
A pocos días de los comicios generales del domingo 12 de abril, el comportamiento del electorado peruano avizora un cambio estructural: más ideologizado hacia la derecha, de acuerdo con el politólogo Carlos Meléndez.
Aunque parezca un esquema pasado de moda, para Meléndez la línea derecha-izquierda sigue sirviendo para leer la política peruana. Según el análisis de 50+1, el 75% de los electores se ubica entre ambos bandos, pero la balanza se inclina en 6.3% hacia la derecha. “Nunca habíamos tenido un nivel tan alto”, dijo en el “Últimas proyecciones electorales a cuatro días de la primera vuelta”, organizado por El Comercio y América Multimedia.
Según el análisis, existe un “colchón electoral” más amplio para candidatos de derecha, lo que abre la posibilidad de que los principales contendores provengan de ese mismo espectro en estas elecciones.
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Además, para Meléndez, a diferencia de segundas vueltas recientes, “se reconfiguran las probabilidades de que haya un desempate entre rivales más cercanos ideológicamente”, en vez de un enfrentamiento entre derecha e izquierda.

¿Por qué el giro ideológico hacia la derecha?
Meléndez precisa que la preferencia por la derecha del electorado se da por el aumento de la inseguridad ciudadana, debido a que “la prioridad ahora es sobrevivir” por encima de “la desigualdad o el cambio constitucional”.
“La gente puede cambiar de candidato, pero normalmente no cambia de campo ideológico”, refiere.
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En esa línea, resalta que ha crecido la demanda por orden, autoridad y respuestas inmediatas, valores típicamente asociados a posiciones de derecha.
Consecuencias de la inestabilidad política y electoral
No obstante, advierte que, pese a la claridad ideológica, el panorama sigue siendo volátil debido a la fragmentación del voto —“especialmente en la derecha”— que “podría permitir que candidaturas relativamente bajas accedan a la segunda vuelta, como ya ha pasado”.
A ello se le suma que el 30% del electorado no está dentro del eje izquierda-derecha, lo que abre espacio a partidos políticos que escapan de la lógica tradicional y que “pueden conectar con votantes desencantados”.
Sin mayoría parlamentaria
Meléndez sostiene que las crisis políticas desde el 2016 se caracterizan por tener presidentes sin mayoría parlamentaria, a diferencia del decenio 2001-2011, donde “había ciertos equilibrios”.
“En la última década, el Ejecutivo ha gobernado sistemáticamente en minoría, lo que ha derivado en confrontaciones constantes, vacancias y alta inestabilidad”, esgrime para Gestión.
Advierte que en una sociedad altamente informal, las reglas tienden a ser eludidas o reinterpretadas. “La ingeniería constitucional no puede ignorar la sociología política”, soslaya.









