
En los últimos cinco años, el gasto promedio de las universidades nacionales ha ido aumentando en medio de la proliferación de propuestas para crear nuevos centros de educación superior. Según datos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), la capacidad de gasto del presupuesto para universidades ha sido de alrededor de 70% entre 2021 y 2025.
Actualmente, pese a la advertencia del Consejo Fiscal (CF) sobre el impacto fiscal que traerían este tipo de medidas, el Congreso continúa con la intención de crear nuevas universidades públicas. Pero no son los únicos, pues en medio de la carrera electoral algunos partidos políticos también se suman a la tendencia.
Solo en dictámenes existen 54 propuestas a la espera de pasar a un próximo debate en el pleno del Legislativo (ver detalle en el último gráfico). Un tercio de estas iniciativas fueron presentadas durante el periodo legislativo 2025, año en el que también se aprobó la creación de más de 20 universidades.
Estas iniciativas para crear, convertir o declarar de interés nacional nuevas universidades se multiplicaron en los últimos años. Previamente, en el 2024, se aprobó la creación de 14 nuevas universidades públicas.

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Para estos centros de estudios aprobados en 2024, el Instituto Pulso Fiscal estimó un costo fiscal de cerca de S/ 90 millones por año solo para el inicio de operaciones.
El impacto sería mayor, pues no es una tendencia solo de los últimos dos años. En promedio, desde que inició la legislatura 2021-2026, se aprobó la creación de unas 40 universidades públicas. De hecho, solo desde 2021, se presentaron más de 300 proyectos vinculados al tema, según estimaciones de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES).
Incluso, el nuevo presidente interino, José María Balcázar, se encuentra como autor o coautor en 43 proyectos que plantean la creación de más universidades. De hecho, siete de cada 10 proyectos que presentó cuando se desempeñaba como congresista tenían este fin.
Además de los dictámenes que buscan crear nuevas universidades, hay otros tres que plantean la creación de sedes de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Amazonas.
Candidatos también prometen más universidades
En medio de este panorama, al menos cinco candidatos a la presidencia han expresado su intención de crear más universidades dentro de sus planes de gobierno presentados al Jurado Nacional de Elecciones (JNE).
Por ejemplo, Perú Libre plantea crear y poner en funcionamiento entre 40 y 50 universidades públicas regionales antes del 2030, como parte de una estrategia de descentralización educativa.
En tanto, el Partido Morado propone la creación de siete nuevas universidades interculturales adicionales relacionadas a la investigación de saberes ancestrales.
A su vez, el partido Unidad Nacional busca crear la primera Universidad Nacional Digital Peruana, especializada en inteligencia artificial, robótica y blockchain. Mientras que el, el Partido Unido Perú plantea la creación de “universidades técnicas” enfocadas en industrialización, emprendimiento, fabricación y ensamblaje.
Por otro lado, el Partido Patriótico del Perú apunta a crear nuevas sedes de instituciones emblemáticas como la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) y la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM) en todas las regiones del país.

Otros proyectos presentados en los planes de gobierno proponen ampliar el número de vacantes en las universidades públicas ya existentes o hacer que estos centros de estudio sean de ingreso libre.
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¿Por qué hay riesgos?
Para Mónica Muñoz-Nájar, coordinadora de Proyectos y Políticas Públicas de REDES, uno de los principales riesgos de la creación de nuevas universidades públicas es el impacto en las finanzas públicas, pues en medio del considerable aumento del gasto público, este tipo de medidas aumenta una carga inamovible al Estado.
De hecho, la especialista recordó que las recientes creaciones aprobadas por los congresistas no contaron con opinión favorable del MEF, lo cual impidió una planificación adecuada.
Pero no solo se genera un gasto que no se podrá reducir después, sino que se crea un “hueco” en el sector de educación, pues el presupuesto no necesariamente aumenta en proporción a las nuevas universidades, sino que se redistribuye.
“Por tener 20 universidades más no habrán S/ 1,000 millones adicionales para las universidades nuevas, sino que el mismo presupuesto se va a repartir para todas las universidades públicas. Con 11 universidades que fueron creadas así alrededor de 2011, hubo una caída regular en el presupuesto del resto de universidades, sobre todo las de la misma región”, comentó a Gestión.
El costo no es menor. La economista precisó que, según estimaciones del Centro para el Análisis de Políticas Públicas de Educación Superior (Cappes), crear una universidad con tres carreras requiere alrededor de S/ 105 millones. Esto implica tener la infraestructura, la administración y poder lanzar su primera convocatoria de examen de admisión.
Muñoz-Nájar recordó que, de las 11 universidades creadas antes de la moratoria universitaria -que prohibía la creación y autorización de funcionamiento de nuevas universidades públicas-, la mayoría demoró entre cuatro y cinco años en empezar a operar, debido a la necesidad de construir campus, contratar docentes y completar la parte administrativa.
En esa línea, Daniel Alfaro, exministro de Educación, señaló que hacer crecer el sistema con nuevas universidades públicas está impidiendo que los recursos mejoren las instituciones que ya se tienen operativas.
“Hay que cuidar la calidad del sistema universitario y el crecimiento del sistema, ya sea con unas universidades o con sedes, no permite concentrar recursos en fortalecer las actuales universidades”, indicó.
En ese sentido, Alfaro consideró también que se debería priorizar que la educación superior tecnológica cumpla con las condiciones básicas de calidad y completar el licenciamiento de institutos.
En el país existen 825 institutos públicos y privados frente a 99 universidades, lo que amplía la oportunidad de acceso si se consolidan. Incluso, el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE), recordó, reporta cada año que el mercado exige más técnicos que universitarios.
“La oportunidad que dan los institutos es mayor por su distribución geográfica para que más personas puedan ingresar a la educación superior. Las carreras que ofrecen son más pertinentes para la inserción laboral porque son carreras técnicas pensadas en cadenas de valor que muchas regiones necesitan potencial y que los técnicos podrían empatar con esa posibilidad”, explicó.
Muñoz-Nájar coincidió en la importancia de aumentar los programas de formación técnica. Las últimas universidades creadas, precisó, ofrecen carreras tradicionales como administración, contabilidad o derecho, que no necesariamente responden a la demanda productiva local.
“Al final, la dinámica que se crea es que se siga aumentando el subempleo de los jóvenes porque vas a tener egresados que salen de universidades con carreras que no son demandadas. Eso en un contexto en el cual tenemos mucho problema de empleo juvenil con alto subempleo, alta informalidad, bajos salarios”, afirmó.
Si se sigue incentivando a los jóvenes a perseguir solo el título universitario, indicó Alfaro, muchos podrían descartar la opción de una carrera técnica y terminar sin educación superior, lo que incrementa la probabilidad de empleo informal.


Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres con experiencia en radio, tv, redes sociales y medios impresos. Escribo y hablo sobre economía y finanzas desde el 2020.








