
La presidenta de la República, Keiko Fujimori, cerró su primer mensaje a la Nación con un llamado a la unidad y al diálogo entre los distintos sectores del país, en el que exhortó a la oposición política a priorizar el futuro del Perú por encima de las disputas electorales.
“Tendamos los puentes del diálogo; pensemos en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”, expresó al dirigirse a las fuerzas políticas de oposición, al reconocer que el país enfrenta una etapa compleja.
La mandataria sostuvo que los desafíos que afrontará su gobierno requerirán del esfuerzo conjunto de todos los actores políticos y sociales. “No nos espera una tarea fácil”, señaló, al afirmar que las grandes transformaciones se construyen con disciplina, fe y unidad.
En su discurso también convocó a los gobernadores regionales y alcaldes a trabajar “como un solo equipo”, dejando de lado las diferencias ideológicas. Argumentó que problemas como el hambre, la enfermedad y la delincuencia afectan por igual a todos los peruanos y demandan una respuesta coordinada entre los distintos niveles de gobierno.
Asimismo, dirigió un mensaje a los emprendedores y empresarios para que continúen invirtiendo en el país y generando empleo formal. A cambio, aseguró que su administración brindará seguridad jurídica y estabilidad para favorecer la inversión privada.

Fujimori también destacó el papel de la ciudadanía, especialmente de los jóvenes, trabajadores, madres de ollas comunes, campesinos y profesionales, a quienes calificó como “el motor y la razón de ser de este gobierno”. Añadió que su participación y vigilancia serán fundamentales para impulsar las acciones del Ejecutivo.
En la parte final de su intervención reafirmó su compromiso con el orden y la reconciliación nacional, al sostener que ambos objetivos son plenamente compatibles. En esa línea, afirmó que los principales adversarios del país son los problemas que afectan a la población y frenan el desarrollo nacional, por lo que pidió buscar coincidencias para enfrentarlos.
Finalmente, la presidenta aseguró que “no hay dos Perú distintos”, sino un solo país “vibrante, multicultural, fuerte y milenario”, y afirmó que asume el gobierno con la firmeza necesaria para gobernar y la sensibilidad para escuchar a la población. “Los 1,826 días de trabajo por la grandeza de nuestra patria empiezan ahora mismo”, concluyó antes de cerrar su discurso con un llamado a la reconciliación nacional y un “¡Viva el Perú!”.







