
SETI, empresa colombiana con 30 años de experiencia en servicios de transformación digital, acaba de aterrizar en Perú con un plan definido: convertir al país en un hub tecnológico y una plataforma para exportar servicios. La firma busca replicar en Perú parte de la experiencia desarrollada en Colombia, donde cuenta con una ‘universidad’ para formar talento especializado. La apuesta llega en un contexto en el que la brecha de profesionales sigue siendo un reto: solo el 37% de las empresas peruanas logra cubrir sus vacantes en puestos de tecnología. ¿Qué planes tiene SETI para Perú en el mediano plazo?
Jorge Valbuena, presidente de la Junta Directiva de SETI, contó a Gestión que la compañía se especializa en la gestión de sistemas de punta a punta, desarrollo de software, servicios cloud, TI, transformación digital y optimización de procesos mediante inteligencia artificial.
“Estamos presentes, además de Colombia, en Estados Unidos, México, Panamá, Centroamérica y España. Estamos sumando, desde este mes, a Perú”, señaló.
La firma opera como proveedor de servicios tecnológicos para empresas, principalmente bancos y aseguradoras, aunque también atiende a compañías de los sectores retail y telecomunicaciones.

¿Centro de capacitación tecnológica en Perú?
Sobre la llegada de la compañía al Perú, Valbuena remarcó que la apuesta de SETI es de largo plazo. En los próximos tres años, la compañía prevé desarrollar un centro de producción (capacitación en tecnología para sus colaboradores) en Perú que atienda tanto al mercado local como a clientes de otros países de América Latina.
La apuesta responde, en parte, a la disponibilidad de talento tecnológico en el país. “Vemos que la mano de obra, el recurso que hay aquí en Perú, es muy valioso. Queremos también potencializar eso y poder atender clientes que nosotros tenemos en la región”, afirmó.
La meta es que, en tres años, SETI cuente con unas 300 personas en Perú, entre profesionales destinados a atender la demanda local y aquellos que trabajen para clientes del exterior. Para lograrlo, la compañía estima invertir entre US$ 2 millones y US$ 3 millones durante el mencionado periodo.
“Los recursos estarán destinados principalmente a formación, adaptación de nuestras metodologías y desarrollo de capacidades”, precisó.
El centro de producción estará conformado principalmente por ingenieros de software que brindarán servicios de soporte, observabilidad, integración y desarrollo de aplicaciones, además de incorporar inteligencia artificial a las operaciones de sus clientes. “No solamente es la parte de mantener, sino también la parte de producir nuevas cosas”, añadió el ejecutivo.
Como ejemplo, mencionó la integración de inteligencia artificial en clientes de los sectores bancario y asegurador para mejorar su productividad y reducir errores. Uno de los principales retos que enfrentará SETI está en que las empresas peruanas todavía enfrentan dificultades para cubrir puestos especializados: apenas el 37% logra cubrir sus vacantes en áreas de tecnología.
En ese sentido, la compañía evalúa replicar en Perú un modelo de formación que ya desarrolla en Colombia, a través de un modelo de universidad corporativa para capacitar y retener a sus profesionales. El objetivo es reducir la rotación en puestos tecnológicos y fortalecer las capacidades del personal local. Según el directivo, la rotación en estos perfiles en Perú se ubica entre 20% y 25%.
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“Los recursos estarán enfocados en gran medida a la formación y transferencia de conocimiento como parte de la estrategia para desarrollar el talento que requerirá su operación en Perú”, reiteró.

Perú, exportador de servicios: el siguiente paso
Además del centro de producción, la firma colombiana SETI busca convertir a Perú en una plataforma para exportar servicios tecnológicos hacia otros mercados de la región. “Apuntamos a que el 60% de las ventas generadas desde Perú provenga de servicios destinados a mercados del exterior”, adelantó.
La estrategia apunta a que Perú no sea solo un mercado de destino, sino también una base de operaciones para atender la demanda regional. En ese marco, estimó que SETI podría alcanzar una facturación de entre US$ 3 millones y US$ 5 millones en Perú durante el primer o segundo año de operaciones.
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A nivel global, la compañía registra ventas de entre US$ 50 millones y US$ 60 millones anuales. “La expectativa es que el mercado peruano llegue a representar entre 15% y 20% de los ingresos de SETI en un plazo de tres años”, subrayó.
Actualmente, SETI cuenta con tres clientes en Perú, entre ellos empresas de servicios y aseguradoras, y prevé ampliar la cartera hacia bancos, cajas, clínicas y compañías de otros sectores que manejen operaciones de alto volumen. “Apuntamos a empresas con grandes volúmenes de transacciones y operaciones críticas”, anotó.
Entre sus principales clientes se encuentran empresas que procesan hasta 20 millones de transacciones en un solo día, lo que exige sistemas capaces de operar de manera continua y sin interrupciones. En estos casos, la compañía se encarga de administrar y monitorear sistemas, aplicaciones y datos para reducir el riesgo de caídas del servicio o pérdida de información.
Claves
- Expansión inorgánica. La expansión de SETI también contempla la posibilidad de crecer mediante adquisiciones, aunque por ahora la prioridad en Perú es el crecimiento orgánico. Valbuena señaló que la compañía se encuentra evaluando operaciones, pero precisó que, de concretarse una compra, buscarían empresas con presencia en varios países de la región y no únicamente compañías locales.
- Modelo multimarca. Un diferencial comercial que destacó Valbuena es que SETI no está vinculada a un solo fabricante tecnológico. Trabaja con herramientas de Microsoft, Oracle, AWS, entre otras.

Licenciada en Periodismo por la Universidad Jaime Bausate y Meza con 20 años de experiencia profesional. Laboró en medios de comunicación como TV Perú y Perú21. También ejerció en gremios como la SNMPE y SNI. Desde el 2016, es parte del diario Gestión.







