
En los últimos años, Luz del Sur ha destinado cerca de US$ 10 millones anuales a modernizar sus plataformas tecnológicas: desde sistemas de ciberseguridad hasta la implementación de SAP y Fireworks, además de nuevas herramientas que permiten conocer con mayor precisión los patrones de consumo eléctrico en su zona de concesión —que abarca desde el Centro Histórico de Lima hasta Cañete—. El siguiente paso, aunque sin luz verde aún, es migrar de los medidores tradicionales a medidores inteligentes. ¿Cómo se financiará el proyecto?
Este proyecto no solo implicará una inversión relevante -como explica Mario Gonzales del Carpio, gerente general de la compañía-, sino también un cambio estructural en la forma en que se gestiona la distribución eléctrica en el país: la distribuidora podrá saber casi en tiempo real cuál es la demanda en cada cliente regulado y detectar fallas en el sistema sin necesidad que el usuario llame o reporte. Esto, a la larga, generaría eficiencias para el usuario y la empresa.
“Hay que recordar que es el regulador (Osinergmin) quien determina la tarifa a Luz del Sur, pero nosotros podemos encontrar formas de incorporar tecnología para mejorar la operación, reducir fallas y mejorar el servicio”, explica Gonzales del Carpio en diálogo con G de Gestión.

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Hoy, el tiempo promedio de interrupción del servicio en la red de Luz del Sur se ubica por debajo de las dos horas, según información de la empresa. Con la implementación de medidores inteligentes —que permiten recopilar información cada 15 minutos y reportar automáticamente incidencias— la expectativa es reducir ese indicador entre 20% y 30%, en línea con experiencias internacionales, como las aplicadas en Colombia.
Pilotos en Cañete y Chosica
La empresa ya ha realizado pilotos en zonas como Cañete y Lurigancho-Chosica, donde ha instalado más de 100,000 medidores inteligentes con recursos propios. No es casualidad que estas pruebas se hayan concentrado en estas áreas: allí se observa una mayor adopción de paneles solares para autoconsumo, lo que introduce nuevos desafíos operativos.
Por ejemplo, hoy los medidores tradicionales no permiten registrar cuánta energía solar estos usuarios inyectan de vuelta a la red. Esa información, clave en un sistema eléctrico moderno, solo podría capturarse con tecnología inteligente, detalla el gerente general.

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Medidores inteligentes, ¿llegará a nuevas zonas de Lima?
Para escalar esta iniciativa a toda su red —más de 1.4 millones de usuarios— la empresa está a la espera de que el Ministerio de Energía y Minas establezca o fije el valor agregado de distribución y las especificaciones técnicas de los medidores.
“Estamos a la espera de que el Ministerio defina la tecnología y los estándares. Al final, es el Estado el que decide qué tipo de sistema se implementa”, señala Gonzales del Carpio.
La inversión total se estima entre US$ 100 millones y US$ 150 millones, dependiendo de los requisitos técnicos que establezca el regulador. Solo el componente tecnológico —software, captura y procesamiento de datos— demandaría alrededor de US$ 20 millones. Además, el horizonte de ejecución superaría los cinco años.
El esquema de financiamiento, en tanto, seguiría la lógica habitual del sector: la inversión se reconocería dentro del proceso tarifario regulador por Osinergmin y se recuperaría gradualmente en un periodo cercano a los 15 años.
Para el usuario final, el impacto no debería traducirse en un mayor costo, según el CEO. “La idea es que el cliente pague lo mismo por el servicio de distribución, pero reciba una mejor calidad”, sostiene.
Los beneficios, en cambio, sí serían tangibles. Por ejemplo, se eliminarían costos como el de la lectura presencial del medidor.
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Los distritos donde la demanda eléctrica va en aumento
Mientras el proyecto de medición inteligente espera definición, la demanda eléctrica en la zona de concesión sigue creciendo —y ha obligado a nuevas inversiones por parte del distribuidor en los últimos años.
El sur de Lima concentra buena parte de esa expansión. Distritos como Lurín, Chilca, Lurigancho-Chosica y Ate registran un dinamismo sostenido, impulsado por la instalación de centros logísticos, almacenes, industrias y, más recientemente, data centers.
“Las redes deben acompañar ese crecimiento. Nosotros presentamos planes de inversión al regulador cada cuatro años, a veces, con ajustes cada dos, en función de la demanda proyectada”, explica el gerente general.
La empresa asegura haber cumplido al 100% con los planes aprobados, aunque reconoce que en algunos casos el regulador opta por moderar el ritmo de expansión de infraestructura.
¿Cuál es la cobertura actual de Luz del Sur?
En términos de cobertura, Luz del Sur alcanza un nivel de electrificación cercano al 99% dentro de su área de concesión. El margen restante responde, principalmente, a limitaciones formales.
Para acceder al servicio, los usuarios deben acreditar propiedad o posesión del predio, contar con planos visados por la municipalidad y cumplir con un nivel mínimo de ocupabilidad. En ausencia de estos requisitos, la empresa no puede proceder con la conexión.
Hace algunos años, la compañía incorporaba entre 20,000 y 30,000 nuevos clientes por año. Hoy, ese ritmo se ha reducido a cerca de 10,000.
La brecha anual pendiente —estimada entre 5,000 y 10,000 usuarios— está más vinculada a procesos de formalización que a limitaciones de infraestructura.
“Luego de lo electrificado entre el 2021 y 2024, los lotes a electrificar en el área de concesión han disminuido, por lo que proyectamos que este año 2026 será menos que el 2025. Nuestra meta es tratar de llegar a la mayor cantidad posible, tan pronto reúnan los requisitos de ley”, finalizó el CEO de Luz del Sur.

Coordinadora en la revista G de Gestión e integrante del podcast de economía y negocios 'Actualidad Latinoamericana'. Escribo sobre management, agricultura, tecnología y emprendimientos. Bachiller en Periodismo por la Universidad Antonio Ruiz de Montoya. Activa participante de los cursos del Centro Knight para el Periodismo en las Américas.









