
El avance de los pagos digitales no solo está cambiando la forma en que los peruanos pagan. También está modificando un contacto cotidiano con la historia que durante décadas estuvo presente casi sin que nadie lo buscara: el de los personajes impresos en los billetes.
Abrir una billetera y encontrarse con el rostro de un personaje histórico era una escena habitual. No necesariamente implicaba conocer su trayectoria, pero sí generaba una exposición constante a esos referentes.
“Al reducirse el uso de efectivo, se pierde un canal universal e involuntario de transmisión de referentes históricos”, explica María Luisa Palacios McBride, docente del departamento de Humanidades de la UPC. “No estamos perdiendo información sino que estamos perdiendo un mecanismo de igualación en el acceso a esos referentes”.
La especialista incluso cuenta que, al pensar en los personajes de los billetes actuales, recordó solo a tres de los cinco: Chabuca Granda, Marie Reiche y Tilsa Tsuchiya. No pudo recordar a José María Arguedas ni a Pedro Paulet. “Esto se debe a que desde la pandemia casi no uso billetes físicos”, señala.
De la billetera al celular
El cambio generacional vuelve más evidente esta transición. Alessandra Pinto, gerente de estrategia de marca y Comunicación externa en Yape, señala que “una persona que hoy tiene 45 o 50 años probablemente pasó buena parte de su vida usando billetes”. En cambio, “alguien que hoy tiene 18 o 20 años creció prácticamente durante la transición hacia los pagos digitales”.
Ese cambio fue uno de los puntos de partida de “Yapeos Ilustres”, iniciativa que actualmente permite que personajes históricos aparezcan en las transacciones realizadas mediante la aplicación.
“Según un informe del BCRP, hoy solo 1 de cada 10 peruanos paga exclusivamente con billetes”, señala Pinto. La empresa buscó así trasladar al entorno digital una presencia que antes estaba en la billetera.

La propuesta reproduce una característica particular del billete: la exposición no buscada. El usuario no abre una aplicación para aprender historia, sino para realizar una operación cotidiana. En medio de esa acción puede encontrarse con un personaje histórico.
Si aparece Miguel Grau, “es de alguna manera un billete que sigue circulando aunque el efectivo desaparezca”, dice Palacios.
Reconocer no es lo mismo que conocer
Ver una imagen no significa necesariamente conocer al personaje. “Reconocer un personaje histórico es asociar un rostro o un nombre con la idea difusa de que ‘algo importante debió haber hecho esta persona’, sin poder explicar mucho más”, sostiene la docente.
Conocerlo implica saber qué hizo, en qué contexto actuó y cuál fue el impacto de sus acciones. Desde esa perspectiva, el billete tenía una limitación: “El billete se quedó siempre en el primer nivel (reconocer), nunca resolvió el segundo (conocer)”.
Por ello, una plataforma digital podría reproducir esa limitación si se limita a colocar una imagen histórica durante una transacción. “La propuesta de valor estaría en qué tan lejos está dispuesta a llegar la plataforma más allá de poner una imagen”, plantea.
Para que exista ese salto, considera necesario despertar la curiosidad, ofrecer contenido breve y visual y garantizar una curaduría de calidad. Una opción sería un botón de “¿quién fue?” que lleve a un video de 15 a 30 segundos o una infografía. Sin esos elementos, advierte Palacios, “es solo un billete digital: simbólico, pero pedagógicamente pasivo”.
El pago digital no es el final del camino
El cambio hacia las billeteras digitales también forma parte de una transformación financiera más amplia. Según Sergio Espinosa, superintendente de Banca, Seguros y AFP (SBS), más del 70% de los adultos cuenta actualmente con una cuenta o billetera, mientras que el acceso al crédito bordea el 35%.
Pero tener acceso no significa necesariamente aprovechar todo lo que ofrece el sistema. “No basta tener acceso a los servicios, sino también usarlos, aprovecharlos, sacarles partido”, afirmó Espinosa durante el Seminario Inclusión Financiera de ComexPerú.
Jaime Dupuy, director ejecutivo de ComexPerú, planteó una idea similar: “El verdadero desafío es qué pueden hacer las personas y las empresas a partir de ese acceso”.

Cristina Müller, head de Asuntos Gubernamentales y Regulatorios para la Región Andina de Visa, sostuvo que la inclusión financiera tampoco debería medirse únicamente por el número de transacciones. “Debemos medirla en el uso, en la capacidad de las personas y de los pequeños negocios de acceder a más servicios financieros”, señaló.
Así, la expansión de los pagos digitales abre una discusión que va más allá de reemplazar el efectivo. También plantea qué nuevos espacios pueden ocupar las plataformas en la vida cotidiana de las personas.
¿Cuál será el nuevo espacio para la historia?
La respuesta no estaría en encontrar un único sustituto del billete. María Luisa Palacios considera que la exposición a referentes históricos podría distribuirse entre aplicaciones de pago, contenidos audiovisuales breves con curaduría académica y espacios urbanos como calles, estaciones, plazas o murales.
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Sin embargo, hay un espacio que mantiene una función distinta: la educación formal. “Estos espacios siguen siendo los únicos con capacidad real de dar profundidad y no solo exposición”, afirma en referencia a escuelas y centros de educación superior.
El reto, agrega, está en conectar el contenido curricular con los formatos digitales que ya forman parte de la vida cotidiana.
En el caso de Yape, Pinto señala que la iniciativa buscó que la aparición de los personajes no terminara en la transacción. Según datos proporcionados por la empresa, “Yapeos Ilustres” obtuvo una aceptación de 8.56 sobre 10, frente a un promedio de 8.13 entre las iniciativas evaluadas en ese periodo. Además, los banners sobre los personajes tuvieron hasta 51% más CTR que el contenido habitual y sus páginas alcanzaron un engagement cinco veces mayor que el promedio histórico.
Más allá de esta iniciativa, el cambio en los hábitos de pago deja una pregunta abierta: si los peruanos ya no llevan la historia en el bolsillo, ¿dónde la encontrarán en su vida cotidiana?
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Para Palacios, “el billete nunca educó por sí solo, promovió una exposición de referentes históricos pero no comprensión de los mismos”. Por eso, el desafío de fondo “no es encontrar dónde poner de nuevo esas caras, sino lograr que, dondequiera que aparezcan, ese reconocimiento se convierta en curiosidad activa”.
“La información está al alcance de un click”, concluye. “Solo hace falta tener la curiosidad de querer encontrarla y saber cómo hacerlo”.

Licenciado en Ciencias de la Comunicación, con especialidad en Periodismo, por la Universidad Tecnológica del Perú, con más de 12 años de experiencia en medios de comunicación. Actualmente escribo sobre política, economía y actualidad.






