
La empresa chilena Ripley cumple 70 años de existencia y, a casi tres décadas de su llegada al Perú, se mantiene vigente en un mercado cada vez más competitivo y un consumidor que ha cambiado sustancialmente con el avance de la tecnología.
En 1956 comenzó la historia de Ripley. Marcelo Calderón puso en marcha Confecciones Calderón, negocio dedicado a la confección y venta por tienda al por menor de ropa masculina.
Hacia 1964, afianzado su potencial como distribuidor textil, inauguró en el centro de Santiago la primera tienda Ripley; y ya para 1976, comenzaron a operar con un sistema de crédito semiautomático en cada uno de sus locales.
Calderón apostó por la primera tienda bajo el nuevo formato de tienda por departamento en Santiago en 1985, y en 1993, inaugura Ripley Parque Arauco, la primera en un centro comercial y que exigió un profundo cambio de imagen y rebranding.
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Llegada y expansión en territorio peruano
El gran salto al mercado extranjero se dio en 1997, cuando se abrió la tienda Ripley Jockey Plaza en Lima; a la par, nació CAR S.A., frente para administrar el negocio del crédito y servicios al público.
Con el nuevo milenio, se autorizó la operación de Financiera Cordillera (Financor) para ofrecer tarjetas de crédito a los clientes de Ripley —que, algunos años después, se convirtió en el Banco Ripley Perú—.
Ripley abrió en 2005 una oficina en Hong Kong para una relación más cercana con proveedores y nutrir sus tareas logísticas desde Asia hasta Chile y Perú; en este último territorio, expandió su presencia más allá de Lima, con locales en Chiclayo, Arequipa y Piura.
En 2013 comenzaron sus operaciones en Colombia, pero no lograron conectar con el consumidor local y, ante las pérdidas financieras y baja rentabilidad, en 2016 se realizó el cierre definitivo de tiendas en dicho país.

Más allá del retail
Además de sus tiendas por departamento Ripley, el grupo Ripley Corp opera negocios financieros, inmobiliarios y digitales en Chile y Perú. Según su información corporativa, sus tres segmentos son retail, banca e inmobiliario.
La firma chilena incorporó progresivamente el crédito al consumo, servicios financieros con Mastercard y el desarrollo de centros comerciales con su apertura bursátil en Chile y la colocación de un 15% de su propiedad, sumado a su participación en proyectos inmobiliarios bajo la Compañía Mall Aventura S.A. para el negocio de malls en territorio peruano. A la fecha, posee unas 30 tiendas dispersas entre 12 regiones de este país.
En su rol financiero, Ripley Corp y Ripley Chile mejoraron sus clasificaciones de riesgo hasta A+ en 2019, y su filial Banco Ripley Perú efectuó 4 emisiones de instrumentos financieros por un total de S/ 257.4 millones.
Con la pandemia del 2020, la omnicanalidad representó un reto para mantener a flote la marca, lo que devino en la adopción de sistemas de autoatención una vez culminada la amenaza del covid-19 y facilidades para pagar desde celulares.
Andrea Rivas, profesora de Marketing de la Universidad del Pacífico, señala a Gestión que el éxito de Ripley se explica por el afán aspiracional del consumidor peruano a mediados de los años noventa, que buscaba nuevas marcas y tendencias, sumado a las facilidades de crédito con su banca propia.
“La empresa no solo incorporó una oferta distinta en moda y retail, sino que también desarrolló mecanismos para facilitar el acceso de los consumidores a sus productos”, relata.
Rivas insiste en que la tarjeta de crédito Ripley brindó facilidades que fortalecieron el vínculo con el consumidor, y en un mercado donde las tiendas por departamento enfrentan una férrea competencia, Ripley supo canalizar las promociones para atraer consumidores.
Por ejemplo, menciona la campaña realizada durante un año bisiesto, en la que la compañía utilizó el 29 de febrero para rematar productos en tiendas físicas de productos open box con descuentos de hasta el 80%.

Esta movida le valió ganar a Ripley Perú un Effie de Oro en los Effie Awards Perú 2024 en la categoría ‘Momento Oportuno’.
Otro elemento de la estrategia es el desarrollo de marcas propias, como Index, Marquis y Barbados. Según Rivas, estas permiten a la compañía reaccionar con mayor rapidez ante los cambios en las preferencias del público y ajustar su oferta de prendas, calzado e indumentaria.
De cara al nuevo consumidor más tecnologizado, Rivas señala que la omnicanalidad continuará cumpliendo un rol clave para el retail, y con el financiamiento directo como vía de acercamiento, lo vital es comprender las motivaciones de la generación Z, un público que busca sentirse empoderado y tener capacidad de decisión frente a las marcas.









