
Una sola noche limeña puede bastar para vivir dos experiencias distintas. Comenzar en el ambiente animado de un bodegón italiano que emula el bohemio barrio romano de Trastevere, con una pasta a la carbonara y una copa de Chianti Classico; para luego cruzar la puerta hacia elegante y misterioso espacio de una de las barras más reconocidas de la ciudad para beber a sorbos un gran coctel de autor.
Construir alrededor de una misma propuesta un restaurante, una tienda de productos italianos y un bar de alta coctelería es uno de los logros que el Grupo Xenia ha alcanzado en poco más de cinco años de operación.
Aunque han evaluado propuestas para expandirse fuera del país, consideran que aún no ha llegado el momento y mantienen el foco en el origen, el mercado local.
“Han sido años espectaculares”, afirma Diego Macedo, quien junto con sus socios Rafael Treitsman e Israel Behar abrió Sastrería Martínez en 2022, que rompió esquemas como un bar oculto y de culto; que marcó un hito en la escena coctelera de Lima.

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“Para nosotros, haber obtenido tantos reconocimientos a nivel local e internacional -incluido el ingreso directo al puesto 33 de la lista de los 100 mejores bares del mundo- es motivo de mucha alegría”, anota.
Macedo asegura que el equipo es determinante. Si bien mantienen piezas clave como el jefe de barra y de servicio, ha habido algunos cambios en estos años, así como ajustes y mejoras constantes.
“Cuando abrimos, creo que servimos de inspiración para muchas barras y para que los propios bartenders abran su negocio, pero sí creo que el éxito sostenido viene por una preparación”, confirma Diego, quien hace 25 años trabaja detrás de una barra. “La capacitación del equipo es constante, siempre hay que guiar”, reflexiona.
Cómo piensa Diego Macero

¿Cuál ha sido el año más retador desde la apertura de Sastrería Martínez?
Diría que el 2025, sobre todo el primer semestre. Luego de tres años consecutivos a tope, pensábamos que sería el año de la consolidación y el equilibrio. Teníamos filas fuera del local para ingresar; pero el primer semestre del año pasado fue un poco difícil, con números más regulares y la coyuntura del país también afectó. Fue un periodo más retador en cuanto a estrategia. Afortunadamente, el segundo semestre fue espectacular.
¿Cómo ha contribuido la experiencia internacional al crecimiento del bar?
Nos han visitado de los mejores bares del mundo y nosotros también hemos viajado mucho. Fue un gusto y una suerte poder ingresar directamente al ranking mundial porque mucha gente nos consideró una buena opción; porque necesitábamos muchos votos. Nuestra clave es que seguir siendo el mismo equipo, con humildad y ganas de aprender.
Mi equipo tiene los pies puestos en la tierra y trabajamos en conjunto. Nuestro mejor 50Best es tener el bar lleno, y un negocio saludable. Todo eso suma para consolidar, sobre todo para un público extranjero, que tienen normalmente un ticket promedio más alto.
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El nuevo del barrio: Trastevere
Diego y sus socios lanzaron la propuesta de Trastevere (Miraflores) en un momento de revalorización de la cocina italiana en Lima, donde cada vez aparecen más propuestas enfocadas en recetas tradicionales y en el protagonismo del producto.
Algunos de los imperdibles en Trastevere son la carbonara, a base de yemas de huevo, queso pecorino, guanciale y pimienta negra; y la amatriciana, elaborada con tomates maduros, queso pecorino, guanciale, y un ligero toque picante.
La carta también incluye un buen carpaccio de lomo y una lasagna de berenjenas (melanzane alla parmigiana), pizzas de masa crocante al estilo romano, pastas rellenas y cortas; antipasti, ensaladas y fondos como la saltimbocca alla romana o la tagliata de bife angosto Angus con ensalada de arúgula, tomate, aceto balsámico.

¿Cómo nació la idea de abrir una bodega-trattoria italiana como Trastevere?
Sabíamos que queríamos hacer algo diferente alrededor de la experiencia nocturna y apareció la oportunidad de tomar el local contigua a Sastrería Martínez. A mis socios les atraía la idea de una bodega con restaurante; a mí, la de un bar con restaurante. Finalmente, encontramos un punto medio.
Trastevere es un barrio alegre, hípster, bohemio. La idea es que encuentren comida italiana de verdad. Nuestro jefe de cocina es Loris Littardi, originario de Liguria, y traemos insumos directamente de Italia para garantizar sabores fieles a la tradición.
Además, queremos reforzar el concepto de tienda: prácticamente todo lo que el cliente ve en el local está en venta. Todo se hace en casa, e importamos e importamos aquellos ingredientes que son indispensables para mantener la autenticidad de la propuesta.
Creemos que es un formato replicable en distintos distritos de Lima, con espacio para mostrar la diversidad gastronómica del norte, centro y sur de Italia. Apostamos por porciones generosas y una buena relación entre calidad y precio.

¿Cuál es el ticket promedio?
Considero que, por relación calidad-precio, estamos entre las mejores propuestas italianas de Lima. Un ticket promedio con un antipasto, primo piatto y una copa de vino -o un postre- bordea los S/110.
Un diferencial importante es la carta de vinos. Importamos directamente cinco etiquetas de Toscana: cuatro tintos y un blanco. Es posible tomar una copa de Chianti DOCG 2023 orgánico por S/25, la botella cuesta S/95. El Chianti Classico se ofrece a S/115, el Chianti Classico Superiore a S/140, y el Riserva a S/190. Además, tenemos una gran variedad de vino italiano a precios competitivos.

Blend de orígenes entre Perú, Uruguay y Venezuela. Es periodista y sommelier. Estudió en Bordeaux, una de las cunas del vino, y trabajó en Italia con la familia Zonin; hasta que se instaló en Lima en 2013. Ha incursionado en diferentes áreas de la industria vitivinícola.








