
Los terremotos que golpearon a Venezuela han dado paso a una inédita tregua diplomática entre Caracas y varios Gobiernos que hasta hace poco mantenían fuertes diferencias con el país, un acercamiento que podría convertirse en una oportunidad para profundizar la apertura internacional venezolana de la mano de la Administración de Donald Trump.
A ellos se sumó Canadá, que anunció ayuda humanitaria y abrió un debate sobre la conveniencia de contar con representación diplomática en países como Venezuela para responder a emergencias y asistir a sus ciudadanos.
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La reacción internacional es significativa si se tiene en cuenta el profundo deterioro diplomático que siguió a las cuestionadas elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, que dieron la victoria a Nicolás Maduro.
El chavismo respondió retirando a su personal diplomático de varios de esos países y exigiendo la salida de sus representantes, profundizando el aislamiento internacional de Venezuela.
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Nuevos acercamientos
Las relaciones con Argentina y Chile fueron algunas de las más afectadas. El entonces presidente chileno, Gabriel Boric, cuestionó abiertamente los resultados electorales, mientras que el Gobierno de Javier Milei desconoció el triunfo de Maduro, lo que derivó en la ruptura de relaciones diplomáticas. Sin embargo, la emergencia sísmica ha propiciado inéditos contactos entre Caracas y ambos países.
La captura de Maduro en enero pasado, en territorio venezolano por parte de tropas estadounidenses, alteró por completo ese panorama.
Trump reconoció a Delcy Rodríguez como presidenta encargada, restableció las relaciones diplomáticas y en alguna medida ha influenciado las reformas impulsadas por la dirigente chavista, a la que ha llegado a presentar como una aliada de Washington.
Desde entonces, EE.UU. se ha convertido en el principal sostén internacional del nuevo Gobierno venezolano y en el actor con mayor capacidad para facilitar la reinserción de Caracas en la comunidad internacional.

Diplomacia humanitaria
La emergencia sísmica parece haber reforzado esa dinámica. Además de anunciar ayuda inmediata, Washington ha mantenido contactos directos con Rodríguez para coordinar las labores de rescate, mientras otros Gobiernos latinoamericanos también están priorizando la cooperación frente a la confrontación.
Argentina anunció este domingo el despliegue de una misión consular humanitaria para asistir a sus ciudadanos afectados por los terremotos, casi dos años después de la expulsión del personal diplomático argentino de Caracas. Buenos Aires ya había enviado un contingente de brigadistas y prevé despachar un segundo equipo.
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Chile también ha dado señales de acercamiento. El presidente José Antonio Kast habló el jueves por teléfono con Delcy Rodríguez para expresarle su solidaridad e informarle del envío de ayuda y equipos de rescate, mientras que el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, afirmó este domingo que la tragedia representa una «oportunidad» para mejorar «de manera respetuosa» las relaciones con Venezuela.
«Esta diplomacia humanitaria que se ha abierto inesperadamente puede dar pie a un avance más fluido y más rápido, a una diplomacia estable entre Chile y Venezuela», sostuvo Pavez.
Incluso El Salvador, que protagonizó uno de los episodios más tensos con Venezuela tras la llegada al Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), la megacárcel de máxima seguridad salvadoreña, de más de un centenar de venezolanos deportados por Washington y que Caracas consideró «secuestrados», ofreció apoyo inmediato.
Incógnita por una posible apertura diplomática
El presidente Nayib Bukele habló directamente con Rodríguez para coordinar la asistencia, pese a que meses atrás había calificado al Gobierno venezolano de «régimen tiránico».
Canadá, que retiró a su embajador en Venezuela en 2017 y suspendió las operaciones de su embajada en Caracas en 2019, también anunció ayuda humanitaria. El primer ministro, Mark Carney, defendió además la necesidad de revisar la ausencia de representación diplomática en países como Venezuela, al considerar que contar con embajadas y servicios consulares facilita la asistencia a los ciudadanos y la respuesta ante emergencias.
El actual escenario plantea la incógnita de si esta cooperación coyuntural podrá transformarse en una apertura diplomática más duradera. Los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 registrados el pasado miércoles han dejado hasta ahora 1,450 muertos y al menos 3,150 heridos, una devastación que obligará previsiblemente a Venezuela a movilizar enormes recursos para la reconstrucción para lo que la ayuda extranjera será fundamental.







