
El próximo 18 de marzo, el gabinete que encabeza Denisse Miralles acudirá al Congreso para exponer la política general del Gobierno y solicitar el voto de confianza. La fecha fue coordinada con el presidente encargado del Parlamento, Fernando Rospigliosi, en medio de una ronda de diálogo con las bancadas.
Pero, ¿qué ocurre si el Pleno le niega la confianza al Consejo de Ministros en la recta final del gobierno de José María Balcázar?
LEA TAMBIÉN: ¿La capitulación de Denisse Miralles?: el costo de “conversar” con un Congreso populista
Renuncia obligatoria del gabinete
Si el Congreso rechaza la cuestión de confianza, la Constitución establece que el presidente del Consejo de Ministros y todo el gabinete deben renunciar. En ese escenario, el mandatario tendría que nombrar un nuevo premier y conformar un nuevo equipo ministerial que vuelva a presentarse ante el Parlamento para solicitar el respaldo.
No se trata de una salida automática del presidente de la República, sino de un cambio en el gabinete.
“Si es que el Pleno le niega la confianza al Consejo de Ministros, estos tienen hasta 72 horas para presentar su renuncia al Presidente de la República y éste la tiene que aceptar de inmediato. No cabe otra posibilidad. Tienen que renunciar y el presidente debe aceptar esa renuncia y nombrar a un nuevo Consejo de Ministros”, dijo a Gestión el abogado constitucionalista Erick Urbina.
LEA TAMBIÉN: Al menos cinco ministros del gabinete Miralles enfrentan investigaciones fiscales
Nuevo gabinete, nuevo voto
El Ejecutivo estaría obligado a recomponer su equipo en un contexto político complejo, con apenas cinco meses de gestión por delante. El nuevo gabinete tendría que acudir nuevamente al Congreso para solicitar el voto de confianza, lo que abriría una etapa de negociaciones políticas intensas.
En la práctica, el Gobierno quedaría temporalmente debilitado y condicionado a acuerdos parlamentarios para garantizar gobernabilidad.
“Como un punto adicional, se ha aprobado ya el año pasado una reforma que se va a aplicar desde el 28 de julio del 2026 y es que los gabinetes ministeriales ya no tienen que pedir el voto de confianza después de que han tomado juramento con el Presidente de la República. Pero eso sucede recién con el nuevo gobierno”, añade el abogado constitucionalista.
LEA TAMBIÉN: ¿Cómo funcionará el nuevo Congreso? Guía clave sobre la Cámara de Diputados y el Senado
¿Puede disolverse el Congreso?
La Constitución permite al presidente disolver el Congreso si este ha negado la confianza a dos Consejos de Ministros. Sin embargo, hay límites: no puede hacerse en el último año del mandato presidencial.
“Dado que estamos en el último año de gobierno y de mandato congresal, el Parlamento no puede ser disuelto. Por lo tanto, el Parlamento puede negarle la confianza a todos los gabinetes que se le presente, sin ningún problema. Esto obviamente nos llevaría a un desgobierno por los siguientes meses hasta que haya un nuevo presidente, pero es una prerrogativa que tiene el Parlamento”, explica Urbina.
LEA TAMBIÉN: Denisse Miralles sostiene que su gabinete ministerial “no es cuota de nadie”
Impacto político y económico
Una negativa al gabinete Miralles podría generar:
- Mayor incertidumbre política en plena atención de emergencias por lluvias y el Fenómeno El Niño.
- Retrasos en la ejecución de medidas contra la inseguridad.
- Señales de inestabilidad en un contexto preelectoral.
El analista político Enzo Elguera advierte que la eventual negativa del voto de confianza al actual gabinete no solo abriría un nuevo episodio de inestabilidad, sino que profundizaría el clima de confrontación política y desviaría la atención ciudadana de las elecciones generales del 2026. A su juicio, el escenario estaría marcado por una sobrecarga informativa negativa y por disputas internas que terminarían afectando la percepción pública de la política.
“En el contexto de no dar el voto de confianza al actual gabinete, la Presidencia entraría en crisis y todo el contexto político tendría una comunicación negativa hacia la política en general del país. Hoy las comunicaciones están dominadas mayormente por la coyuntura política, por el enfrentamiento de algunos grupos dentro del Parlamento y otros grupos políticos que buscan ganar agua para su molino o sacar provecho estando en contra del presidente. Esto termina siendo un distractor que se junta con la coyuntura internacional y la agenda de guerras que está desplegando Estados Unidos en Medio Oriente. Todo ello hace que la comunicación esté enfocada en estos temas y sumaría una carga adicional y una preocupación en determinados grupos de la población”, explicó.
El analista también sostiene que una crisis de esta naturaleza desplazaría el foco de lo que considera central en este momento: el proceso electoral. Advierte que el país debería estar concentrado en las elecciones generales —donde se elegirá presidente, senadores y diputados para el próximo quinquenio— y no en una nueva confrontación política que obligue al mandatario a recomponer su gabinete.
“No estaríamos enfocándonos en lo que en este momento termina siendo lo más importante: las elecciones generales, en donde elegiremos al presidente de la República, a los senadores y diputados para el siguiente quinquenio. Incluso ya existen dificultades como la sábana electoral, que genera estrés al momento de la votación, y todo esto termina desenfocándonos del objetivo principal. Además, el presidente tendría que buscar un nuevo gabinete y eso no estaría exento de críticas. Cualquier presidente, incluso uno elegido popularmente, no alcanza a tener la fortaleza parlamentaria para no depender de determinadas bancadas o congresistas con agenda propia. Eso hace que no se pueda gobernar sin esa dependencia y estabilidad que termina dando el Parlamento”, añadió.
LEA TAMBIÉN: Presidente Balcázar firmó dos proyectos “críticos” sobre Petroperú: ¿reorganización a contrarreloj?
Miralles ha insistido en que su gabinete “no es cuota de nadie” y que buscará una agenda común con las bancadas. El respaldo o rechazo del 18 de marzo no solo definirá la continuidad del equipo ministerial, sino también el tono político de los últimos meses del gobierno.
En síntesis, si el Congreso le niega la confianza al gabinete Miralles, el Ejecutivo deberá recomponerse rápidamente. No cae el presidente, pero sí se abre un nuevo capítulo de tensión política en el tramo final del mandato.

Escribo sobre política, economía, defensa y afines. Nueve años contando historias y analizando problemáticas en prensa escrita, radio y televisión.








