
Durante una reciente presentación en la Comisión de Presupuesto del Congreso de la República, el presidente de Petroperú, Roger Arévalo, señaló que han tenido que paralizar su refinería de Iquitos (Loreto) y advirtió que están por detenerse también sus refinerías Talara (Piura) y Conchán (Lima).
Este discurso se dio para explicar por qué la petrolera requiere hoy, según palabras de Arévalo, al menos US$ 2,500 millones para continuar operando. En este contexto, adelantó que el Gobierno está diseñando un decreto de urgencia que permitiría obtener a la petrolera US$ 2,000 millones de una entidad financiera del sector privado, con garantía del Estado. Aunque no es el único pedido.
“Nosotros estamos pidiendo que también se incluya un sistema de capitalización, que en ese caso sí es aporte del Estado [...] En algún momento se tiene que capitalizar [a la empresa]. Pero, un decreto de urgencia no puede incluir capitalización. Entonces, dennos ya los US$ 2,000 millones, sino paramos. Estamos por parar [las refinerías de] Conchán y de Talara”, dijo.

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¿El país quedaría sin combustible?
El cuestionamiento que hacen los expertos es cómo se permitió que la petrolera llegue a esta situación: que advierta de una para de las refinerías, como Conchán y Talara, si no se le da los recursos que, básicamente, se destinarían al pago de proveedores.
Hay que recordar que el presidente de Petroperú explicó que solo a los proveedores se les debe US$ 2,500 millones, que los amenazan con procesos concursales y por lo cual quienes les abastecen de materia prima están pidiendo que todo se pague al contado, lo que los ha dejado sin petróleo para operar las refinerías, y por lo cual la de Talara solo está produciendo 60,000 barriles por día.
Esta situación en la que nos deja la empresa del Estado hace que hoy, no solo la pregunta sea si, ante un eventual préstamos, cumplirá sus pagos, sino que agrega otra duda clave: ¿qué pasaría si frenaran las dos refinerías como “alerta” la petrolera?
El presidente de Petroperú afirmó que, si no se toman las medidas de emergencia, “el Perú se queda sin combustible” y alertó que prevé una emergencia en los primeros días de mayo. Pero ¿cuánto podría realmente al mercado peruano?
De concretarse una paralización, el efecto de falta de combustibles no se daría en todo el país, explicó Aurelio Ochoa, presidente encargado del Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin).
“El desabastecimiento sería en determinadas zonas, no en todo el Perú. En este caso, recordemos que hay otros proveedores en Lim y Callao. En realidad, en la costa y la sierra. Sin embargo, en la parte sur del Perú y sobre todo en la selva es el único proveedor”, comentó a Gestión.
Si bien la empresa estatal ha perdido participación en el mercado y ahora cubre alrededor del 20% de la comercialización, la situación se complica teniendo en cuenta su fuerte concentración geográfica.

Aunque otros proveedores podrían intentar cubrir el espacio dejado por Petroperú con mayores importaciones de combustibles, la respuesta no sería automática y terminaría siendo costoso ante el alza internacional de precios del petróleo, comentó Carlos Herrera Descalzi, exministro de Energía y Minas.
“Ese 20% creo que todavía es significativo en el mercado. No hay competencia pues Petroperú se encarga casi exclusivamente de la zona de la selva y de la zona de la sierra sur. El solo hecho de que pueda faltar el combustible va a ser que las personas quieran abastecer sus vehículos, lo que impulsaría una subida de precios encima de la que ya existe en el momento por la crisis internacional”, sostuvo.
Por ello, comparado con la reciente crisis vista en marzo, Herrera Descalzi, consideró que el impacto de una paralización de refinerías podría ser incluso más severo porque en el caso previo la falta de suministro golpeó principalmente a aquellos que solamente usaban gas natural.
A su vez, Ochoa consideró que esta situación podría complicarse debido “los malos comerciantes” que podrían aprovechar para aplicar mayores incrementos en los precios de los combustibles.
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Mal momento para pausar
Si la empresa no logra financiar la compra de crudo, sus refinerías podrían detenerse justo en un momento en que la actividad de refinación es más rentable a nivel global.
La paralización no solo implicaría un problema de abastecimiento, sino también la pérdida de una oportunidad de generación de ingresos que podría contribuir a aliviar su situación financiera, indicó Ochoa.
"El costo del margen de refinación en este momento ha subido a trepado. Como el precio del petróleo ha trepado, en este momento la refinación está alrededor de US$ 30 por barril, cuando antes estuvo en US$ 12, porque no ha habido construcción de nuevas refinerías en el mundo“, refirió.
Esta oportunidad, consideró, sería lo que está generando que los bancos ofrezcan un financiamiento a Petroperú. Por ello, señaló que detener la operación de las refinerías sería el peor escenario posible y la falta de acción podría cerrar incluso las opciones de financiamiento.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.






