
El panorama va cambiando en el modelo de pagos digitales. La llegada de TAPP (Transferencias Automáticas de Pagos Peruanos), aplicación del Estado, marcará un antes y un después en la digitalización del sistema financiero peruano.
La plataforma pública permitirá realizar pagos y transferencias de manera inmediata, segura e interoperable, sin necesidad de utilizar aplicaciones bancarias tradicionales.
Esto conllevará a reconfigurar la forma en como veíamos percibíamos la transformación digital.
Pierre Tillit Lanfranco, gerente de Negocios Corporativos de KasNet indicó que, bajo este escenario, el medio de pago interoperable se convertirá en un producto estandarizado y que la competencia se concentrará en la experiencia de cliente.
“Lo que va a comenzar a surgir es servicios de valor agregado, nuevos temas que van a ir ganando importancia, tanto para el comercio como definitivamente para la persona a nivel de publicidad”, señaló.
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¿Cómo se encuentra el sector?
La interoperabilidad de medios de pago representa la maduración del ecosistema transaccional peruano hacia un “Modelo de Cuatro Partes” abierto y competitivo. Antes, una sola empresa operaba los pagos y el procesamiento de casi todas las transacciones del país, lo que obligaba a los comercios a depender de una red cerrada.
Mario Vergara Silva, docente de Posgrado ESAN, precisó que esta interoperabilidad permite que distintos competidores y redes procesen transacciones entre sí de forma universal, mientras que el modelo de pagos digitales es el esquema comercial y técnico específico donde una entidad afilia a un comercio para que este pueda recibir los pagos de las tarjetas de los emisores.
La iniciativa principal ha sido la política de interoperabilidad propuesta por el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), que integró plataformas como Yape y Plin con cajas municipales, bancos y fintechs.
El especialista precisó que la situación actual del sistema de pagos en el país es:
- Los pagos en efectivo cayeron del 95% (prepandemia) al 64% del total de transacciones.
- El promedio de transacciones digitales alcanzó casi los 800 pagos al año por adulto (frente a solo 50 en 2019).
- Yape (BCP) suman casi los 16 millones de usuarios y Plin (BBVA, Interbank, Scotiabank, Banbif, entre otros) tienen alrededor de 13 millones. Ambas redes canalizan la mayoría de compras en bodegas, transporte y otros.
- Las billeteras ya no operan como “islas”. Actualmente es posible transferir dinero mediante código QR o número telefónico desde cualquier billetera bancaria hacia cajas municipales y fintechs.
La infraestructura TAPP busca resolver la fragmentación de canales de pago y la limitación de los ecosistemas cerrados en el sistema financiero peruano.
Aunque la primera fase de interoperabilidad conectó exitosamente a billeteras como Yape, Plin y cuentas bancarias, el sistema de pagos minoristas aún mantenía ciertas restricciones estructurales que TAPP viene a solucionar.
Por ello, lo que se empezará a gestionar es la implementación del modelo iniciador de servicios de pago a través de TAPP, con el que se busca reducir la dependencia de la aplicación de origen, permitiendo que los usuarios autoricen transferencias hacia sus cuentas desde la plataforma de su preferencia. Además, apunta a eliminar las barreras de entrada para nuevos competidores, como fintechs y cajas, que antes enfrentaban altos costos de integración para conectarse a las redes tradicionales.
TAPP también apunta a facilitar los cobros recurrentes y automatizados entre distintas instituciones, ampliando el acceso a pagos digitales para grandes comercios, pequeños negocios independientes y personas tradicionalmente no bancarizadas.
“TAPP evoluciona el ecosistema peruano hacia un esquema de banca abierta, donde el control de la experiencia de pago se desvincula de la entidad financiera donde se custodia el dinero”, señaló Vergara.

Servicios financieros que surgen
La interoperabilidad de pagos digitales en el Perú abre una nueva etapa para bancos, fintech y empresas de medios de pago, al conectar más sistemas y facilitar nuevos servicios para usuarios y comercios. Su expansión también transformará la forma en que las compañías compiten y generan ingresos.
En este escenario, se destacan las transferencias entre personas (P2P) que suelen ser gratuitas y pueden monetizarse mediante publicidad u otros servicios. Por otro lado, los pagos de persona a comercio (P2M) aún incluyen comisiones por operación, aunque estos costos tenderían a disminuir gradualmente.
Uno de los principales usos de la interoperabilidad será el aprovechamiento de datos transaccionales. La información sobre hábitos de consumo, frecuencia de pagos y comportamiento financiero podría permitir a las entidades ofrecer productos más personalizados.
Para las entidades financieras, estos datos podrían servir para construir perfiles más precisos de sus clientes y ofrecer productos adecuados a sus necesidades. Una institución podría analizar la frecuencia de consumo, los tipos de compra, los montos movilizados y la regularidad de las operaciones para determinar qué servicios financieros ofrecer.
Entre los productos que podrían desarrollarse a partir de esta información figuran:
- Créditos y préstamos, al contar con mayores elementos para evaluar el comportamiento financiero de una persona.
- Seguros, diseñados según las características y necesidades de cada usuario.
- Productos bancarios personalizados.
- Ofertas y promociones asociadas a los hábitos de consumo.
- Servicios para comercios basados en el conocimiento de su clientela y sus ventas.
Por otro lado, Moisés Fernández, CTO de KasNet, indicó que esto generará el denominado “open banking”, el cual permitiría que los usuarios autoricen el uso de su información financiera.
En este proceso, una persona que tiene productos financieros en tres bancos podría consentir que una empresa consulte su información consolidada para evaluar una solicitud de crédito hipotecario, vehicular o personal. De esta manera, el historial financiero del cliente tendría un papel decisivo en la creación de nuevos productos y en la evaluación de riesgos crediticios.
La transaccionalidad interoperable, por tanto, no sería el único activo relevante. También adquirirían importancia el récord financiero de cada persona, su comportamiento bancario y la posibilidad de autorizar el intercambio de esa información para acceder a servicios más personalizados.
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Brechas por superar
La expansión de los pagos digitales enfrenta desafíos importantes fuera de Lima y las principales ciudades, siendo uno de los factores centrales es la conectividad.
Ricardo Pacheco de Tupay, afirmó que, mientras la penetración de internet en las zonas urbanas del Perú bordearía 90%, en las áreas rurales se encontraría por debajo de 40%.
Esta brecha es determinante ya que el acceso a internet es una condición básica para usar aplicaciones, billeteras digitales o cualquier otro sistema de pago electrónico. Sin conectividad, la transición hacia modalidades digitales resulta limitada o imposible.
El segundo reto es fortalecer la educación financiera y digital, ya que, aunque ha disminuido el temor a realizar compras y pagos por internet, aún se requiere mayor conocimiento y confianza entre los usuarios. El tercer desafío es la alta informalidad, sobre todo en zonas rurales, donde la baja bancarización limita la adopción de pagos digitales y, a la vez, la escasa digitalización desincentiva la formalización de los negocios.
Por otro lado, Mario Vergara de Esan precisó que la adopción fuera de Lima se encuentra presente en ciudades principales como Trujillo, Arequipa, Piura y Chiclayo, tanto en comercios formales e informales, cobros en bodegas, restaurantes y mercados.
En cuanto a los retos y próximos pasos indicó que se deberá:
- Lograr la conectividad en zonas alejadas, como son en provincias del interior y la sierra o selva rural, ya que las caídas de red móvil impiden completar transacciones QR en el punto de venta.
- El Banco Central viene probando un esquema de moneda digital o dinero electrónico diseñado para operar eficientemente e integrar poblaciones no bancarizadas en zonas rurales.
- En cuanto a la formalización laboral, aunque el pago digital está masificado, gran parte del uso fuera de Lima ocurre dentro de la economía informal, por lo que el reto estatal pasa por articular estos flujos con la inclusión financiera integral.
Mejoramiento de la ciberseguridad
El crecimiento de los pagos digitales ha incrementado la confianza de los usuarios, pero también ha abierto nuevas oportunidades para los ciberdelincuentes. Moisés Fernández, advirtió que las plataformas deberán incorporar motores antifraude capaces de aprender los patrones normales de transacción e identificar movimientos sospechosos.
Entre los principales riesgos figuran los fraudes sociales, como el reemplazo de códigos QR en comercios para desviar pagos a cuentas ajenas, una práctica que podría aumentar con el uso de la interoperabilidad. Ante ello, usuarios y negocios deberán implementar mecanismos de confirmación inmediata, como dispositivos con altavoces que avisen al comerciante cuando el pago ingresa efectivamente a su cuenta.
Fernández señaló que la información de los usuarios debe permanecer cifrada tanto durante su transmisión por internet como en su almacenamiento, para impedir que pueda ser leída incluso ante un acceso no autorizado. Además, indicó que la inteligencia artificial permitirá reforzar los sistemas antifraude al detectar riesgos, bloquear operaciones sospechosas y alertar a los equipos de seguridad.

Bachiller en Periodismo por la Universidad Jaime Bausate y Meza, con seis años de experiencia en prensa radial, escrita, digital e instituciones públicas.







