
El sector turístico cierra nuevamente un año sin alcanzar los niveles que perdió tras la pandemia e inicia con dudas el 2026. Pese a las expectativas del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), los gremios advierten una serie de riesgos.
Actualmente las proyecciones del Mincetur apuntan a una llegada de 4.4 millones de turistas extranjeros durante el 2026, lo que implicaría superar los niveles prepandemia.
Sin embargo, el director ejecutivo de Proturismo, Tito Alegria, indicó que superar este año los números prepandemia es “improbable” debido a la incertidumbre.
“[Este año] es electoral, vamos a tener mucho ruido político y sobre todo tenemos grandes pendientes urgentes como, por ejemplo, el ordenamiento de gestión de Machu Picchu y tenemos que ver, al final, cómo quedará el cobro de la TUUA”, comentó a Gestión.
A su vez, Juan Stoessel, vicepresidente de la Cámara de Turismo de Cusco (Cartuc) y CEO de Casa Andina, estimó que en este nuevo año se estaría más cerca de lograr la llegada de entre 3.7 y 3.8 millones de viajeros extranjeros, que de la meta planteada por Mincetur.
Solo al cierre del 2025 calculó que se habrían alcanzado cerca de 3.5 millones de turistas, que implica un crecimiento de 5% frente al año previo.
“[Este año] no vamos a llegar a los 4.4 millones del 2019”, indicó.
LEA TAMBIÉN: ¿Experiencia o el destino?: lo que prefieren los turistas para este verano 2026
La Asociación Peruana de Operadores de Turismo Receptivo e Interno (Apotur) es más optimista. Para la presidenta del gremio, Claudia Medina, consideró que la expectativa del Mincetur muestra un escenario prudente, pues un mayor objetivo para consolidar el crecimiento del sector sería alcanzar los 4.8 millones de viajeros.
Asimismo, resaltó que, si bien los datos muestran que aún llegan menos turistas extranjeros, el ingreso de divisas ha mejorado, con lo cual se han superado los US$ 5,500 millones en ingresos.
“Con menos turistas hacemos un nivel más de flujo de divisas. Eso significa que el gasto ha mejorado, que la calidad de turistas ha incrementado”, refirió.
Los mayores problemas
La falta de infraestructura adecuada para el turismo se mantiene como el obstáculo más crítico que mencionan los gremios. Aunque coinciden en que hay iniciativas importantes, subrayan que son insuficientes frente a las necesidades del sector.
Stoessel advirtió que, a nivel nacional, estamos “jalados en infraestructura pública”. Esta precariedad se siente con fuerza en Cusco -el destino más visitado por los turistas que llegan al Perú-, donde la principal carretera turística no ha sido modificada ni mejorada desde el año 1970.
Aunque aclaró que el reciente accidente ferroviario en Cusco no responde a un problema de infraestructura turística, este tipo de situaciones evidencian la fragilidad del sistema y la necesidad de mejorar la respuesta ante emergencias.
Por ejemplo, apuntó, urge terminar proyectos básicos como el hospital de Aguas Calientes (Machu Picchu Pueblo), que lleva construyéndose desde hace cerca de 6 años y aún no se termina.
“El principal hospital de Cusco tampoco se termina. No hay un tren de cercanías, los accesos a la ciudad de Cusco están totalmente colapsados. Cusco tiene muchos recursos, lo malo es que no saben usarlos y eso es principalmente un problema del gobierno regional y de las municipalidades que no se dedican a la infraestructura”, precisó.
Si bien se menciona al aeropuerto de Chinchero como una de los proyectos de inversión prioritarios, Stoessel también resalta la necesidad de iniciar con el tren de cercanías que uniría el terminal con la ciudad de Cusco, así como las construcciones de túneles y una carretera de doble calzada para los nuevos accesos a la ciudad.

El manejo de Machu Picchu también fue señalado como un tema crítico. Alegría advirtió que cualquier incidente puede tener un impacto inmediato en la imagen del país.
Ante estas emergencias y los problemas surgidos por paralizaciones y el desacuerdo en la venta de boletos, el representante del gremio consideró necesario implementar una Autoridad Autónoma de Gestión para la ciudadela inca, que esté adscrita al Mincetur y al Ministerio de Cultura, alejándola de los gobiernos regionales.
“Necesitamos una autoridad autónoma de gestión. Machu Picchu ha pasado de ser un referente de excelencia a representar un modelo de gestión del caos. El accidente expone nuevamente la ineficiencia de la supuesta coordinación entre el excesivo número de autoridades regionales y supranacionales”, comentó.
Un problema reciente al que deberán prestar atención las autoridades, indicó, es la falta de autorización de los buses de Consettur, empresa que tenía la concesión de la ruta de buses que une Aguas Calientes con Machu Picchu y actualmente brinda el servicio hasta la elección de una nueva concesionaria. El representante de Proturismo alertó que esto viene poniendo en riesgo la vida de los turistas, pues hay denuncias indicando que las flotas de buses operan con revisiones técnicas falsas.
A los problemas en infraestructura se suma el conflicto or la Tarifa Unificada por Uso de Aeropuerto (TUUA). El representante de Proturismo indicó que esta tasa que se cobra en el aeropuerto Jorge Chávez está espantando a las aerolíneas y a los pasajeros que solo pasan por Lima para ir a otro destino, es decir, reducirá la llegada de pasajeros. Por esta razón, su gremio ha presentado una acción de amparo contra este cobro.
Otros proyectos
Para Alegría otra necesidad urgente es reactivar y actualizar el Plan Estratégico Nacional de Turismo (Pentur) pues “sin una hoja de ruta nacional, los gobiernos regionales y locales no ejecutan bien los recursos y terminan devolviendo el presupuesto”.
Entre los proyectos prioritarios, además del aeropuerto de Chinchero, consideró la necesidad de impulsar la ley de cabotaje aéreo y marítimo, y una política que permita atraer cruceros. Sobre esto último, señaló que mientras Chile recibe 400 cruceros al año, Perú solo recibe 28 debido a la falta de leyes promotoras y una gestión deficiente en los puertos.
Por su lado, Medina de Apotur destacó proyectos como Choquequirao ante la necesidad de descentralizar la oferta turística hacia el norte del país.
“Choquequirao es un proyecto bastante grande que iba a demandar más de cuatro 4 años, no se va a culminar el próximo año, pero tenemos que seguir impulsándolo para que llegue, porque necesitamos otro punto para descentralizar el turismo”, indicó.

¿Elecciones frenarían inversión?
Aunque el próximo año existe incertidumbre por el periodo electoral, los gremios coinciden en que la inversión privada se mantendrá activa.
La presidenta de Apotur precisó que el clima político no genera un freno directo para las inversiones empresariales, pero sí puede impactar en la demanda.
“Lo que más nos preocupa no es la oferta, sino la demanda. La demanda es muy sensible a la inestabilidad, a la inseguridad y a los conflictos sociales, que en épocas electorales pueden intensificarse”, advirtió.
Stoessel añadió que los años electorales suelen afectar el ritmo de la inversión pública pues siempre que hay nuevas autoridades hay una transición, lo que puede retraer la inversión pública, “y por eso es clave que la inversión privada sea el caballito de batalla”.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.








