestran una contienda electoral más ajustada –entre Keiko Fujimori y Roberto Sánchez–, lo que ayudó a reducir parte de la incertidumbre sobre la moneda local, menciona.
En tal contexto, considera que si bien el cobre otorga soporte al mercado peruano, la evolución del proceso electoral y la percepción de estabilidad política serán los factores que más influirán en el dólar en los próximos meses.

Elevada correlación entre Bolsa de Lima y el metal
El desempeño del cobre es uno de los principales motores de la Bolsa de Valores de Lima (BVL), por el fuerte peso que tienen las empresas mineras en el mercado local, sostiene César Huimán, analista senior de research de Renta4 SAB.
Hay una elevada correlación -cercana a 0.7– entre el precio del metal rojo y la evolución de la bolsa limeña, ya que más del 50% del índice bursátil está compuesto por compañías vinculadas a la minería, detalla.
Según el analista, el reciente impulso del cobre responde al apetito global por los metales, en medio de las expectativas de avances en acuerdos comerciales entre EE.UU. y China.
“Las proyecciones para el cobre hacia finales de año siguen siendo positivas, lo que contribuiría a que la bolsa local mantenga un desempeño favorable, incluso en un contexto de incertidumbre política y electoral en el país”, prevé.
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Economista periodista. Estudió economía en Pontificia Universidad Católica del Perú. Editor de Finanzas por 10 años.

Economista de la Universidad de Piura. Actualmente se desempeña como redactor de Finanzas en Diario Gestión.








