
El nuevo estilo de vida urbano, en un mundo laboral cada vez más competitivo, lleva a las personas a apostar por correr por la ciudad en maratones de 5K o 10K, o sumarse a rutinas de CrossFit para mantenerse saludables. Sin embargo, especialistas advierten que el auge del fitness esconde un costo poco visible: las lesiones físicas y su impacto económico, especialmente cuando no hay preparación, asesoría, ni cobertura médica.
Lesiones frecuentes haciendo deporte
La doctora Ruth Izquierdo, directora del Máster Universitario Fisioterapia Neurológica de la Universidad Internacional de Valencia, comenta que en búsqueda de un estilo de vida saludable, muchas personas, guiadas por las redes sociales, dedican horas a estas disciplinas sin evaluación previa o con excesiva autoexigencia.
Este escenario puede agravarse si se replican las rutinas encontradas en plataformas como TikTok o YouTube, así como por la falta de descanso o de calentamiento.
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“Fomentar la cultura del “moverse bien antes que moverse más” es esencial para que la actividad física sea realmente sinónimo de salud”, soslaya.

Izquierdo y la aseguradora Rímac detallan que el entrenamiento sin guía profesional puede desencadenar:
- Sobrecargas musculares
- Tendinopatías
- Lesiones articulares
- Esguinces de tobillo
- Síndrome de la banda iliotibial (rodilla del corredor)
- Fascitis plantar
Ana Espinoza Okamoto, docente de la carrera de Terapia Física y Rehabilitación de la Universidad Privada del Norte - UPN, recalca que cuando se entrena con supervisión profesional se reduce el riesgo de lesión hasta un 70%.
Entre las señales tempranas que suele ignorar un deportista amateur antes de lesionarse gravemente están: dolor persistente y en una zona específica; hinchazón o inflamación; disminución de rendimiento y falta de funcionalidad.
“A veces se piensa que es simplemente cansancio; sin embargo, cuando se trata de una zona específica recurrente, vemos que ahí se está desarrollando algo”, relata Espinoza.
De la molestia, a la factura, ¿cuánto cuesta lesionarse?
Santiago Zevallos, entrenador de Running y Preparador Físico de Estar Bien de Rímac, señala que más allá del dolor físico, las lesiones deportivas pueden impactar férreamente en las finanzas de una persona, y si no posee seguro médico o una EPS, hasta una lesión menor puede traer gastos significativos.
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“Lesiones que exigen fisioterapia prolongada, como el tendón de Aquiles o fracturas, pueden ser aún más costosos, según la duración del tratamiento. Si la lesión se complica y requiere cirugía, sala, hospitalización y materiales quirúrgicos como placas, tornillos o implantes, el costo es mucho mayor”, señala para Gestión.
En esa línea, el entrenador personal Francisco Bouroncle comenta a este diario que una operación mínima de meniscos, por ejemplo, no baja de S/ 5,000 “dependiendo de la clínica, donde la EPS te puede cubrir entre el 30%, 35% u 85% con la EPS”.
En el caso de lesiones menores como un esguince, se necesitan desde 6 a 12 sesiones, las cuales pueden oscilar desde S/ 70 hasta S/ 200 por sesiones, siempre dependiendo del centro médido o especialista que atiende.
“Es mucho más económico trabajar desde la prevención, es decir, contar con un guía para prevenir y tener un adecuado proceso de preparación. Este enfoque siempre va a representar un menor costo que un tratamiento cuando ya existe una lesión”, complementa Espinoza Okamoto.

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Si quiero prepararme para una carrera o solo sentirme bien, ¿qué debo tomar en cuenta?
Zevallos recuerda que una carrera 10k es el punto medio entre una de 5k y 21K, y para prepararse, se necesita una buena base aeróbica, sesiones de entrenamientos como cambios de ritmo o sesiones donde se eleven la intensidad por tramos cortos en pro del ritmo, pero siempre cuidando la recuperación. Aquí, juega un rol crucial la asistencia de un profesional.
“El 5K se enfoca más en velocidad y potencia con menos kilómetros y el 21K prioriza la resistencia aeróbica con fondos más largos, el ritmo se vuelve más estratégico, con mayor atención a la recuperación”, apunta.
Una lógica similar se repite en disciplinas como el crossfit. A criterio de Bouroncle, “cada cuerpo responde distinto” porque “no es una receta que funcione igual para todos”.
“El problema no es entrenar, es entrenar sin un objetivo claro ni una progresión adecuada. Las lesiones más comunes no se dan por un accidente puntual, sino por abuso. En entrenamientos dinámicos como el crossfit, una mala técnica repetida termina pasando factura”, sintetiza.

Periodista con más de 5 años de experiencia en la cobertura de coyuntura económica e informes especiales en prensa escrita y digital.








