
Los altos precios de los commodities y la alta demanda, por ejemplo, de los metales, han colocado al Perú, así como a la región, en una posición favorable. Según Luis Oganes, managing director y head of Global Macro Research en JP Morgan, esa demanda dinámica va a continuar.
“Esta es una buena noticia para países como el Perú que produce y exporta metales. [...] Me atrevería a decir que es posible que en los siguientes 5 años, quien sea elegido [presidente] en este país y los gobiernos en América Latina van a tener un medio externo muy fuerte que va a ayudar. Los términos de intercambio, los precios de los commodities, seguramente se van a mantener altos; eso representa una fuente de bonanza caída del cielo y gratuita que ojalá que la siguiente ola de gobiernos en la región sepan aprovecharla”, mencionó Oganes en el evento Alumni Ulima Executive Talks, de la Universidad de Lima, al que Gestión asistió.
Esto, además, se suma a tres indicadores que han sostenido la economía mundial el año pasado, incluso, por encima de lo esperado. Uno es que el traslado de los mayores aranceles impuestos por la gestión de Donald Trump sobre los precios finales en EE.UU. no fue tan fuerte como se pensaba y el impacto sobre el resto del planeta también fue acotado.
El segundo es la inversión masiva en data centers, sector tecnológico. “Si bien buena parte se hace en EE.UU., [el impacto] no es exclusivo. Muchos países alrededor del plantea nos beneficiamos de esto. En Asia manufacturan los microchips para alimentar estos data center y en América Latina estamos vendiendo el cobre que se necesitan”, refirió Oganes.
En tercer lugar, aún hay un consumidor global que pese a todo lo que sucede en el mundo no deja de comprar y consumir.

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El petróleo puede cambiar el panorama
Pese al escenario favorable, hay un riesgo claro: los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán que, desde el lado económico, golpean duramente al precio del petróleo y puede poner “en jaque” al mundo. “[...] La posibilidad de que veamos al petróleo a US$ 110 o US$ 120 es real”, alertó.
¿Por qué Oganes hace esta advertencia? La proyección que tienen para este año, comentó, es de US$ 58 por barril. Pero, lo que está pasando en Medio Oriente, dice el representante de JP Morgan, es “jugar con fuego”.
“El petróleo estaba en poco más de US$ 60 a inicios de año. Ahora estamos en US$ 78 y posiblemente lleguemos a US$ 80 – US$ 85 en los siguientes días si el tema no se contiene”, advirtió. Sin embargo, hay varios factores a tener en cuenta en las siguientes semanas que podrían presionar el precio aún más al alza.
“El 20% del petróleo mundial sale por el estrecho de Ormuz. En este momento, no hay tránsito de buques petroleros por el estrecho por el temor de ser atacados”, agregó.
Oganes explicó que los países productores de petróleo en esa parte del planeta siguen en actividad y están almacenando el crudo. Con ello, estimó, hay 25 días de capacidad de almacenamiento.
“¿Qué significa? Que en menos de un mes van a tener que cortar producción porque no tendrán dónde almacenar [el petróleo]. Entonces, es importante que esto acabe pronto, no puede pasar un mes o más por las implicancias para la economía mundial. Si vemos recortes de producción, los precios se va a disparar. La posibilidad de que veamos al petróleo a US$ 110 – US$ 120 el barril es real. Va a depender de los siguientes días y semanas. Si terminamos con petróleo a ese nivel y nos quedamos así por unos meses, sería el ingrediente para que se empuje a la economía [mundial] a una recesión”, apuntó.
Añadió: “La bonanza de precios de commodities, los precios del cobre... nos tocaría revisarlo todo a la baja. Pero, ojalá no sea así”.

Economía y la pérdida de oportunidad
Oganes también se refirió a la economía del Perú.
“Tenemos esta noción de que la economía y política va por separada; en cualquier otro país con 8 presidentes en 10 años, la implicancia sería una economía en recesión, con muchos problemas. Sin embargo, la economía crece, el año pasado superamos el 3.44%, este año vamos a estar en 3.5%. A pesar de la incertidumbre, la economía va por otro sendero”, afirmó.
Sin embargo, fue claro al decir que estas “cuerdas separadas” no son más que un costo de oportunidad que estamos asumiendo los peruanos por tener esta disfuncionalidad política.
“Hicimos un estimado muy simple. Vimos históricamente cómo reaccionó la inversión privada y el crecimiento cuando hubo episodios previos de precios de commodities altos y aplicamos esa misma relación a lo que ha venido ocurriendo en los últimos años. El estimado que tenemos es que si el Perú tuviera un poco más de estabilidad política, de respeto a las reglas de juego, de percepción de un sistema judicial imparcial y transparente [...] el crecimiento estaría 1.5 o 1.7 [puntos] más. El año pasado, el crecimiento fue 3.4%, fácilmente pudo haber sido 5%”, finalizó.

El Banco Central de Reserva como ancla
“Hemos tenido un elemento de suerte. Eso es algo bastante único a nivel de economías emergentes. Muchos inversionistas extranjeros ven [al presidente del Banco Central de Reserva del Perú] Julio Velarde y a la propia entidad como la institución ancla de la credibilidad económica del país. Nadie se entera quién es el ministro de Economía de turno porque demasiado. Pero, estrictamente hablando, el BCRP solo controla política monetaria [...]”, subrayó Luis Oganes sobre el rol que juega el BCRP en el país.
Pero, insistió, esto no es suficiente: “Cuando decía que con un mejor manejo, más estabilidad política y más impulso a reformas podríamos crecer a 5%, eso no lo puede lograr el BCR. Eso lo tiene que alcanzar el Poder Ejecutivo, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y los otros ministerios. Ojalá que esto se dé en el siguiente quinquenio porque no se ha visto en los últimos 10 años”.

Editora de Economía y coordinadora de ESG del diario Gestión. Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Con casi 10 años de experiencia profesional en el rubro.








