
El auge de las criptomonedas en América Latina encierra una paradoja: la tecnología creada para desafiar al dólar podría estar ayudando a expandir su uso. Al menos por ahora.
Incluso mientras la estrategia de apostar por la depreciación de las monedas, o “debasement trade”, gana impulso en los mercados financieros, las stablecoins están en auge en la región porque ofrecen una versión digital de la moneda más confiable del mundo, algo difícil de resistir cuando las divisas locales son volátiles.
El riesgo es que los usuarios de stablecoins en América Latina comiencen a desconfiar del dinero fiduciario y pasen de los dólares digitales a bitcoin y oro, como recomiendan los defensores de esa estrategia. Ese primer paso favorece al dólar, pero la misma infraestructura que lo facilita también abre el camino para terminar apostando contra la moneda estadounidense.

“Los consumidores buscan el activo más seguro”, dijo Imran Ahmed, director de operaciones de Bitso, una de las principales bolsas de criptomonedas de América Latina. “Si pierden la confianza en su moneda local y también están perdiendo la confianza en el dólar estadounidense, es natural que acudan en masa a bitcoin”.
Ese primer paso ya está muy avanzado.
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Los latinoamericanos generaron casi US$ 1.5 billones en volumen de transacciones con criptomonedas entre julio de 2022 y junio de 2025, según Chainalysis. En Bitso, las stablecoins vinculadas al dólar representaron el 40% de las compras de criptomonedas en 2025, más del doble que bitcoin.
Chainalysis determinó que las stablecoins representaron más de la mitad de las compras en bolsas de criptomonedas realizadas con pesos argentinos, pesos colombianos y reales brasileños entre julio de 2024 y junio de 2025. Las principales stablecoins mantienen reservas en valores denominados en dólares que respaldan los tokens en una proporción de uno a uno.

Eso puede parecer una victoria para el dólar más que una amenaza y, en muchos sentidos, lo es. Pero la infraestructura que lo hace posible también está cambiando la forma en que las personas pueden moverse entre distintos activos.
En la región, las stablecoins son vistas como una nueva pieza de infraestructura financiera, y no solo como un nuevo método de pago.
“Las stablecoins deberían considerarse un reemplazo de la infraestructura bancaria tradicional”, dijo Manuel Belandroit, fundador de la bolsa argentina de criptomonedas Belo. “Han evolucionado hasta convertirse en la forma digital del dólar, mientras que bitcoin se ha convertido en la alternativa digital al oro”.
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Esa distinción importa porque los inversores no necesariamente tienen que elegir entre uno u otro. En el sistema financiero tradicional, una persona puede recibir dólares en una cuenta bancaria, transferirlos a un corredor y luego comprar acciones u oro. Las stablecoins ahora pueden funcionar como el canal que conecta esos activos, facilitando el paso de una posición a otra.
Belandroit dice que observa cada vez más inversores que mantienen bitcoin y oro al mismo tiempo como coberturas frente a cambios macroeconómicos más amplios, mientras las stablecoins ofrecen una forma más sencilla de mover valor entre ambos.

Eso crea un dilema interesante. Las stablecoins facilitan escapar de una moneda local que se debilita. Pero una vez que los dólares son digitales y las vías para moverse entre activos prácticamente no tienen fricciones, resulta más fácil dar el siguiente paso.
“Una vez que se tienen stablecoins, por ejemplo en una billetera de criptomonedas o en una bolsa de criptomonedas, es mucho más fácil cambiarlas por bitcoin u otros criptoactivos”, dijo Neha Narula, directora de la Iniciativa de Moneda Digital del MIT Media Lab.
La pregunta ahora es si los usuarios latinoamericanos cruzarán ese umbral.
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Aunque el dólar ha perdido algo de terreno como principal moneda de reserva, y su participación en las reservas mundiales ha caído a cerca del 57%, sigue dominando ampliamente las finanzas internacionales. El economista Eswar Prasad sostiene que la innovación financiera podría, de hecho, reforzar ese dominio.
“El comercio transfronterizo de activos sin fricciones podría interactuar con la profundidad del mercado para reforzar el dominio del dólar en lugar de debilitarlo”, escribió Prasad en un informe reciente.
Aun así, la prueba para el dólar no es si la gente seguirá utilizando stablecoins. Es casi seguro que lo hará. El desafío es qué ocurrirá cuando deje de considerar al dólar como el destino final.







