
En un muestra más del inestable y convulsionado panorama político peruano, el otrora candidato presidencial Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) intentó dejar sin efecto los votos de los peruanos en el extranjeros, acción que ya fue rechazada por el jurado electoral. Había pedido la nulidad de más de 110 oficinas consulares, a solo centésimas del conteo de todas las actas.
Para estas elecciones generales, se habilitó el voto para 1,210,813 peruanos en el extranjero, un equivalente al 4.4% del padrón nacional, según el Jurado Nacional de Elecciones (JNE).
Sin embargo, de acuerdo con la Superintendencia Nacional de Migraciones y el Instituto Nacional de Estadística e informática (INEI), fuera del Perú vivirían poco más de 3.5 millones, alrededor del 10% de la población total. Estados Unidos es el principal destino con un 30.4%, seguido de España con un 16.1%.
El menosprecio de Sánchez y Juntos por el Perú por los peruanos en el extranjero requiere poner sobre la mesa su relevancia y aporte, en este caso, sobre la economía nacional.
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¿Cuánto pesan las remesas al Perú?
Un indicador que permite dimensionar, en buena parte, el aporte de los peruanos en el extranjero al país son las remesas desde el exterior que se reciben, las mismas que contribuyen a la balanza de pagos del país.
Gestión identificó que, en los últimos 10 años, las remesas del exterior al Perú casi que se han duplicado, desde los US$ 2,943 millones en 2016 hasta los US$ 5,299 millones totalizados en 2025. Y, al menos para este y el siguiente año, las proyecciones apuntan a crecimientos.
De hecho, sin considerar el 2020, afectado por la pandemia, se acumulan 11 años consecutivos en los que el monto de las remesas fue aumentando a una tasa promedio de 8%. Incluso, dentro del último lustro, se tuvo aumentos de doble dígito: en 2023, alcanzó los US$ 4,447 millones, un incremento de casi 20% interanual.

Para este 2026, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) proyectó, en su reciente reporte de junio, que las remesas ascenderían a los US$ 5,515 millones, un incremento de más de 4% frente al año pasado o equivalente a US$ 216 millones más. Cabe mencionar que esta estimación fue ajustada al alza en US$ 162 millones respecto a la previsión realizada en marzo.
En tanto, para el próximo año, se espera que la cifra ascienda a los US$ 5,735 millones, un 8.2% más frente a lo estimado para este 2026 o alrededor de US$ 220 millones más.
Aporte de las remesas a la economía peruana
Un primer aspecto a destacar es que este dinero de las remesas se inyecta directa y rápidamente al círculo económico nacional, pues su destino es fundamentalmente para consumo.
“No suele orientarse para inversión, sino que es mucho de gasto, gastos típicos. Están los hijos que envían remesas a sus padres o viceversa, también destinándose a gastos en educación”, explicó César Fuentes, director de la Maestría en Gestión Pública de ESAN. “Es bastante común que padres que se fueron a vivir a Estados Unidos y España remitan dinero para las universidades de sus hijos, por ejemplo”, complementó.
Carolina Trivelli, investigadora del IEP y exministra de Desarrollo e Inclusión Social, indicó que muchas de las personas que están en el exterior tuvieron como motivo encontrar más y mejores oportunidades que las que tenían en el país.
En este aspecto, apuntó que el último censo nacional mostró un “adelgazamiento” en la pirámide poblacional en el rango de 20 a 29 años. “Hay un adelgazamiento que sería por las personas que se han ido del país, pero en algún momento van a regresar”, refirió.
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En efecto, en el censo del 2017, el grupo de 20 a 24 años y de 25 a 29 años representaban al 8.5% y 8.1%, respectivamente, del total de la población. A los resultados del año pasado, ahora equivalen a un 7.4% y 7.5%, respectivamente. En conjunto ambos grupos, de representar un 16.6% en el 2017, ahora ocupan un 14.9% del total.
“Un escenario difícil los empuja a buscar otras opciones, que a veces está en el exterior. O también creen que mejor les irá afuera. Ante la falta de carreras laborales y oportunidades, tienen poco que perder al migrar. Es un grupo etario que sacrifica poco y puede ganar mucho. Incluso, si resulta mal, pueden regresar. Es una decisión bastante lógica”, describió.
Con esta base, la exministra también comentó que el dinamismo de las remesas podría responder a que hoy es más fácil realizarlas, con plataformas digitales accesibles y similares. Así, estos envíos de dinero cumplen un rol determinante en algunos casos más que otros.
“Para varias familias es clave porque las remesas se vuelven como un ingreso fijo, así sea poco el dinero, pero se torna estable frente a los ingresos que tienen aquí. Esto impacta en mayor medida en los más vulnerables económicamente”, anotó.

A su turno, Fuentes observó que también hay un cambio en la dinámica de los peruanos que migran y que no estarían tan alejados como se supondría.
“Hace 40 años, la idea era que te ibas y no regresabas, pero esto cambió. Más recientemente, algunas personas se fueron del país, pero regresaron frecuentemente porque tienen familias ‘partidas’: en un lugar viven los hijos y en otro los padres”, observó. Un factor que habría permitido esta modificación en el flujo son los pasajes aéreos más accesibles.
De otro lado, si bien lo que representan las remesas en términos monetarios es significativo, Fuentes indicó que comparado con el Producto Bruto Interno (PBI) sería equivalente a un 1.5%, una tasa baja respecto a otros países.
“Hay países donde las remesas representan casi el 25% de su PBI, como los centroamericanos, Nicaragua, Honduras. Es decir, las economías viven de los expatriados. Perú aún está lejos de esos niveles”, dimensionó.

Bachiller en Comunicación y Periodismo en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), especializado en economía, negocios, mercado laboral, políticas públicas, tributario, procesos concursales.






