
Comprar un departamento nuevo ya no implica únicamente elegir la ubicación o el metraje. Una vez entregadas las llaves, comienza una segunda etapa: convertir un espacio vacío en un hogar funcional, cómodo y adaptado a las necesidades de quienes lo habitarán. En un mercado donde las viviendas son cada vez más compactas, el amoblamiento también se ha convertido en una decisión que requiere planificación.
La tendencia hacia departamentos de menor tamaño está modificando la forma en que familias y parejas jóvenes distribuyen su presupuesto. Más allá de la estética, hoy cobran protagonismo los muebles multifuncionales, los espacios flexibles y las soluciones que permiten aprovechar cada metro cuadrado sin sacrificar comodidad.
Comprar los muebles adecuados implica encontrar un equilibrio entre presupuesto, funcionalidad y estilo de vida. La decisión también cambia según el perfil del comprador, el uso que tendrá la vivienda y el nivel de personalización que se busque. Pero, ¿qué tan amplia puede ser esa inversión según el tipo de implementación que se elija?
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¿Cuánto cuesta equipar un departamento de 60 m²?
La arquitecta de interiores y expositora de Expodeco 2026, Leslie Bravo, explica que, para un departamento de aproximadamente 60 metros cuadrados, una implementación básica demanda entre S/ 20,000 y S/ 30,000, mientras que una propuesta intermedia —que incorpora mejores acabados, elementos decorativos y mobiliario personalizado— oscila entre S/ 30,000 y S/ 55,000. En proyectos premium, con materiales como piedra sinterizada, mármol o teca, la inversión parte desde los S/ 60,000 y puede elevarse hasta S/ 120,000.
“Depende muchísimo del nivel de personalización, de los acabados y del mobiliario que se va a incorporar”, sostiene.

El segmento que más apuesta por estos departamentos
Según Bravo, quienes adquieren viviendas de alrededor de 60 m² suelen inclinarse por implementaciones básicas o intermedias. En muchos casos, se trata de compradores que adquieren un primer inmueble con fines de inversión, ya sea para alquiler tradicional o plataformas como Airbnb, antes de dar el salto a una vivienda de mayor tamaño.
Por ello, el rango de inversión más frecuente se ubica entre S/ 20,000 y S/ 60,000.
La especialista explica que el menor tamaño de los departamentos no necesariamente reduce el costo del amoblamiento. Por el contrario, muchas veces lo incrementa, ya que buena parte del mobiliario debe fabricarse a medida para aprovechar cada espacio disponible y, además, cumplir más de una función.
“Los muebles deben calzar perfectamente dentro del espacio y muchas veces tener doble o hasta más funciones”, comenta.
Los ambientes que concentran el mayor presupuesto
No todos los espacios de una vivienda demandan la misma inversión. Bravo identifica cuatro ambientes que suelen absorber la mayor parte del presupuesto:
- Sala
- Comedor
- Cocina
- Dormitorio principal
En el caso de la cocina, los acabados elevan considerablemente el costo del proyecto, mientras que en la sala el gasto depende en gran medida de sofás fabricados a medida. A ello se suma la creciente incorporación de espacios para home office, una necesidad que se consolidó tras la pandemia.
Precisamente, la arquitecta considera que el COVID-19 marcó un punto de quiebre en el diseño interior. Antes, un departamento respondía principalmente a una función habitacional; hoy también debe convertirse en un refugio, reflejar la identidad de quien lo habita y adaptarse a múltiples actividades diarias.
“Los muebles funcionales o multifuncionales comenzaron a cobrar fuerza después de la pandemia. Ahora el departamento debe responder a distintas necesidades de una misma persona”, señala.
Menos metros, más funcionalidad
Las nuevas preferencias también están modificando los estilos predominantes en el diseño interior.
La tendencia apunta a generar sensación de amplitud mediante materiales claros y una distribución eficiente, especialmente porque los departamentos continúan reduciendo su tamaño. Incluso, afirma, ya existen proyectos en Lima con unidades de entre 20 y 30 metros cuadrados.
En ese escenario, considera que el futuro del interiorismo estará marcado por espacios multifuncionales, donde una mesa de comedor también pueda utilizarse como escritorio o zona de reuniones, y donde cada elemento aporte más de un uso.

Los errores más frecuentes al amoblar
Para la especialista, uno de los errores más comunes consiste en comprar muebles antes de planificar la distribución del espacio.
Con frecuencia, explica, los propietarios adquieren piezas demasiado grandes para departamentos pequeños, lo que dificulta la circulación y obliga posteriormente a reemplazarlas o redistribuirlas. También observa una falta de planificación del almacenamiento y de la iluminación.
“Muchas personas compran lámparas decorativas sin pensar cuál será la función específica de cada punto de luz y las sensaciones que quieren generar en cada ambiente”, advierte.
Por ello, recomienda comenzar con una planificación integral antes de realizar cualquier compra, con el fin de evitar gastos innecesarios y obtener un mejor resultado.
Si el presupuesto es limitado, aconseja priorizar primero el comedor, la cocina y el dormitorio principal, espacios donde normalmente las personas pasan la mayor parte del tiempo.
La nueva prioridad: muebles que hagan más con menos
La tendencia observada por la arquitecta coincide con el comportamiento de los consumidores, según Rosen Perú.
Mónica Mercado, Marketing Service Manager de la compañía, señala que las nuevas generaciones ya no buscan únicamente muebles atractivos, sino piezas que respondan a las necesidades de viviendas cada vez más compactas.
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Entre los aspectos más valorados destacan la funcionalidad, la adaptabilidad, la ergonomía, el aprovechamiento eficiente del espacio y la durabilidad. Por ello, vienen ganando terreno los sofás cama, muebles modulares, piezas reclinables y soluciones con almacenamiento integrado, capaces de cumplir múltiples funciones dentro del hogar.
“La estética sigue siendo importante, pero ya no es el único factor de decisión. El desafío está en crear muebles que resuelvan necesidades reales sin dejar de aportar identidad y armonía al espacio”, afirma Mercado.
Así, en un mercado donde los departamentos siguen reduciendo su metraje, el diseño interior deja de medirse únicamente por la apariencia y pasa a evaluarse por la capacidad de convertir cada metro cuadrado en un espacio cómodo, flexible y preparado para las nuevas formas de vivir.

Licenciado en Ciencias de la Comunicación, con especialidad en Periodismo, por la Universidad Tecnológica del Perú, con más de 12 años de experiencia en medios de comunicación. Actualmente escribo sobre política, economía y actualidad.








