Está demostrado que el modelo económico es una buena herramienta para que el bienestar llegue, de forma tangible, a cada vez más peruanos. (Foto: GEC)
Está demostrado que el modelo económico es una buena herramienta para que el bienestar llegue, de forma tangible, a cada vez más peruanos. (Foto: GEC)

Cuántas veces hemos oído a decir que el modelo económico no ha permitido que el país se industrialice. Como si el capítulo económico de la restringiera el desarrollo industrial. Nada más falso: la no hace más que fijar reglas generales, como establecer que el motor del desarrollo es la iniciativa privada. El verdadero problema no es . Por debajo de esta existe una maraña de leyes y reglamentos que multiplican trámites, procedimientos y requisitos, restándole a las empresas la flexibilidad necesaria para invertir y emprender. En suma, si no hemos logrado una mayor , no es por un modelo económico supuestamente fallido, sino a consecuencia de la intervención de que han tergiversado el mandato constitucional, llenando de trabas el camino al desarrollo.

La gran excepción a la regla es la agroexportación. Si hay una historia de éxito industrial en nuestro país es esta: la de un sector que compite globalmente y pasó de exportar 500 a 15,000 millones de dólares en veinte años. Una historia que nació en áridos desiertos, transformándolos en campos capaces de proveer frutos de calidad mundial. ¿Cómo se logró este milagro? A contracorriente de los dogmas de ciertos sectores ideologizados. Entendiendo que, una industria de alto riesgo –y subsidiada en muchos países–, requiere de promoción para competir, crecer, multiplicar el empleo, integrar a los pequeños agricultores, y, finalmente, generar mayor recaudación fiscal.

Lamentablemente, este círculo virtuoso no es valorado por todos. Para algunos, no es admisible que el éxito se sostenga por tanto tiempo, empeñándose en ponerle un techo a toda costa. Así se le impuso un bono de 30% adicional a sus planillas, y ahora se le pretende quitar un beneficio tributario que ha sido clave para su competitividad. Todo en momentos en que el fenómeno de El Niño ya golpea al sector y no sabemos la dimensión del impacto que produzca durante el verano que se avecina.

Con la agroexportación, el país demostró que es capaz de consolidar una industria de nivel mundial implementando políticas correctas. Hoy, en lugar de caer en el absurdo relato: “el sector ya ganó suficiente”, cosa que además es falsa, deberíamos preocuparnos por destrabar los grandes proyectos de irrigación que no se iniciaron o quedaron a medias. Solo así podremos volver a multiplicar nuestra producción por cinco, diez, o treinta veces, como en las últimas dos décadas.

Y si aspiramos a que más sectores compitan globalmente, el camino está trazado: pasa por estimular el emprendimiento y la inversión privada, desmantelando las trabas que se han multiplicado en los últimos años. Esto exige, además, construir la infraestructura necesaria para elevar la productividad nacional, y consolidar reglas de juego claras y estables. Está demostrado que el modelo económico es una buena herramienta para que el bienestar llegue, de forma tangible, a cada vez más peruanos; pero hay que respetarlo en su esencia, vale decir: fomentando la industrialización, no trabándola.

Jorge Zapata Ríos es presidente de la Confiep.

Estimado(a) lector(a)

En Gestión, valoramos profundamente la labor periodística que realizamos para mantenerlos informados. Por ello, les recordamos que no está permitido, reproducir, comercializar, distribuir, copiar total o parcialmente los contenidos que publicamos en nuestra web, sin autorizacion previa y expresa de Empresa Editora El Comercio S.A.

En su lugar, los invitamos a compartir el enlace de nuestras publicaciones, para que más personas puedan acceder a información veraz y de calidad directamente desde nuestra fuente oficial.

Asimismo, pueden suscribirse y disfrutar de todo el contenido exclusivo que elaboramos para Uds.

Gracias por ayudarnos a proteger y valorar este esfuerzo.