Los mercados se sobresaltan con la incertidumbre, pero también se mueven con los rumores, y esta última dinámica imperó ayer ampliamente, ¿qué sucedió en el marco de la guerra en Irán?
Según medios estadounidenses, el presidente Donald Trump dijo a algunos asesores que está dispuesto a poner fin a la guerra con el país islámico, incluso si el neurálgico estrecho de Ormuz no se reabre plenamente.
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La información no fue descartada por la Casa Blanca y, más aún, ayer, el secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, manifestó que la prioridad principal de ese país es llegar a un acuerdo para poner fin al conflicto, a la vez que aseveró que los próximos días serán decisivos para el desenlace de la crisis en Medio Oriente.
Las bolsas, encabezadas por la neoyorquina, empezaron a sacudirse de malas jornadas previas, y los índices de Wall Street saltaron entre 2.5% y 3.8%. Las plazas europeas, que cierran más temprano, no llegaron a captar totalmente el cambio en las perspectivas, pero sí las de la región, con México y Brasil, que avanzaron 2.6%; Chile, 2%, y la Bolsa de Valores de Lima (BVL) saltó 4.4%.
Dos semanas
Ya cerrada la sesión, Trump manifestó que su país abandonará Irán en dos o tres semanas, o incluso antes si se llega a un acuerdo.
Pese al rebote de la víspera, la BVL retrocedió en marzo 8%, en su mayor caída mensual en cuatro años, alineada con el severo descenso de la cotización de los metales, como el cobre (-6.6%), oro (-11%) y zinc (-7.8%). La aversión al riesgo llevó a los inversionistas a demandar el dólar, que a nivel global subió 1% en marzo, y desprenderse de los commodities, que también fueron presionados por expectativas de que las tasas de interés internacionales seguirán altas por más tiempo de lo esperado, y una prevista menor demanda ante la desaceleración económica global que ocasionaría la guerra en Medio Oriente.
Sin embargo, los minerales también repuntaron ayer, a tono con el nuevo sentimiento de optimismo en los mercados, y, así, el lingote subió 3.3%; el metal rojo, 2.4%, y la plata, 7%.
La sensación de corto plazo de desescalada se fortaleció también luego de que el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, dijo que el país islámico estaba dispuesto a poner fin a la guerra a cambio de garantías de seguridad, a no ser atacado.

Consecuencias
Además de estas recientes posturas a favor de un entendimiento entre las partes involucradas, desde semanas previas se incuba en EE.UU. un descontento y rechazo a la decisión de su Gobierno de emprender la guerra, por sus consecuencias que cada vez son más tangibles: caída de acciones, alza de tasas de interés de largo plazo y de precios de la gasolina (trepa 35% desde el inicio del conflicto), además de un claro incremento en los costos de transporte, por la trepidante alza del petróleo que mantiene una cotización por encima de US$ 100 el barril (ayer cerró en US$ 103), que aviva temores a un proceso inflacionario grave a nivel mundial.
Según bancos de inversión, la guerra debería culminar en el plazo de cuatro a seis semanas que Trump trazó al inicio, lo que parecería, al menos hasta hoy, ceñirse a lo que, con los nuevos desarrollos, prevén hoy los analistas.

Repunte
El cambio de fraseología de ambas partes en la guerra, ha sido tomado bastante bien por el mercado, “que sigue inquieto pero que se está adelantando a un posible final del conflicto, lo que se refleja en la fuerte alza de las bolsas y en la caída del dólar (ayer)”, expresó el head de research de Kallpa SAB, Marco Contreras.
La divisa retrocedió ayer de S/ 3.502 a S/ 3.477, en el contexto descrito, aunque en marzo trepó 4%.
Contreras sostuvo que se podría esperar un repunte sustancial de la BVL, si se confirma que el fin de la crisis en el Golfo está próximo, pues ello apuntalaría a los metales. A la vez, el dólar volvería a los niveles previos al estallido de la confrontación, consideró.
Pero, en un escenario en el que se reavivasen las hostilidades, el dólar retornaría a los S/ 3.50 y las bolsas volverían a flaquear, acotó.
Pese a las señales recientes, Alonso Alcorta, head of credit research de Seminario SAB, sostuvo: “Los inversionistas están jugando por el lado de ser cautos, sobre todo porque finalmente hay que ver qué tan fácil es que Irán y Estados Unidos se pongan de acuerdo en los puntos que consideran clave. No creo que haya mucha claridad en ese sentido todavía, más allá de las ganas de ambos de ponerse de acuerdo”.
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Impacto en activos financieros
Alonso Alcorta, de Seminario SAB, advirtió que aún debe evaluarse el daño generado a la infraestructura petrolera de los países del golfo Pérsico durante las últimas semanas. Además, para que muchos activos financieros puedan volver a los niveles previos a la guerra, es necesario que culmine el conflicto, dijo. “La persistencia de un precio del petróleo más elevado (que antes del inicio del conflicto) tiene cierta repercusión sobre el crecimiento. Entonces, algunos activos de riesgo finalmente puede que tomen un poco (de tiempo) más para recuperarse”, explicó.

Economista periodista. Estudió economía en Pontificia Universidad Católica del Perú. Editor de Finanzas por 10 años.

Economista con trayectoria en periodismo y medios digitales.








