
“Nosotros no entramos a competir; creamos una categoría”, recordó Alfredo Menacho, fundador de Wawasana, durante una entrevista en el programa Líderes sin guion del canal de YouTube de Diario Gestión.
Cuando Wawasana llegó a los supermercados a inicios de los años noventa, el mercado peruano apenas conocía las tradicionales infusiones de manzanilla o anís. La empresa nació en 1993 de manera casi intuitiva. Menacho, antropólogo de formación, y su esposa, Mónica —quien había desarrollado su carrera en el área comercial— decidieron emprender sin una idea clara del negocio, pero convencidos de construir una empresa vinculada al potencial de la biodiversidad peruana.
Tras realizar un estudio de mercado, lanzaron apenas tres productos: Digestivo, Relajante y Antigripal. Así, mientras la oferta existente se concentraba en infusiones tradicionales (té, anís y manzanilla), Wawasana apostó por bebidas funcionales con beneficios específicos para la salud.
“Llegamos al supermercado y prácticamente nos arrebataron el producto de las manos porque teníamos un empaque atractivo”, recordó.
Actualmente la empresa trabaja con más de 40 especies vegetales, varias de ellas importadas, como té verde y flor de Jamaica.

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“El fracaso puede ser un aliado”
El mayor punto de inflexión para Wawasana llegó a finales de los años noventa. Tras obtener financiamiento para acelerar su crecimiento, la crisis financiera originada en Rusia (la crisis del rublo) terminó afectando la cadena de pagos en el Perú. La empresa entró en insolvencia y Menacho llegó a pensar que tendría que liquidarla.
Sin embargo, la marca nunca dejó de abastecer el mercado. “El fracaso puede ser un excelente aliado”, afirmó. “Lo que nos salvó no fueron nuestras habilidades técnicas, sino nuestras habilidades blandas”, agregó.
Aunque también reveló que uno de sus mayores errores fue no incorporar oportunamente un socio estratégico que les permitiera acelerar el crecimiento.
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La siguiente fase: inteligencia artificial
Tres décadas después, Wawasana sigue adaptándose rápidamente a los cambios. Menacho afirma que el cambio en los hábitos de consumo tras la pandemia abrió una nueva oportunidad para los alimentos funcionales y naturales. En paralelo, la empresa desarrolla un canal e-commerce y experimenta con diversas herramientas de inteligencia artificial para acelerar procesos internos.
“Hoy estamos trabajando con ocho tipos de inteligencia artificial y explorando herramientas como Microsoft Copilot para incorporarlas de lleno a la empresa”, señaló.
Para el fundador, la innovación sigue siendo el principal activo de la marca. “Tomamos un conocimiento tradicional al que nadie le prestaba atención y demostramos que todavía había mucho por explorar”, concluyó.








