
El gas natural ha estado en las noticias por la ruptura del gasoducto a unos 50 km al sur de Camisea, su punto de origen. Hasta ahora no hay explicaciones para el público de lo que ha pasado. Pero se saben algunas cosas: no se ha roto el tubo de gas, sino el tubo de líquidos, que es paralelo al gasoducto. Esto ya ocurrió una vez hace más de 20 años, cuando el tubo empezó a funcionar. En ese caso hubo una fuga del tubo de líquidos que se mezcló con la cocina de leña de un poblador en esta remota zona del Perú: el tubo explotó y murió una persona.
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Empecemos entendiendo qué es el gas de Camisea. Es un gas llamado “húmedo”, porque contiene un alto porcentaje de líquidos combustibles parecidos a la gasolina. En la planta de Camisea se separa el gas “seco” del “húmedo”: el primero va por el gasoducto hasta la costa y el segundo va a la planta que tiene Pluspetrol en Pisco, donde se produce el gas licuado de petróleo (GLP), parecido a una gasolina evaporada, que luego se distribuye principalmente en balones, la forma más popular de usar este combustible.

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Se han dicho muchas cosas sobre el futuro del gas. El hecho central es que estamos consumiendo las reservas de gas y que los sucesivos gobiernos de los últimos años no han promovido una mayor exploración, la cual es esencial para mantener un nivel prudente de reservas. Se necesita un cambio radical en la política energética para promover la exploración y el desarrollo del potencial del gas, que ocupa una amplia faja geológica que va desde el sur de Ucayali hasta la frontera de Madre de Dios con Brasil. Pero estas posibles reservas no están conectadas a ningún ducto y, por consiguiente, mientras no haya descubrimientos exploratorios, no se contabilizan como reservas.
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Se dice, periodísticamente, que las regalías que paga el gas al Gobierno son insuficientes, pero el porcentaje de regalías que resultó de la licitación del año 2000 es de 38%, una de las regalías más altas del mundo. Las compañías pagan todos los costos, incluida la regalía, antes incluso de haber generado utilidades.
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Para evitar futuros accidentes se han dado muchas sugerencias, entre ellas la de poner un segundo tubo paralelo. Esta sería una inversión costosísima porque hay que mantener una distancia de seguridad entre el tubo existente y el nuevo. Una solución más simple es tener suficiente almacenamiento cerca de los grandes centros de consumo en Lima. Cualquiera que entre a una de las grandes ciudades del mundo industrial verá grandes depósitos de combustibles y gas; los de gas son fácilmente identificables porque su tapa va bajando a medida que se vacía el tanque. En Lurín, el centro de abastecimiento para Lima, no tenemos suficiente almacenamiento; esa es la primera lección que tenemos que aprender del problema de los últimos días.
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El gas natural se ha abierto paso en Lima, por su costo muy competitivo en comparación con la gasolina y por el alto impuesto que grava a este combustible. Pero para que su uso siga creciendo es importante masificar su distribución, cuando hoy la mayoría de los limeños aún no tiene gas natural en sus casas.
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Un cambio en las políticas que rigen el gas es esencial para aumentar las reservas y hacer que este recurso sea más asequible para todos. Tenemos mucha gente en el Perú que no tiene acceso al gas y debe depender del llamado “balón de gas”, que es un producto caro y difícil de distribuir. Se ha dicho que el llamado gasoducto del sur sería la solución a estos problemas. Sin embargo, el gasoducto del sur tenía un costo muy alto, lo que habría repercutido en tarifas del gas muy elevadas. Además, el gasoducto del sur fue concebido en gran parte para la exportación, algo que no es una prioridad hoy. La prioridad es masificar el gas y mejorar el acceso de nuevos usuarios e industrias.
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Además, en este momento tenemos otro problema: la guerra en el Medio Oriente, que ha hecho subir los precios del petróleo crudo a nivel mundial entre 40% y 50%. Es fundamental, para enfrentar esta difícil situación, revisar completamente el sistema de licitaciones para la exploración de petróleo.
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Necesitamos una política energética equilibrada y balanceada, que tenga una combinación de desarrollo de hidrocarburos junto con fuentes de energía renovables, tales como la energía solar y la geotermia, en las que el Perú tiene un potencial inmenso. Apenas se está aprovechando ese potencial en la energía solar, mientras que la geotermia no existe hoy en el Perú, a pesar de los indicios promisorios en el sur del país. También es importante llevar gas a Juliaca y Puno, la zona urbana más fría del Perú. Como he dicho antes, este proyecto se podría hacer con un tubo pequeño paralelo a la línea del ferrocarril de Cusco a Puno, lo que facilitaría muchísimo su construcción y posterior mantenimiento. ¿Por qué no hacemos nada por Puno?
Pedro Pablo Kuczynski es expresidente de la República.








